Jose María Fonollosa. Técnico en Prótesis Dental

Introducción
La aparición de las resinas acrílicas en el campo dental – en 1934 «Neohekolite» y en 1935 «Kallodent»- en formato comercial termoplástico, fruto de la búsqueda de un material que sirviera como base para las prótesis, y que reuniera una serie de requisitos, tanto estéticos como funcionales, adecuados para tal uso, supuso un avance casi sin precedentes. Sin embargo, no fue hasta 1937 cuando se presentaron en formato polvo-líquido – tal como se usa actualmente- lo que acabó de consolidarlas definitivamente como material prácticamente exclusivo para este tipo de restauraciones .

Hasta ese momento fueron muchos los materiales que se utilizaron como base de prótesis dentales: oro, vulcanita, porcelana, celuloide, resinas formofenólicas, de vinilo, de estirol, etc. Todos ellos presentaban ciertos inconvenientes lo que facilitó la implantación de las resinas acrílicas en todo el mundo de una manera casi inmediata.
Desde 1937 hasta nuestros días, las resinas acrílicas han sufrido muchos cambios, y todos para mejorar sus cualidades tanto de manipulación, de estética, como de funcionalidad. No obstante ya en 1946 Skinner apuntó cuáles debían ser las características ideales de un material de base . Éstas eran:
Características ideales de un material de base según Skinner
1) Elaboración simple, tanto en equipo como en técnica
2) Dimensionalmente estable
3) Reparación fácil
4) Resistencia y resilencia suficiente a temperatura bucal para resistir las fuerzas masticatorias
5) Resistencia al choque
6) Impermeabilidad a los líquidos bucales
7) Armonía con los tejidos blandos en color y traslucidez. Manteniéndola en el tiempo
8) Tolerable para los tejidos bucales y debe carecer de gusto y olor
9) Tener poco peso específico y conductividad térmica relativamente elevada
10) No debe reblandecerse a temperaturas elevadas con el fin de poderse limpiar a 100ºC.

No obstante su amplia implantación, también cabe afirmar que durante es período de tiempo han habido otros materiales plásticos que, con mayor o menor éxito, han tratado de aportar soluciones, mejoras o, mejor dicho, alternativas a la prótesis removible realizada con resinas acrílicas. Entre ellos cabe destacar el poliuretano, el policarbonato, los acetales y el nylon (Figura 1), cada uno de ellos, evidentemente, con sus características propias y también, por lo tanto, con su indicaciones adecuadas para aplicar a determinados casos. En este artículo, concretamente, vamos a presentar, los materiales de nylon y diversos copolímeros fabricados por Flexite que, con una amplia diversidad de productos plásticos, todos con sus cualidades e indicaciones específicas, aporta soluciones de distinta índole para la elaboración de prótesis removibles. El alcance de este artículo no pretende establecer juicios de valor sobre el material, ni realizar comparaciones cualitativas con otros materiales usados en prótesis removible, se tratará, simplemente, de presentar el material, de manera objetiva, atendiendo a sus características, es decir, cómo es, y también desde un punto de vista técnico, cómo se manipula, cómo se ha de usar, para potenciar y alcanzar las máximas cualidades que puede ofrecer en la elaboración de prótesis removibles.

El nylon, cuya curiosa etimología se debe a que se sintetizó, independientemente, en Nueva York (Ny) y en Londres (Lon), fue desarrollado en 1930 por científicos de Eleuthère Irénée du Pont de Nemours, dirigidos por el químico estadounidense Wallace Hume Carothers. Por lo general se fabrica polimerizando (polimerización de condensación) ácido adípico y hexametildiamina, un derivado de las aminas. El ácido adípico es un derivado del fenol y la hexametildiamina se consigue tratando catalíticamente el ácido adípico con amoníaco e hidrogenando el producto resultante. El nylon está encuadrado dentro de las poliamidas y como tal sus cadenas lineales están formadas por enlaces peptídicos o amídicos, que explican sus propiedades especiales, como su insolubilidad, elevado punto de fusión y gran resistencia mecánica, ya que pueden saturarse mutuamente por formación de puentes de hidrógeno. Las fibras de nylon son las de mayor resistencia a la tracción, al desgarre y a la abrasión dentro de los plásticos y también tiene una gran capacidad de absorción de agua y humedad.
Flexite presenta, entre otros, tres materiales de distinta naturaleza para la elaboración de prótesis dentales removibles: Flexite “Plus” (Figura 2) y “Supreme” Figura 3) que, básicamente, están formados por nylon y distintos aditivos que, en diferentes proporciones, confiere dos grados diferentes de elasticidad al material. Se trata de un nylon especial, encuadrado, por su composición, dentro de las copoliamidas,, con unas propiedades físicas más adecuadas para su uso en la fabricación de prótesis dentales, que las poliamidas industriales. De esta manera, la composición del “Plus” le ofrece una mayor elasticidad que al “Supreme”. Esta diversidad en los grados de elasticidad, representa una gran ventaja con respecto a otras técnicas ya que permite elegir, en cada momento, el material más adecuado para resolver los distintos casos que ofrecen las múltiples posibilidades en una dentición parcialmente desdentada y, por lo tanto, optimizando los resultados.

Por ejemplo, el material más elástico, el Flexite “Plus”, estará indicado, sobre todo, en casos con piezas pilares con gran divergencia –sin paralelismo entre sí- o cuando anatómicamente son muy retentivos y cuando se diseña un conector mayor muy reducido. En cambio, cuando los pilares son poco retentivos o cuando se necesita un conector mayor muy amplio, estaría indicado el material menos flexible. Efectivamente, si las piezas pilares presentan inclinaciones divergentes entre sí, resulta muy útil contar con unos retenedores muy elásticos que faciliten una inserción y desinserción más cómoda al paciente y, lo más importante, evite una preparación clínica -tallado de las piezas- previa. En cambio, cuando las piezas sean anatómicamente poco retentivas, necesitaremos un grado menor de elasticidad para aumentar la retención de la prótesis. Por lo tanto, en este caso, se podría contar con el Flexite “Supreme” que no es tan elástico.
El tercer material que ofrece Flexite, es el “MP” (Figura 4), especialmente indicado para prótesis completas y férulas de descarga y que, químicamente, está formado por polimetacrilato de metilo. Se trata, pues, de una resina acrílica pero que ya ha sido polimerizada industrialmente y que en el laboratorio se manipula mediante fusión e inyección en la mufla. Por lo tanto, al no sufrir un proceso de polimerización termo o auto, como las resinas acrílicas clásicas en formato polvo-líquido, no presenta monómero residual, principal causa de los cuadros alérgicos a las resinas acrílicas . En éstas, a pesar de haber finalizado el proceso de polimerización, el monómero presente en el inicio no ha sido polimerizado en su totalidad. La cantidad de monómero residual en una resina para bases termopolimerizable, cambiará en función de las variables tiempo y temperatura de polimerización. Así, cuanto más tiempo de polimerización menos monómero residual y cuanto más próxima a 100º C esté la temperatura de la fuente externa de calor (agua) también menos monómero residual.
Algunos estudios han evidenciado que para conseguir unos valores de monómero residual relativamente bajos (0,31 %), es necesario que, en algún momento, la temperatura externa de calor alcance los 100º C, ya que para conseguir estos valores a una temperatura de 70º C se necesitarían unas 168 horas.
De esta manera, a diferencia de otras alternativas, en casos de reacciones alérgicas, el material “MP”, al no sufrir un proceso de polimerización, no presenta componentes reactivos, como el monómero residual (metacrilato de metilo), principal causante de la estomatitis subplaca , que provocan ardor en la boca y sequedad lingual. En efecto, las resina alternativas, para casos de alergia al metacrilato de metilo, son las resinas hidrofílicas que están formadas por polimetacrilato de hidroxietilo, metacrilato de hidroxietilo y, en menor proporción metacrilato de metilo. No obstante, al manipularse en el laboratorio mediante un proceso de polimerización, difícilmente podrá evitarse la presencia, en mayor o menor proporción, de monómero residual.

Características de los materiales elásticos de Flexite
Tal como se ha dicho, Flexite dispone de dos materiales para prótesis parciales con distintos grados de elasticidad en función de su diferente composición: el “Plus” es más elástico que el “Supreme”. Estos materiales, usados en la elaboración de prótesis parciales removibles, presentan una serie de características, que los diferencian de otros materiales usados en este tipo de restauraciones, y que permiten ofrecer una alternativa, ya con una dilatada experiencia, a los mismos.
En primer lugar, se caracterizan por ser materiales con un elevado módulo de elasticidad (Figura 5) con relación a otros materiales también usados en restauraciones parciales. De entrada, esta característica le permite obtener unos valores muy elevados de resistencia al choque, una gran resistencia a la fatiga y, en consecuencia, a las fracturas en general, lo que le convierte especialmente útil e interesante para pacientes que le otorgan una gran importancia a esta característica. Además, la elasticidad del material usado, también podrá adecuarse, según las necesidades del caso, en función del grosor de la superficie: a más grosor menos elasticidad. No obstante, y también gracias a su elasticidad, las prótesis realizadas con estos materiales podrán ser más delgadas que con otros materiales y, también gracias a su bajo peso específico, consecuentemente, más confortables para el paciente.
Desde el punto de vista funcional la gran elasticidad, que aumenta en un medio acuoso a 37º como la boca y, además, ablanda superficialmente el material, contribuye a una mejor adaptación sobre la mucosa blanda, permite alcanzar, durante la función, una distribución de fuerzas en las áreas edéntulas, una amortiguación de los impactos sobre el reborde alveolar durante la masticación, lo que reduce su reabsorción y, en consecuencia, los rebases, y una saludable estimulación de la encía. Igualmente, la elevada elasticidad de estos materiales y, la posibilidad de diseñar retenedores muy delgados y, por lo tanto, más elásticos, y muy hacia cervical, impiden las nocivas presiones horizontales en las piezas pilares durante la función y la inserción y desinserción de las prótesis. Igualmente, el diseño de los retenedores, que debe confeccionarse de manera sobreextendida, en el reborde edéntulo, presionando pero sin hundirse sobre la encía, hace que las piezas pilares queden protegidas de presiones lesivas. Precisamente este diseño sobreextendido, propicia presiones axiales directas sobre el tejido óseo, que implican tensiones, que contribuyen al mantenimiento del reborde alveolar.
Desde el punto de vista estético, los materiales de Flexite, dada su traslucidez, permiten un elevado valor mimético, con la amplia variedad cromática que presenta una encía natural, tanto a través de los tejidos blandos como de los retenedores. No obstante, también cabe la posibilidad de usar cualquiera de las tonalidades que este material ofrece: rosa claro, rosa oscuro, translúcido rosa, étnico y transparente. Igualmente, su gran elasticidad permite incorporar el retenedor hacia cervical, incluso en dientes con formas muy divergentes (triangulares), con unas zonas muy retentivas, lo que permite mejorar la estética de la prótesis parcial.
Otra característica importante de los materiales de nylon es la gran capacidad de absorción de líquidos y de humedad. Esta propiedad permite obtener un elevado grado de adhesión a la mucosa y, en consecuencia, una mayor estabilidad de las prótesis en la boca del paciente. No obstante, también resulta más susceptible de captar líquidos bucales y de alimentos (especialmente el té y el café) que implican un grado de higiene muy acentuado y exhaustivo, para mantener los valores cromáticos propios del material que le confieren una muy buena estética . Para contrarrestar esta situación debe realizarse un pulido perfecto de la prótesis, con una textura lisa y brillante, para evitar la retención de alimentos. Igualmente, resulta imprescindible transmitir al paciente la necesidad de efectuar una sistemática labor de higiene después de cada comida, con la prótesis fuera de la boca y con la ayuda de un cepillo y pasta dentífrica. Además, tal como reflejan determinados estudios, con el fin de evitar el crecimiento micológico (hongos) en las prótesis dentales de nylon, deben limpiarse con pastillas efervescentes (tipo Corega Tabs), como mínimo tres veces por semana .
Hasta aquí se ha caracterizado y analizado el producto de manera objetiva sin entrar en comparaciones cualitativas de los resultados obtenidos con otros materiales utilizados en restauraciones removibles parciales. Quizás sería oportuno retomar la citada enumeración de cualidades ideales, la mayoría de ellas aún vigentes, para un material de base de Skinner publicada en 1946 y comprobar en qué medida estos materiales elásticos se aproximan a las exigencias del autor americano.

Elaboración de una prótesis parcial con Flexite
Para este tipo de restauraciones resulta imprescindible realizar en primer lugar un adecuado diseño, atendiendo a la clasificación de parcialmente desdentados de Kennedy. Queda fuera del alcance de este artículo profundizar sobre el diseño en prótesis removible, pero si queremos remarcar la importancia de este aspecto para la elaboración de una prótesis parcial de Flexite. Sirva de ejemplo el diseño incorrecto de un retenedor de nylon, con su zona menos elástica por debajo del ecuador dentario, por lo tanto, dentro de una zona retentiva, el resultado sería, a corto plazo, la inevitable fractura del mismo. En el caso de un retenedor forjado o colado con Cr-Co, la prótesis ni siquiera podría insertarse. Para ello deberá buscarse el eje de inserción óptimo de la prótesis con el paralelómetro (Figura 6) que deberá tener en cuenta los siguientes aspectos: que sea más paralelo posible al plano oclusal para facilitar al paciente su colocación y remoción, tratar de igualar la cantidad de retención en los dientes pilares, que las zonas proximales sean lo más paralelas posible entre sí y permitir colocar los retenedores en la zona gingival.


El siguiente paso será realizar el aliviado, bloqueado y paralelizado del modelo (Figura 7), previo a su duplicado, que incluirá las siguientes zonas: espacios interproximales, torus y rugosidades palatinas, zona gingival lingual y las zonas de contacto gingival de un retenedor. El duplicado del modelo deberá realizarse con silicona o hidrocoloides reversible (gelatina) especial para vaciar con yeso.
Otro aspecto muy importante es la preparación de los dientes para incorporan retenciones que permitan una buena unión mecánica con el Flexite inyectado, previo al montaje de dientes en el modelo de yeso duplicado (Figura 8) (Figura 9). El modelado de los tejidos blandos debe incluir tanto aspectos estéticos como funcionales y una textura superficial lo más lisa y brillante posible para faciltar el importantísimo proceso de pulido.
Los modelos se colocan en la mufla, con yeso tipo III, y se incorporan los canales de alimentación con el calibre adecuado (3-5 mm) (Figura 10) o una plancha de cera que abarque el contorno del conector mayor. La contramufla también debe rellenarse con yeso tipo III, como cualquier técnica de inyección para evitar la compresión y movimiento de los dientes.
Una vez eliminada la cera y aplicado el barniz separador de resina (dos capas) se procede a la inyección del material seleccionado. Previamente, como cualquier procedimiento de colado a la cera perdida, deberá calentarse la mufla a 70º C, para evitar el choque térmico con el material inyectado lo que podría provocar un llenado incompleto del molde generado en la mufla. La temperatura de inyección, dependiendo del material, oscila entre 260º y 288º C. y se programa y controla directamente con la inyectora (Figura 11).


Después de realizar la inyección del material fundido, es aconsejable retirar la prótesis una vez enfriada la mufla, hasta temperatura ambiente para, de esta manera, facilitar una contracción de enfriamiento mínima al quedar controlada y reducida por la retención que oponen tanto el modelo como el resto del yeso que envuelve la prótesis (Figura 12)
Recuperada la prótesis, se puede proceder al repasado y control de la oclusión, mediante la técnica de tallado selectivo, montando los modelos otra vez en el articulador, y verificando la adecuación final del esquema oclusal obtenido.
El proceso de pulido y abrillantado de la prótesis se debe realizar exhaustivamente, según el protocolo adecuado para estos materiales, ya establecido por Flexite, con el fin de obtener una superficie lo más lisa y brillante posible que evite la retención de alimentos y permita una higiene eficaz por parte del paciente (Figura 13).
En las prótesis removibles realizadas con Flexite, pueden repararse la fracturas o realizarse adiciones de dientes, con las mismas limitaciones funcionales que puedan presentar otros materiales utilizados en este tipo de restauraciones, al tratar de aprovechar la misma estructura para una dentición parcial distinta para la que había sido diseñada. Igualmente, también pueden realizarse rebases para compensar la inevitable reabsorción, que con mayor o menor rapidez, las prótesis removibles, en general, sufren.
En definitiva, pues, nos encontramos ante un material alternativo a otros utilizados en la elaboración de prótesis removibles que, sin entrar a valorar o a establecer comparaciones, representa una opción más, ya con una dilatada experiencia, para este tipo de restauraciones. Sus características le confieren unas particularidades potenciales que, para plasmarlas en las prótesis realizadas, requiere, como cualquier otro material, una aplicación técnica exhaustiva y rigurosa.

Bibliografía

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