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Clínicas y Gestión
¿Dónde aporta más valor la digitalización en la clínica?
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Toggle- Diagnóstico: más información para tomar decisiones clínicas mejor fundamentadas
- Planificación: integrar la información para anticipar resultados
- Ejecución del tratamiento: precisión, reproducibilidad y control de los procedimientos
- Seguimiento: comparar registros para evaluar la evolución del paciente
- Comunicación con el paciente: comprender el diagnóstico y participar en las decisiones
Cuatro profesionales de DONTE GROUP analizan cómo las herramientas digitales están transformando el diagnóstico, la planificación, la ejecución de los tratamientos, el seguimiento clínico y la comunicación con el paciente, sin perder de vista el papel imprescindible del criterio profesional.
La digitalización está modificando la forma de abordar numerosos procedimientos en la práctica odontológica. Tecnologías como el CBCT, los escáneres intraorales, los sistemas CAD/CAM o la inteligencia artificial permiten disponer de más información, integrar registros, anticipar dificultades y realizar un seguimiento más objetivo de la evolución de los pacientes. Sin embargo, su incorporación también plantea desafíos relacionados con la interpretación de los datos, la adaptación de los protocolos y las limitaciones de las propias herramientas.
Pero ¿en qué momentos de la práctica clínica aporta realmente más valor la digitalización? Para responder a esta cuestión, cuatro profesionales de DONTE GROUP —la Dra. Miriam Alexandre, coordinadora médica del área de Prostodoncia, Estética y Odontología General; la Dra. Silvia Canals, coordinadora médica del área de Ortodoncia; la Dra. Filipa Nunes Pereira, directora de Calidad Corporativa; y la Dra. Beatriz Pastor, doctora del Centro de Calidad— analizan su aplicación en cinco ámbitos fundamentales de la atención odontológica.
Diagnóstico: más información para tomar decisiones clínicas mejor fundamentadas
Uno de los principales cambios que ha introducido la digitalización en el diagnóstico odontológico es la posibilidad de obtener una visión más completa e integrada del paciente. Así lo explica la Dra. Miriam Alexandre, coordinadora médica del área de Prostodoncia, Estética y Odontología General de DONTE GROUP, quien destaca que la incorporación del CBCT, la radiología digital, los escáneres intraorales y la inteligencia artificial ha transformado, sobre todo, la manera de interpretar la información clínica.
En este sentido, señala que se ha pasado de trabajar con una visión más parcial de los problemas a disponer de información más precisa. El CBCT, por ejemplo, permite analizar la anatomía en tres dimensiones y valorar estructuras que condicionan las decisiones clínicas. «No es lo mismo estimar la posición del conducto dentario o la disponibilidad ósea a partir de una imagen bidimensional que poder visualizar y medir esas estructuras en tres dimensiones», explica la doctora, quien subraya que esta información contribuye a planificar con mayor seguridad y anticipar posibles dificultades.
Por su parte, la radiología digital ha agilizado el diagnóstico y facilitado el análisis, la comparación, el almacenamiento y el intercambio de imágenes entre profesionales. A ello se suma el escáner intraoral, que permite registrar con precisión las superficies dentarias, los contactos oclusales, los desgastes y las migraciones, además de conservar los registros para comparar de manera objetiva la evolución del paciente.
Respecto a la inteligencia artificial, la Dra. Alexandre considera que comienza a aportar valor como herramienta de apoyo para identificar posibles hallazgos, detectar patrones y sistematizar la interpretación de determinadas imágenes. No obstante, insiste en que debe entenderse como un complemento del criterio clínico y nunca como un sustituto.
«Uno de los principales cambios que ha introducido la digitalización en el diagnóstico odontológico es la posibilidad de obtener una visión más completa e integrada del paciente»
«Estas tecnologías no solo nos permiten ver más, sino también interpretar mejor, documentar con mayor rigor y tomar decisiones más fundamentadas», afirma. Y añade una consideración esencial: aunque la tecnología amplíe la capacidad diagnóstica, la responsabilidad de integrar toda la información y decidir qué es lo mejor para cada paciente continúa correspondiendo al profesional.
De la imagen bidimensional a la medición objetiva
La posibilidad de obtener información tridimensional y comparar cambios a lo largo del tiempo constituye también una de las principales aportaciones de estas herramientas para la Dra. Filipa Nunes Pereira, directora de Calidad Corporativa de DONTE GROUP.
En implantología y cirugía, explica, el CBCT permite conocer con mayor precisión la disponibilidad ósea y su relación con estructuras anatómicas relevantes, como el nervio dentario inferior o el seno maxilar. Se trata de información que no puede definirse con la misma precisión mediante una imagen bidimensional y que resulta fundamental para planificar los tratamientos con mayor seguridad.
En endodoncia, esta tecnología también puede contribuir a identificar determinadas reabsorciones o a sospechar la presencia de fracturas radiculares difíciles de detectar mediante procedimientos convencionales, aunque siempre deben tenerse presentes sus limitaciones.
La Dra. Nunes Pereira destaca asimismo las posibilidades que ofrece el escáner intraoral para evaluar la evolución del paciente. La comparación de registros digitales permite cuantificar el desgaste dentario, pasando de una valoración fundamentalmente visual a una medición más objetiva.
«No solo podemos ver más, sino también medir, comparar y documentar mejor los cambios», señala. Una capacidad especialmente relevante, en su opinión, porque «la odontología no es una fotografía fija, sino un proceso biológico dinámico».
Cuando la tecnología modifica una decisión clínica
Más allá de facilitar la obtención de información, las herramientas digitales también pueden llevar al profesional a replantear un tratamiento antes de intervenir. La Dra. Beatriz Pastor, doctora del Centro de Calidad de DONTE GROUP, lo ejemplifica con la planificación de implantes en sectores posteriores mandibulares.
En estos casos, una radiografía panorámica puede ofrecer una primera aproximación a la disponibilidad ósea, pero no permite determinar con exactitud la anchura del hueso ni visualizar determinadas concavidades linguales.
La incorporación del CBCT puede revelar que, aunque aparentemente existe una altura ósea suficiente, la anchura disponible es limitada o hay una concavidad anatómica que incrementa el riesgo quirúrgico. Ante esta situación, el profesional puede modificar la posición o inclinación del implante, replantear el diseño de la intervención o valorar una alternativa terapéutica.
Además, cuando se integra el escáner intraoral con la planificación digital, es posible relacionar la anatomía ósea con la restauración prevista y abordar el tratamiento desde una perspectiva más global.
Para la Dra. Pastor, este ejemplo demuestra que la tecnología digital puede ir mucho más allá de facilitar un procedimiento: «Puede cambiar una decisión clínica antes de intervenir, que es precisamente donde aporta uno de sus mayores valores».
Más datos no siempre significan un mejor diagnóstico
Pese a estas ventajas, disponer de una mayor cantidad de información no garantiza necesariamente un diagnóstico más acertado. Esta es una de las principales advertencias de la Dra. Silvia Canals, coordinadora médica del área de Ortodoncia de DONTE GROUP, quien recuerda que todas estas herramientas presentan limitaciones técnicas y exigen una interpretación clínica adecuada.
«Más allá de facilitar la obtención de información, las herramientas digitales también pueden llevar al profesional a replantear un tratamiento antes de intervenir»
En el caso del CBCT, pueden aparecer artefactos que dificulten la valoración de determinadas estructuras y no todos los hallazgos radiológicos tienen una traducción clínica directa. Por su parte, la fiabilidad de los registros obtenidos mediante el escáner intraoral depende de que su adquisición sea correcta, mientras que la inteligencia artificial puede cometer errores o señalar hallazgos sin verdadera relevancia clínica.
Por ello, la Dra. Canals considera imprescindible que el profesional conozca tanto las posibilidades como las limitaciones de cada tecnología, contraste los datos digitales con la exploración clínica y el resto de la información disponible sobre el paciente, y evite delegar en estas herramientas la toma de decisiones.
«La tecnología debe complementar el criterio clínico, no sustituirlo», insiste. Asimismo, recuerda la importancia de utilizar estos recursos cuando realmente aporten un beneficio al paciente, evitando la realización de pruebas innecesarias.
Planificación: integrar la información para anticipar resultados
La digitalización también está modificando la forma de planificar los tratamientos odontológicos, especialmente gracias a la posibilidad de integrar diferentes registros clínicos en un mismo entorno.
Para la Dra. Miriam Alexandre, uno de los cambios fundamentales reside en que esta integración permite abordar cada caso desde una visión mucho más global del paciente. La combinación del CBCT, el escáner intraoral, las fotografías clínicas y el diseño de la futura restauración facilita relacionar la anatomía, la situación clínica y el objetivo terapéutico.
De esta manera, explica, las diferentes fases dejan de planificarse de forma aislada y el punto de partida pasa a ser el resultado que se quiere conseguir, valorando posteriormente qué procedimientos son necesarios para alcanzarlo.
En implantología, por ejemplo, ya no se trata únicamente de identificar dónde existe hueso disponible, sino de determinar dónde debería situarse el implante para lograr una restauración funcional y estética.
«Hemos pasado de planificar procedimientos a planificar tratamientos de forma integral, con una mayor capacidad para anticipar dificultades y tomar decisiones más coherentes», resume la Dra. Alexandre.
Una visión compartida entre especialidades
Esta integración de registros adquiere especial relevancia en los tratamientos complejos o multidisciplinares, en los que intervienen profesionales de distintas especialidades.
La Dra. Filipa Nunes Pereira destaca que una de las principales ventajas de las herramientas digitales es que permiten a todos los especialistas trabajar sobre la misma información y compartir una visión común del caso.
Así, el cirujano, el ortodoncista, el prostodoncista o el periodoncista pueden valorar cómo influye cada decisión en el resultado global del tratamiento. Esto facilita detectar posibles incompatibilidades antes de comenzar y consensuar la secuencia de actuación más adecuada.
En este sentido, la doctora recuerda que, en numerosas ocasiones, la dificultad no reside en ejecutar un procedimiento concreto, sino en integrarlo correctamente dentro del plan terapéutico general.
«La digitalización también está modificando la forma de planificar los tratamientos odontológicos, especialmente gracias a la posibilidad de integrar diferentes registros clínicos en un mismo entorno»
«Lo digital mejora la coordinación porque convierte la planificación en un lenguaje común entre especialidades», afirma. No obstante, advierte de que el intercambio de información que facilita la tecnología no sustituye otros elementos fundamentales: el criterio clínico, la comunicación entre profesionales y el trabajo en equipo siguen siendo determinantes para la calidad del resultado.
Anticipar riesgos antes de intervenir
Entre los procedimientos en los que la planificación digital aporta un mayor valor, la Dra. Beatriz Pastor destaca la implantología, la cirugía guiada, las rehabilitaciones complejas y los tratamientos multidisciplinares en los que la posición final de los dientes condiciona el resto de las decisiones.
Como ejemplo, señala la colocación de implantes en el sector estético. La integración del CBCT con el escáner intraoral y la planificación protésica permite valorar tanto la disponibilidad ósea como la posición tridimensional ideal del implante en relación con la futura restauración y los tejidos blandos.
Esta información puede llevar al profesional a modificar la posición inicialmente prevista, plantear procedimientos complementarios o incluso reconsiderar la indicación terapéutica.
La principal ventaja, según explica, es que muchas de estas dificultades pueden identificarse antes de entrar en el quirófano.
«La planificación digital no elimina la incertidumbre, pero nos permite identificar riesgos antes, tomar decisiones mejor fundamentadas y reducir las improvisaciones durante el tratamiento», señala la Dra. Pastor.
Las simulaciones no garantizan el resultado
La posibilidad de anticipar resultados mediante simulaciones digitales constituye una herramienta de planificación, pero también exige conocer sus limitaciones.
La Dra. Silvia Canals advierte de que una simulación puede ofrecer una gran precisión técnica sin que ello implique que el resultado clínico vaya a reproducirse exactamente. Toda planificación virtual parte de unos registros, unas hipótesis y unas condiciones clínicas determinadas que pueden variar durante el tratamiento.
Entre los factores que pueden influir en el resultado final, menciona la calidad de los registros iniciales, la respuesta biológica del paciente, la cicatrización, los cambios en los tejidos blandos, la estabilidad de los dispositivos y las propias limitaciones de ejecución. A ello se añaden las pequeñas desviaciones que pueden producirse al trasladar la planificación virtual al procedimiento clínico.
Por este motivo, la doctora considera fundamental validar los registros, comprobar la viabilidad clínica de lo planificado y mantener la capacidad de adaptación a lo largo del tratamiento.
«El objetivo no es conseguir que la realidad se ajuste siempre a la simulación, sino utilizar la simulación para tomar mejores decisiones y estar mejor preparados ante lo que pueda ocurrir», explica. La experiencia clínica, añade, continúa siendo imprescindible para interpretar las diferencias entre lo previsto y lo que realmente sucede.
Ejecución del tratamiento: precisión, reproducibilidad y control de los procedimientos
La incorporación de flujos de trabajo digitales ha introducido cambios importantes en diferentes procedimientos odontológicos, especialmente cuando existe una conexión entre la planificación y la ejecución del tratamiento.
Según explica la Dra. Beatriz Pastor, las transformaciones más significativas se han producido en implantología, rehabilitación protésica, ortodoncia y cirugía guiada.
«La posibilidad de anticipar resultados mediante simulaciones digitales constituye una herramienta de planificación, pero también exige conocer sus limitaciones»
En implantología, la integración del CBCT, el escáner intraoral y la planificación protésica permite trasladar al campo quirúrgico, mediante guías, las decisiones adoptadas durante la planificación digital.
En el ámbito protésico, los sistemas CAD/CAM han modificado la forma de diseñar y fabricar restauraciones, facilitando además la comunicación entre la clínica y el laboratorio.
Sin embargo, para la Dra. Pastor, el avance más relevante no consiste en digitalizar cada procedimiento por separado, sino en conectar las diferentes fases del tratamiento, desde el diagnóstico inicial hasta la restauración definitiva, dentro de un mismo flujo de trabajo coherente.
Mayor precisión y trazabilidad de los tratamientos
La Dra. Silvia Canals identifica varias mejoras asociadas al uso de protocolos digitales frente a los procedimientos convencionales. Entre ellas, destaca la posibilidad de trabajar con registros más precisos, planificar con antelación y reducir determinadas fuentes de error.
En implantología, por ejemplo, es posible establecer previamente la posición tridimensional del implante y transferir esa información mediante una guía quirúrgica. En prótesis, el diseño digital permite estandarizar algunos procesos y reproducir con mayor fidelidad las características de las restauraciones.
La doctora también pone en valor la trazabilidad que ofrecen estas herramientas, ya que permiten conservar los registros y consultar tanto las decisiones adoptadas durante la planificación como la manera en la que se ejecutó posteriormente el tratamiento.
No obstante, advierte de que «precisión digital no significa ausencia de errores». La calidad de los registros, la experiencia del profesional, la correcta ejecución de los procedimientos y las condiciones clínicas continúan siendo factores determinantes para conseguir un buen resultado.
Simplificar procedimientos y anticipar dificultades
Un ejemplo de cómo el flujo digital puede contribuir a organizar mejor un tratamiento lo encontramos en las rehabilitaciones mediante implantes, especialmente cuando se integra la planificación quirúrgica con el diseño protésico desde el inicio.
La Dra. Miriam Alexandre explica que la combinación del CBCT y el escáner intraoral permite determinar la posición de los implantes teniendo en cuenta la restauración que se pretende conseguir. Esta planificación facilita la fabricación de guías quirúrgicas y ayuda a anticipar posibles dificultades antes de la intervención.
Además, la comunicación digital con el laboratorio agiliza el intercambio de información y puede reducir determinados pasos intermedios, especialmente cuando se utilizan protocolos de trabajo bien establecidos.
Para la doctora, una de las principales ventajas reside en que numerosas decisiones pueden adoptarse antes de comenzar el procedimiento clínico, lo que contribuye a simplificar su ejecución y evitar correcciones posteriores. Sin embargo, matiza que estas herramientas no siempre implican una reducción del tiempo clínico en todos los casos. Su aportación puede encontrarse, más bien, en un mayor control del proceso y en una ejecución más organizada.
La incorporación de tecnología también exige adaptación
La implantación de protocolos digitales en la actividad diaria no está exenta de dificultades. Así lo recuerda la Dra. Filipa Nunes Pereira, quien identifica entre los principales desafíos la curva de aprendizaje y la necesidad de adaptar los procedimientos de trabajo.
La adquisición de un escáner o un programa informático no garantiza por sí sola una mejora en la práctica clínica. Es necesario aprender a utilizar las herramientas correctamente e integrarlas en la dinámica de trabajo tanto de la clínica como del laboratorio. Asimismo, la doctora considera importante valorar la inversión económica, la interoperabilidad entre los distintos sistemas y el tiempo que requiere la formación de los equipos. De hecho, advierte de que «un flujo digital mal diseñado puede añadir complejidad en lugar de reducirla».
Por ello, recomienda comenzar por un procedimiento concreto, con indicaciones bien definidas y cuyos resultados puedan evaluarse, en lugar de intentar digitalizar toda la clínica simultáneamente. «La clave no es incorporar más tecnología, sino identificar dónde aporta un beneficio clínico real y aprender a utilizarla de forma consistente», concluye.
Seguimiento: comparar registros para evaluar la evolución del paciente
La posibilidad de conservar y comparar registros digitales a lo largo del tiempo constituye otra de las aportaciones de la digitalización a la práctica clínica.
La Dra. Miriam Alexandre destaca especialmente su utilidad para objetivar la evolución del paciente. Mientras que antes muchas valoraciones dependían principalmente de la exploración clínica, la memoria del profesional y la comparación visual, actualmente los registros digitales permiten analizar los cambios con mayor precisión.
Mediante fotografías, escaneos intraorales y pruebas radiológicas indicadas según las necesidades clínicas, es posible identificar modificaciones que podrían pasar más desapercibidas durante una revisión convencional. Esto resulta especialmente útil para valorar desgastes, movimientos dentarios, cambios oclusales y la evolución de determinados tratamientos. Además, disponer de estos registros facilita explicar al paciente los cambios observados de una manera más comprensible.
En palabras de la Dra. Alexandre, el seguimiento digital permite pasar de una valoración puntual a una evaluación más objetiva de la evolución clínica, aunque siempre debe complementarse con la exploración del paciente.
Detectar cambios progresivos
Para la Dra. Filipa Nunes Pereira, la monitorización digital ofrece ventajas especialmente relevantes en ortodoncia, en el seguimiento del desgaste dentario, en rehabilitaciones complejas y en el control de determinados cambios que afectan a los tejidos y las restauraciones.
En ortodoncia, la comparación de escaneos permite evaluar los movimientos dentarios y comprobar si la evolución del tratamiento se corresponde con lo inicialmente previsto.
«La posibilidad de conservar y comparar registros digitales a lo largo del tiempo constituye otra de las aportaciones de la digitalización a la práctica clínica»
En pacientes con desgaste dentario, los registros sucesivos facilitan cuantificar la pérdida de estructura dental y valorar si el proceso continúa activo.
Esta posibilidad también resulta útil en rehabilitaciones extensas, donde pequeños cambios en la oclusión o en las restauraciones pueden tener relevancia clínica.
La doctora destaca que una de las mayores ventajas aparece precisamente cuando es necesario identificar cambios progresivos. No obstante, recuerda que la monitorización digital debe adaptarse al riesgo y a las necesidades particulares de cada paciente.
El seguimiento de la ortodoncia con alineadores
La Dra. Silvia Canals señala los tratamientos de ortodoncia con alineadores como un ejemplo de la utilidad de comparar registros digitales sucesivos. A través de los escaneos intraorales, el profesional puede comprobar si los movimientos dentarios siguen la evolución prevista durante la planificación o si determinados dientes no están respondiendo de la manera programada.
La identificación temprana de estas discrepancias permite valorar la necesidad de introducir ajustes, recurrir a refinamientos o modificar la secuencia de movimientos inicialmente establecida. De esta forma, explica, es posible evitar que pequeñas desviaciones se acumulen y terminen comprometiendo las siguientes fases del tratamiento.
Para la Dra. Canals, la ventaja del seguimiento digital reside precisamente en poder comparar la planificación con la evolución real del paciente y actuar de manera más temprana y precisa, siempre como complemento de la exploración clínica.
La revisión presencial sigue siendo imprescindible
Pese a estas posibilidades, la información obtenida mediante herramientas digitales no permite sustituir una valoración clínica completa. La Dra. Beatriz Pastor recuerda que un registro digital muestra determinados aspectos de la situación del paciente, pero no proporciona por sí solo toda la información necesaria para interpretar su estado clínico.
Un escáner intraoral, por ejemplo, puede revelar cambios en las superficies dentales, pero no informa directamente sobre la vitalidad pulpar, la inflamación, la movilidad u otros signos clínicos relevantes.
Además, las diferencias observadas entre distintos registros pueden estar condicionadas por la técnica utilizada para obtenerlos, la calidad de los archivos o los procedimientos empleados para su superposición y análisis.
Por ello, la doctora insiste en que los cambios detectados digitalmente deben interpretarse dentro de su contexto clínico y, cuando sea necesario, confirmarse mediante una exploración presencial y las pruebas complementarias pertinentes. «El seguimiento digital amplía nuestra capacidad de detectar y medir cambios, pero la valoración clínica sigue siendo imprescindible para comprender su significado y decidir cómo actuar», subraya.
Comunicación con el paciente: comprender el diagnóstico y participar en las decisiones
La digitalización también está modificando la forma en la que los profesionales explican los diagnósticos y las distintas alternativas terapéuticas a sus pacientes.
Para la Dra. Beatriz Pastor, una de las principales ventajas es que estas herramientas permiten mostrar visualmente información que antes debía explicarse fundamentalmente mediante palabras, dibujos o radiografías cuya interpretación no siempre resultaba sencilla para el paciente.
Las fotografías clínicas, los escaneos intraorales, las reconstrucciones tridimensionales y las simulaciones permiten señalar los problemas detectados, explicar sus implicaciones y comparar distintas opciones de tratamiento.
De esta manera, la conversación entre el profesional y el paciente puede apoyarse en información visual relacionada directamente con su situación clínica, facilitando la comprensión de las recomendaciones terapéuticas. Según explica la doctora, las herramientas digitales contribuyen a que el paciente no se limite a escuchar el diagnóstico, sino que pueda entenderlo mejor y participar de forma más informada en la toma de decisiones.
Visualizar los posibles resultados y ajustar las expectativas
La posibilidad de mostrar digitalmente una propuesta terapéutica también puede ayudar al paciente a comprender con mayor claridad el objetivo del tratamiento. La Dra. Miriam Alexandre destaca su utilidad en procedimientos de rehabilitación estética, donde una propuesta digital permite visualizar posibles modificaciones en la forma, las proporciones y la posición de los dientes antes de comenzar.
Esto facilita la comunicación entre ambas partes y permite abordar las expectativas del paciente con mayor precisión, además de ayudarle a entender las alternativas disponibles. Sin embargo, la doctora advierte de la importancia de explicar correctamente el alcance de estas representaciones.
Una simulación digital, recuerda, muestra un objetivo orientativo, pero no constituye una garantía del resultado final. La respuesta biológica del paciente, sus condiciones clínicas y las limitaciones técnicas pueden provocar diferencias entre lo representado virtualmente y lo que finalmente se consigue.
Por este motivo, considera que la visualización digital debe emplearse para favorecer decisiones informadas y no para prometer resultados que no pueden garantizarse.
Un paciente más implicado en su tratamiento
La Dra. Filipa Nunes Pereira considera que las herramientas digitales también pueden contribuir a una mayor implicación del paciente en su propio tratamiento.
Como ejemplo, señala la ortodoncia con alineadores, donde la planificación digital permite mostrar una simulación de los movimientos dentarios y del resultado que se pretende alcanzar. Esta representación ayuda al paciente a comprender las diferentes fases del tratamiento y el objetivo de cada movimiento.
Además, la comparación de los registros obtenidos durante el seguimiento con la planificación inicial permite explicar cómo está evolucionando el tratamiento y por qué es importante respetar las pautas de uso de los alineadores.
La doctora destaca que el propio paciente puede observar cómo progresa el tratamiento cuando sigue correctamente las indicaciones y cómo pueden aparecer desviaciones cuando no lo hace, por ejemplo, si no utiliza los alineadores durante las horas recomendadas. Esta comparación visual contribuye a que comprenda mejor su responsabilidad y la influencia que tiene su colaboración en los resultados.
En este sentido, la Dra. Nunes Pereira considera que el paciente deja de ser un mero espectador para convertirse en una parte activa del tratamiento. No obstante, insiste en que también en estos casos es importante explicar que la simulación constituye una previsión y no una garantía, puesto que la evolución depende igualmente de la respuesta biológica y de otros factores clínicos.
Así, la digitalización permite mostrar al paciente el objetivo que se pretende alcanzar, pero también ayudarle a comprender cómo sus propias decisiones pueden influir en el proceso.
Evitar expectativas poco realistas
La capacidad de las herramientas digitales para representar visualmente los tratamientos también implica determinados riesgos, especialmente cuando las simulaciones se interpretan como predicciones exactas.
La Dra. Silvia Canals advierte de que una imagen atractiva o una representación muy realista pueden generar expectativas que después no resulten completamente alcanzables desde el punto de vista clínico. Asimismo, considera importante evitar que el impacto visual de estas herramientas condicione la decisión del paciente sin que este haya comprendido adecuadamente los beneficios, las limitaciones, los riesgos y las alternativas terapéuticas.
Para prevenir estas situaciones, recomienda explicar con claridad qué representa cada imagen, qué aspectos tienen un carácter orientativo y qué factores pueden modificar el resultado final. También insiste en la necesidad de presentar las diferentes opciones de forma equilibrada y comprobar que el paciente comprende la información que recibe.
«La comunicación digital debe aumentar la comprensión, no la promesa», afirma la Dra. Canals, quien concluye que el objetivo debe ser ayudar al paciente a tomar decisiones realistas y bien fundamentadas, con expectativas compatibles con los resultados que clínicamente pueden ofrecerse.
