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ToggleConseguir unos dientes correctamente alineados y una mordida funcional no debería implicar descuidar la salud del esmalte durante el camino. Con motivo del Día Mundial por un Futuro Libre de Caries, que se conmemora este miércoles 14 de octubre, la Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEdO) recuerda que la prevención debe formar parte del tratamiento ortodóncico desde el primer día y mantenerse hasta después de retirar los aparatos.
La caries continúa siendo un enorme problema de salud pública. La Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades bucodentales afectan a cerca de 3.700 millones de personas y señala que la caries no tratada en dientes permanentes es el trastorno de salud más frecuente a escala mundial, según los datos del estudio Global Burden of Disease 2021.
En España, el problema comienza pronto. Los últimos datos epidemiológicos del Observatorio de la Salud Oral, publicado en 2026 y que se puede consultar en la página web del Consejo General de Dentistas, indican que la caries afecta ya al 16% de los niños de 3-4 años y al 31% de los de 5-6 años.
Para el presidente de la SEdO, Dr. Javier Girón de Velasco, estos datos invitan a incorporar la prevención como una parte inseparable de cualquier tratamiento: “Hay quienes piensan en la ortodoncia únicamente como el proceso de mover los dientes hasta conseguir una buena posición; pero nuestro objetivo es mucho más amplio: queremos terminar el tratamiento con una boca funcional y saludable”, indica. Y recalca que “conseguir una sonrisa bien alineada perdiendo salud por el camino no puede considerarse un buen resultado”.
La señal de alarma que puede aparecer antes que la caries
Uno de los aspectos sobre los que la SEdO quiere llamar la atención son las denominadas lesiones de mancha blanca, zonas blanquecinas y opacas que pueden aparecer en el esmalte como consecuencia de un proceso de desmineralización y que pueden constituir una fase inicial del proceso de caries.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025, que reunió 57 estudios con más de 9.000 pacientes, estimó una prevalencia conjunta de estas lesiones del 55% entre los pacientes ortodóncicos incluidos en los estudios, con una incidencia del 34%. Los autores encontraron además una mayor frecuencia asociada a los aparatos fijos convencionales frente a otros tipos de aparatos, aunque las cifras varían considerablemente según los estudios y las características de los pacientes.
Una revisión sistemática publicada en 2024 identifica precisamente la acumulación de placa, junto con otros factores individuales, entre los elementos que pueden incrementar el riesgo durante el tratamiento con aparatos fijos. De ahí la importancia de que los pacientes sigan de forma estricta las indicaciones de cuidado bucodental de su ortodoncista.
“La caries no debería contemplarse como el precio que hay que pagar por llevar ortodoncia”, señala Girón de Velasco. “Precisamente porque conocemos los factores de riesgo podemos anticiparnos. El seguimiento periódico no sirve únicamente para comprobar que los dientes se están moviendo como habíamos planificado; también nos permite vigilar la salud bucodental, detectar señales de alerta y reforzar las medidas preventivas cuando sea necesario”, apunta.
La prevención también forma parte del tratamiento
La SEdO recuerda que el riesgo de caries no depende exclusivamente de la aparatología utilizada. Influyen la higiene, la dieta (especialmente la frecuencia de consumo de azúcares), la exposición adecuada al flúor, las características individuales del paciente y su situación previa al comienzo del tratamiento. La propia OMS identifica el consumo elevado de azúcares y una higiene deficiente entre los principales factores modificables relacionados con las enfermedades bucodentales.
Por ello, antes de comenzar un tratamiento de ortodoncia debe comprobarse que la boca está en condiciones adecuadas, tratar las patologías que lo requieran y valorar individualmente el riesgo de caries. Durante el tratamiento, la higiene debe adaptarse al tipo de aparato y el profesional puede indicar medidas preventivas adicionales cuando sean necesarias.
En pacientes con brackets resulta especialmente importante limpiar cuidadosamente alrededor de estos y de la línea de la encía, además de los espacios interdentales. Los alineadores removibles facilitan el acceso a los dientes durante el cepillado, pero tampoco eliminan el riesgo: deben colocarse sobre dientes correctamente higienizados y mantenerse limpios siguiendo las indicaciones profesionales.
“Un tratamiento de ortodoncia puede durar muchos meses y precisamente por eso es una magnífica oportunidad para adquirir hábitos que permanezcan toda la vida”, concluye el presidente de la SEdO. “Nuestro objetivo no es solo que el paciente sonría cuando retiremos el aparato, sino que tenga motivos para conservar esa sonrisa sana durante muchos años”.