Dr. Corral Pazos de Provens, Ignacio Dra. Cascón Porres, Gracia Dra. Maruny Bardolet, Clara Corral Casón, Juan Corral Cascón, Loyola

María cae bien en cuanto la conoces. Médico de profesión y luchadora infatigable de vocación, María Schiestl cambió pronto sus montañas natales del Tirol austriaco por estas del suroeste de Kenia, en la frontera con Tanzania, para hacerse cargo, en solitario, del “Loíta Community Health & Education Centre” de Entasekera, Loíta. Una estructura sociosanitaria que incluye dispensario, salas clínicas, laboratorio clínico, centro de medicina preventiva, habitaciones para hospitalización, cocinas, lavandería, varias viviendas, una clínica dental, un staff de casi 30 personas y un área para los workshops de formación a mujeres Maasai, un paso más para ayudar a solucionar los complejos problemas sociales de este pueblo anclado, férreamente, en la noche de la historia.

Su apuesta, intensamente vital y comprometida, la ha obligado a prescindir prácticamente de todo recuerdo del confort occidental que nosotros consideramos necesario. Una vida en solitario —casi ascética—, dependiendo energéticamente de placas solares y generadores diésel, sin acceso a la red telefónica o a internet y necesitando potabilizar el agua de consumo diario. La ausencia de nevera la obliga a recorrer, con más frecuencia de lo que desearía, los 120 km que la separan de Narok, el mercado más cercano (3 ó 4 horas de viaje temerario a través de selva y sabana) y todo ello rodeado de unas carreteras de acceso difíciles de transitar incluso para las numerosas cabras de los Maasai. Los Maasai de Loíta, una población de casi 25.000 personas que justifica su permanencia en Entasekera, un pueblo muy complejo al que quiere, ayuda, trata y respeta; y del que recibe, a su manera, respeto, afecto y reconocimiento a una larga, paciente y fructífera labor. Sólo a veces se permite, cuando viaja a Nairobi o la visita algún amigo que está “en el secreto”, darse un pequeño festín de su pasión gastronómica: el queso, en cualquiera de sus variantes.

Es difícil resistirse a “Daktarimaria”, como la llaman sus pacientes, cuando te pide apoyo para alguno de sus proyectos. Por eso, el Dr. Alberto Pérez Porro, fundador de DentalCoop (www.dentalcoop.org), aceptó, hace unos años, el reto de instalar y poner en funcionamiento un gabinete dental completo en el Centro Sanitario de Entasekera, que fuera capaz de funcionar con cierta estabilidad a lo largo de todo el año. A partir de entonces, varios dentistas voluntarios han ido acomodándose, secuencialmente, a esta forma tan especial de vida, realizando tratamientos dentales a la vez que intentaban comprender la psicología de sus pacientes Maasai (también algo del lenguaje) y compartiendo cenas y experiencia con Daktarimaria, lo que justificaba, sin duda, todas las penalidades que sobrevenían a lo largo de las intensas jornadas de trabajo.

La historia del grupo de dentistas del proyecto de DentalCoop “Entasekera Ag´2010”, nuestra historia, es como la del resto de compañeros cooperantes que, de forma altruista, aportan su experiencia y su tiempo para mejorar la salud bucodental de los más necesitados.

Quizás la singularidad de este proyecto sea el intento de introducir, en los tratamientos habituales de cooperación, la prótesis removible. Algo que, desde la teoría, no ofrece ninguna duda sobre sus beneficios directos, pero algo también en lo que se carece de experiencia (nosotros no hemos encontrado referencias escritas al respecto), bien sea por la dificultad de desplazar el material de laboratorio necesario al área de trabajo, o bien por el desconocimiento de su demanda real en los momentos de planificación previa de los tratamientos a realizar en cada proyecto (y por consiguiente del material que se necesita desplazar).

Fig.1

Objetivo
El objetivo del proyecto de DentalCoop Entasekera Ag´2010, ha sido triple:
— Educación en salud bucodental e higiene bucal, al mayor número de personas posibles.
— Tratamiento, dentro de las posibilidades de la infraestructura técnica, de la patología bucodental diagnosticada: Odontología Conservadora, Endodoncia, Periodoncia básica, Exodoncia y Cirugía oral básica.
— Analizar la necesidad real en la población de prótesis dentales removibles, intentando realizar el mayor número posible de ellas para estudiar las dificultades de ejecución, su aceptación y su eficacia. Todo ello con el fin de decidir su incorporación a los tratamientos habituales en las actuaciones de cooperación dental, y desarrollar un protocolo de trabajo predecible.

Fig. 2

Material y métodos
1. En primer lugar queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por el apoyo incondicional de la industria dental a estos proyectos. Hubiera sido imposible llevar a cabo este trabajo sin la aportación desinteresada y entusiasta de:

— Aragoneses, Laboratorio Dental: A Dña. Maribel Aragoneses, que puso a nuestra disposición su laboratorio de prótesis, nos aconsejó con su experiencia en las acciones de cooperación dental y nos apoyó con múltiple material de laboratorio. Igualmente nuestro agradecimiento a D. Javier Aranda San Pedro, Técnico de Laboratorio, que con tanta paciencia nos aleccionó en la técnica de estas prótesis removibles de campaña.
— Casa Schmidt: A D. Federico Schmidt por su generosísima contribución en instrumental variado, consumible para Odontología Conservadora, Endodoncia y Prótesis.
— Dentaurum: A D. José Antonio Rodríguez Ródenas por sus aportaciones en consumible dental.
— Duodent: A D. Javier Díaz Velasco que nos proporcionó instrumental y consumible variado.
— Henry Schein: A D. Luis Alcalde, que contribuyó con una gran cantidad de material de Odontología Conservadora..
— Inibsa: A D. Gregorio De Roa, que aportó toda la anestesia y los líquidos de desinfección que utilizamos en el proyecto.
— Merck, Lab. Farmacéutico: A Dña. Cristina Ros, que nos facilitó una gran cantidad de antibióticos y antiinflamatorios
— Proclinic: A Dña. Laura Moya, por su estímulo, interés y por el material de prótesis y los consumibles generales que nos suministró.

A todos, de nuestra parte y de la de los más de 200 pacientes que gracias a ellos atendimos: ¡muchas gracias!

Fig. 3

2. Para poder realizar nuestro trabajo, especialmente la prótesis removible, diseñamos un protocolo de actuación que nos permitiera optimizar el tiempo diario disponible, ya que nuestro planteamiento inicial era el de realizar las prótesis en un solo día por la enorme dificultad de desplazamiento de nuestros pacientes (muchos tenían que recorrer andando más de 20 km para llegar al centro sanitario, y tenían que regresar de día para prevenir ser sorprendidos por animales salvajes).

Resultados
8.30 A.M. Preparación de la clínica. Esterilización (Figura 4)
El día comenzaba esterilizando el instrumental y preparando los líquidos desinfectantes para la jornada. La limpieza general de la clínica se realizaba a última hora del día, y todo el instrumental quedaba limpio, recogido y pendiente de esterilización para introducirlo en el autoclave a la 8.00 A.M. (cosa que hacía con bastante puntualidad el staff).

Fig. 4

A las 9.00 encendíamos el generador diésel de la clínica, entonces, el traqueteo y el intenso ruido pregonaba a los habitantes de Entasekera que los dentistas habían empezado a trabajar… “la voz de la selva”, decíamos divertidos.

9.00 A.M. Recepción. Sala de espera
(Figuras 5 y 6)
La sala de espera fue siempre un intenso juego multicolor de shukas (la prenda básica del pueblo Maasai), collares variados y pendientes sorprendentes sobre unas orejas deformadas y mutiladas hasta conseguir formas anatómicas imposibles. Siempre que podían, los hombres se mantenían, como en el resto de actividades diarias, alejados de las mujeres; y aportaban a la decoración general sus dos largos palos, la porra de defensa y el machete de 40 cm que todos, sin excepción, colgaban en sus cinturones.

Fig. 5

 

Fig. 6

9.30 A.M. El Diagnóstico
(Figuras 7 y 8)
Por turnos, y según la actividad que cada miembro del equipo estaba realizando en ese momento, nos íbamos encargando de completar el diagnóstico bucodental del paciente, de comunicarle las necesidades de tratamiento y de explicarle las posibilidades que teníamos nosotros de realizarlo. El intérprete fue algo de lo que no podíamos prescindir, aunque pronto algunas palabras Maasai empezaron a entrelazarse en nuestro vocabulario: “pole, pole” (despacio, despacio), “karibu” (bienvenido), “asi olin” (gracias), “akuna matata” (sin problema). El diagnóstico y las breves explicaciones, se realizaban en los lugares disponibles.

Fig. 7

 

Fig. 8

9.30 – 10.00 A.M. Comienza el tratamiento
(Figura 9)
Los diferentes tratamientos fueron realizándose en paralelo, utilizando para ello el gabinete dental, una camilla que nos cedió el hospital y un pequeño laboratorio improvisado para la prótesis.

Fig. 9

Odontología Conservadora
“Sopa” (Hola buenos días), “Tabulo” (abra), “¿Keme?” (¿le duele?), “aaa” (no), “toño” (cierre)… fueron parte de la conversación habitual.

Exodoncia
(Figura 10)
—¿Keme?
—Aaaaa.

Fig. 10

Prótesis
(Figura 11)
Empezábamos realizando los puntos 1 y 2 del protocolo: diagnóstico, trazabilidad y toma de impresiones.

Fig. 11

10.30 A.M.

Odontología Conservadora
(Figura 12)
Comprobamos satisfechos como los Maasai, incluso los más pequeños, se relacionan bien con el tratamiento dental y con los dentistas. Se mantenían relajados durante los diferentes trabajos y aceptaban de buen grado las indicaciones. Loyola, nuestro cooperante más joven, daba consejos sobre técnicas de cepillado, con mucho éxito aparente, a los niños.

Fig. 12

Exodoncia
(Figura 13)

Fig. 13

Prótesis
(Figura 14)
Seguimos con los puntos 3 y 4: vaciado y rodillos de cera.

Fig. 14

11.00 A.M.

Endodoncia
(Figura 15)
Intentábamos desvitalizar sólo aquellos dientes que pudiéramos también reconstruir en el mismo día porque, como ya hemos dicho, los pacientes tenían muchas dificultades para volver al centro en este periodo de actividad dental.

En más de una ocasión algún paciente se quedó a dormir bajo un árbol cerca de la entrada de la clínica.

Fig. 15

Exodoncia
(Figura 16)
A veces eran necesarias contorsiones poco ergonómicas para extraer cordales rebeldes. Pero siempre había un denominador común en los pacientes, una forma “cultural” de enfrentarse a la adversidad: la idea general de que “El Maasai no llora, soporta todo tipo de sufrimiento”, y eso hacía que prácticamente nadie pareciera sentir dolor y que no hubiera quejas ni malas caras…, sólo a veces se escurría alguna lagrimilla que delataba la lucha interior por “mantener la tradición”.

Fig. 16

Prótesis
(Figura 17)
Punto 5 y 6: Articulación de rodillos y montaje de dientes. El proceso de fabricación tuvo que ser muy artesanal, pero los resultados inmediatos fueron gratamente satisfactorios. Es necesario un seguimiento para comprobar la eficacia de las prótesis a medio y largo plazo, la capacidad de limpieza y las posibles repercusiones sobre los dientes remanentes.

Fig. 17

12.30 P.M.

Odontología conservadora
(Figura 18)
Reconstruimos un gran número de dientes.

Fig. 18

Cirugía
(Figura 19)
A veces se complicaba la extracción y era necesaria la colaboración de dos miembros del equipo.

Fig. 19

Prótesis
(Figura 20)
Una vez montados los dientes pasamos al punto 7: Prueba de dientes en el paciente.

Fig. 20

13.30 P.M.: Pausa comida
Un sándwich rápido, una taza de té, y de nuevo al trabajo.

14.00 P.M. Reanudación tratamientos
Odontología Conservadora (Figura 21)

Fig. 21

Prótesis
(Figuras 22 y 23)
Punto 8: Terminación en acrílico e introducción en olla de presión para fraguado final.

Fig. 22

 

Fig. 23

15.30 P.M.:
Prótesis
(Figura 24)

Fig. 24

Punto 9: Ajustes finales
16.30 P.M.:
Prótesis
(Figuras 25-32)
Punto 10: Entrega

Fig. 25

 

Fig. 26

 

Fig. 27

 

Fig. 28

 

Fig. 29

 

Fig. 30

 

Fig. 31

 

Fig. 32>

17.30 P.M.:
Fin de la jornada de trabajo
(Figura 33)
Entre las 17.30 y las 18 horas se cerraba el centro, se apagaba el compresor (los sonidos naturales de la selva volvían a reinar en el ambiente) y quedaba solo en funcionamiento el área de ingresados.

Hemos vivido, como la mayoría de los cooperantes, una experiencia personal, humana y profesional única. Hemos intentado aportar nuestra “pequeña gota” al universo de las necesidades interminables. Y hemos vuelto a casa satisfechos.
María se quedó allí manteniendo, “pole, pole”, el compromiso de sostener con sus convicciones, sus valores y su lucha permanente, el lento camino de este pueblo Maasai hacia la educación y la mejora de sus condiciones de salud y de vida. “La cultura lima pero no elimina” dice la sabiduría popular, mejorar no implica destruir.

Fig. 33

Conclusiones
1. Los proyectos de cooperación dental son eficaces, necesarios y mejoran sustancialmente la salud de la población a la que se dirigen.

2. Es posible mantener un gabinete dental activo a lo largo de todo el año, en lugares geográficamente muy aislados.

3. La prótesis dental removible de campaña es un tratamiento posible, demandado y útil, cuya ejecución puede protocolizarse de forma predecible.

Es necesario hacer un seguimiento de su estabilidad en el tiempo.