Dr. Juan Carlos Llodra Calvo, Dentista del Año 2009

El doctor Juan Carlos Llodra ha sido distinguido con el Premio al Dentista del Año 2009, que otorga el Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España. Apasionado por la docencia, el doctor Llodra es profesor titular de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Facultad de Odontología de Granada, centro en el que ha desempeñado también el cargo de decano

Fue presidente de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO), miembro del Consejo Asesor de Salud Bucodental de Andalucía, asesor de Salud bucodental de la OMS y director de las Encuestas Epidemiológicas Nacionales. (1994-2000), andaluzas (1995-2001), País Vasco (1998, 2008), Extremadura (2001) e Islas Baleares (2005), además de dictante de numerosos cursos de la especialidad en Brasil, Argentina, Chile, Cuba, Francia, Suiza y España. (…)

(…) Ha sido, además, co-director del Proyecto de Indicadores de Salud Oral Europeos (EGOHID) de la Comisión Europea y recientemente ha sido elegido miembro del Comité Para la Promoción de la Salud Oral en el Mundo en la FDI.

Pese a todos estos méritos, la humildad del doctor Llodra sólo es comparable a su impresionante capacidad de trabajo.

Pregunta. ¿Qué representa para usted el reconocimiento como “mejor dentista del año 2009”? ¿Quién y cómo se lo comunicó?
Respuesta. Es obvio que el ser propuesto y votado para el Premio al Dentista del Año supone un eterno agradecimiento a todas las compañeras y compañeros presidentes de los diferentes Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España. Dicho esto, el premio tiene que ser también un estímulo personal para servir al Consejo General, con decisión y humildad. Entendiendo perfectamente que cualquiera de los otros candidatos propuestos, tienen méritos más que sobrados para haber sido los premiados. Al ser miembro del Comité Ejecutivo, por razones evidentes, me ausenté en el punto del orden del día en el que se decidió a quién otorgar el premio. Al finalizar la reunión, el presidente, Alfonso Villa Vigil, me lo comunicó.

P. Actualmente, es usted vocal segundo del Consejo General, ¿en qué consiste la labor que desempeña dentro del mismo?
R. Todos los miembros del Comité Ejecutivo participamos evidentemente en la toma de decisiones y en los debates que son de nuestra competencia en relación a los diversos asuntos que se van presentando. Además de esta labor que podríamos denominar colectiva, cada uno de nosotros tiene asignadas tareas propias. Me corresponde, como vocal segundo, asesorar al Consejo en lo relativo a estudios e informes técnicos de carácter muy variado, desde estudios epidemiológicos sobre población general e inmigrante, a informes técnicos sobre asuntos específicos como la capitación.

P. El pasado año se presentó en el Consejo General el estudio “El análisis de la situación bucal en dentición temporal en la población infantil española y la propuesta de un plan preventivo”, del que es usted autor ¿Cuáles eran los objetivos de esta investigación? ¿Qué conclusiones claves se extrajeron de la misma?
R. Se trató precisamente de un informe técnico basado en datos epidemiológicos de estudios realizados a petición del Consejo General en población preescolar y escolar. El objetivo del Informe era calcular los costes que supondría un Plan de Capitación para atender la dentición temporal, que como sabe, está excluida de los programas de capitación públicos, que sólo atienden a la patología en dentición permanente. Entendemos que difícilmente se puede aspirar a un estado de salud integral en la población infantil, desatendiendo a la dentición temporal. Por ese motivo, realizamos el Informe que permite cuantificar el coste que tendría un Plan de Capitación para dentición temporal. Este Plan lo hemos registrado a nombre de la Fundación Dental Española.

P. Como experto en la materia, y a pesar de que se habla mucho acerca de la importancia de la prevención, ¿cree que realmente existe una concienciación generalizada y que se ejerce de manera efectiva esta prevención?
R. La prevención es importante, no solamente en el área estomatológica, sino en todas las áreas de la Medicina. Todos los expertos y los organismos internacionales insisten repetidamente en este mensaje. Y sin embargo es cierto que, en lo que a nuestra área se refiere, queda camino por recorrer. Es evidente que se han realizado muchos progresos en estas dos últimas décadas pero los resultados recientes del Eurobarómetro 2010 demuestran que España es el cuarto país de la UE que menos ha ido al dentista en el 2009 (situándose detrás nuestra, Letonia, Hungría y Rumania). Sólo el 43% de los españoles acudieron a visitar a su dentista frente a una media europea del 57%. Es evidente que hemos de mejorar también en estos aspectos. No olvidemos que, por ejemplo, el 50% de los cánceres de boca se detectan tarde. Si la población española acudiese periódicamente a revisiones, los beneficios en términos de salud e incluso económicos, serían muy considerables para el conjunto de la población.

P. ¿Hasta qué punto cree que los mensajes lanzados por el Consejo General a la población están logrando una respuesta positiva? ¿Cree que es necesario un mayor esfuerzo? En caso afirmativo, ¿quiénes deben realizarlo y cómo?
R. Desde hace muchos años, el Consejo General ha venido invirtiendo muchos esfuerzos y recursos en intentar concienciar, no solamente a la población general sino también al colectivo de odontólogos y estomatólogos, de la importancia de la educación sanitaria. Siempre es difícil evaluar los resultados de estos esfuerzos a través de parámetros objetivos. La salud en general y la salud dental en particular, no dependen de una única variable sino que intervienen multitud de factores. Es incuestionable que la salud dental en la población infanto juvenil ha mejorado muy considerablemente en nuestro país. También es un hecho que los profesionales, cada día más, están plenamente convencidos de la importancia de las técnicas preventivas. Entre otras campañas anuales financiadas y coordinadas desde el Consejo General, la dirigida a la prevención del cáncer oral y la enfocada a la prevención de las enfermedades periodontales son ya referentes europeos con una magnífica acogida, tanto en la población como entre los dentistas. En ese sentido, creo que el Consejo General está cumpliendo razonablemente con su función de protección de la salud oral de la población española. Sería a mi juicio muy deseable que las administraciones públicas colaborasen más en esta línea, para que, sinérgicamente, podamos mejorar los resultados. Los medios de comunicación, como caja de resonancia indispensable, en mi opinión tienen un papel insustituible, y creo que su colaboración es incuestionable cuando se les solicita su participación.

P. ¿Puede concretarnos en qué ha consistido su trabajo dentro del Consejo Asesor de Salud Bucodental de Andalucía?
R. En el año 2001 se creó el Consejo Asesor de Salud Bucodental de Andalucía con la finalidad de reunir a un grupo de expertos de diferentes áreas para debatir sobre el Programa de Asistencia Dental Infantil Andaluz (PADIA) que en aquel entonces estaba a punto de introducirse en la Comunidad Autónoma. Mi colaboración con la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía data de 1995, en lo relativo a las evaluaciones del estado de salud oral de la población infantil andaluza y por ese motivo, tuvieron a bien incluirme en el Consejo Asesor. Mi trabajo consistió básicamente en realizar los cálculos de costes de capitación que debían aplicarse para el Programa. Es obvio que las decisiones políticas del momento tuvieron más impacto sobre la decisión que los cálculos que realizamos basados en datos objetivos. Entendiendo esto, y respetando las competencias y las responsabilidades que corresponden a cada cual, decidí voluntariamente dejar de participar en el Consejo Asesor pues entendí que mi función técnica en el mismo ya estaba cumplida.

P. También ha sido asesor de Salud bucodental de la OMS. ¿Qué labores ha realizado dentro de este organismo y qué le ha aportado a nivel profesional?
R. Mi colaboración en la OMS empieza en el año 1990 siendo responsable de Salud Oral el doctor David Barmes y directora científica la doctora Jeniffer Sardo Infirri. Mis estancias en Ginebra fueron un aprendizaje inolvidable, tanto a nivel personal como profesional. Tuve la oportunidad de trabajar en el Global Oral Data Bank, que reúne todos los datos epidemiológicos a nivel mundial. Asimismo, pude colaborar en la redacción de algunos manuales de la OMS dirigidos a América Latina. Los años 90 fueron de enorme trascendencia para la sección de Salud Oral en la OMS, tanto en lo relativo a recursos destinados como a producción de documentos. Lamentablemente en esta última década, la sección de Oral Health de la OMS ha sido reducida a la mínima expresión debido a presiones presupuestarias, fundamentalmente a raíz de la pandemia del SIDA que obligó a priorizar otras áreas. Mi colaboración actual es muy puntual, asesorando cuando me lo solicita, al doctor Poul Erik Petersen actual responsable de Salud Oral en la OMS.

P. Actualmente es usted profesor titular de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Facultad de Odontología de Granada, ¿de qué manera se consigue conjugar la actividad docente con la de investigador y asesor? ¿En cuál de estos ámbitos se encuentra más a gusto, cuál le depara más satisfacciones y por qué razón?
R. Tengo la enorme suerte de pertenecer al mundo de la docencia. Sin ninguna duda, ahí es donde me siento más cómodo. Para mí, todo gira en torno a la docencia, siendo esta mi punto de partida y mi punto de llegada. La investigación, mis asesorías, la práctica clínica (a la cual tuve que renunciar hace 6 años), mi colaboración en el Consejo, todo tiene sentido si es complemento de la docencia. Mis alumnos de pregrado son, sin lugar a dudas, mi mayor estimulo diario. Me obligan, sin quererlo, a intentar formarme más y mejor, a intentar crecer cada día. Para colmo, tengo el privilegio de compartir docencia con un equipo de profesores de primera fila, a los que nos une la vocación por la docencia y una amistad inquebrantable después de cerca de 25 años juntos.

P. ¿Qué trata de inculcar a sus alumnos de la asignatura?
R. Creo que los mensajes que mejor trascienden son aquellos que nacen desde la plena convicción. Los alumnos captan inmediatamente quién es quién. Procuro transmitirles un mensaje optimista de la profesión. Procuro que se sientan solidarios con el dolor que supone la enfermedad de los otros. Procuro que sean futuros partícipes de los cambios que se avecinan y que sepan mantener su dignidad. Anualmente pasan por nuestra asignatura un promedio de 90 alumnos y alumnas. Pensar que en cada uno de ellos, uno puede sembrar humildemente una pequeña semilla de responsabilidad hacia la profesión y la salud, es un privilegio impagable.

P. Por otra parte, como investigador, ¿qué nivel le parece que tiene la investigación en España? Personalmente, ¿qué dificultades ha encontrado para dedicarse a este campo?
R. El nivel de investigación en el campo de la odontología española actual ha crecido de manera muy considerable. Si hace unas décadas era poco usual encontrar artículos de profesionales españoles en revistas internacionales de renombre, hoy es un hecho común. Son numerosos los grupos de investigación en odontología que están produciendo magníficos trabajos en muy diversas áreas. Por otra parte, la formación en investigación también ha dado un salto cualitativo muy importante. A mi juicio, las principales dificultades surgen a la hora de compatibilizar la docencia, la investigación, las tareas de gestión y la actividad clínica. Se trata más, a mi parecer, de limitaciones personales que de otra índole. Concretamente en mi Universidad se han realizado grandes avances en cuanto a infraestructura para investigación. Existen programas específicos a los que uno puede acogerse. Sólo espero que las restricciones presupuestarias actuales no alteren sustancialmente este importante capítulo.

P. De su etapa como presidente de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral, SESPO, ¿qué quiso aportar a la sociedad, qué aspectos trató de impulsar y qué logros recuerda con especial orgullo?
R. Mi etapa de presidente de SESPO, sinceramente, aportó muy poco a la sociedad. Y no es falsa modestia. Coincidieron unos años complicados para mí, en la que además de la docencia, la investigación y la práctica clínica, tuve que asumir el decanato de la Facultad de Granada. Por eso, mi dedicación a la sociedad fue muy modesta. Afortunadamente, la enorme valía personal y profesional de los socios de SESPO suplió con creces mis deficiencias. El principal logro de SESPO, que a mi juicio es achacable al conjunto de sus miembros, es que se ha convertido en relativamente poco tiempo, en una Sociedad Científica de gran solvencia y seriedad, en un campo tan relevante como lo es la Salud Pública Oral.