Así lo evidencian los datos de un nuevo estudio realizado por Normon, que pone de relieve que más de un 20% de la población española nunca usa colutorio y solo se cepilla los dientes una vez al día.
La relación entre la salud general y la salud bucodental está ampliamente asumida en España, pero no siempre se conoce su alcance ni se traduce en hábitos constantes. Así, pese a que la mayoría de la población se cepilla los dientes cotidianamente, 1 de cada 5 no alcanza la frecuencia recomendada (dos o más veces al día). Esta carencia en la higiene se agrava en función del género. Y es que el cepillado insuficiente (una vez al día o menos) es más frecuente en hombres (29,5%) que en mujeres (16,9%). En la misma línea, los productos de enjuague bucal están presentes en la mayoría de las casas, pero predomina el uso ocasional frente al rutinario y el 20,5% de las personas consultadas declaran no utilizarlo nunca.
Estas brechas se explican más por inercia que por rechazo, según recoge el I Informe “De lo que sabemos a lo que hacemos: así está la salud bucodental en España”, elaborado por Normon, para entender la brecha entre concienciación de la población y la construcción de hábitos de higiene oral actualmente en nuestro país.
Además, “el estudio evidencia una paradoja: aunque el 92,3% de los españoles considera que la salud de la boca influye mucho o bastante en la salud general, más del 70% desconoce su relación con el desarrollo de patologías concretas. Sin embargo, esta información es relevante desde el punto de vista de la salud pública porque tiene el potencial de cambiar conductas. Y es que, cuando la población es consciente de esa vinculación, el 62% confirma que influye bastante o mucho en sus hábitos de higiene oral”, destacan desde la compañía.
Paula Barbero, responsable de formación científica de Normon, explica que “la salud oral no es un compartimento estanco. Aunque nuestro estudio muestra que la mayoría intuye la conexión que existe entre la boca y la salud general, también refleja que hay margen de mejora en la concienciación, que pasa por aterrizar esa relación con información clara, práctica y accionable”. Además, añade que “cuando la gente entiende el “por qué”, se cuida mejor. Y ahí el papel de los profesionales sanitarios es determinante”. Así lo constata la muestra consultada: cuatro de cada cinco españoles querrían recibir más información sobre cómo afecta la salud bucodental a su salud general, preferiblemente en la consulta del dentista.
Del conocimiento al hábito: cómo se cuida la boca en el día a día
La brecha entre lo que se sabe y lo que se hace comienza en los hábitos de consumo. A la hora de elegir el dentífrico, destacan factores como el precio (36,2%), el beneficio específico (30,2%) y la marca (28,7%). La recomendación del dentista se sitúa en cuarto lugar, convirtiéndose en un factor determinante para el 27,1%. En lo que respecta a enjuagues bucales, se conocen y se compran, pero todavía no se integran en la mayoría de las rutinas. Entre quienes acuden a ellos, las motivaciones son mayoritariamente inmediatas o sensoriales: por sensación de limpieza más profunda (45,1%), cuidado de encías (38,7%), sensación de frescor (30,4%) y mejorar el aliento (29,1%). En cambio, se citan menos la prevención de caries (19,2%) y la recomendación del dentista (17,5%).
Según Paula Barbero, “el colutorio se percibe a menudo como un extra de bienestar, cuando en realidad su utilidad depende de una recomendación ajustada a cada necesidad y de un hábito sostenido. Cuando se comprenden sus beneficios y el valor adicional que aporta al cepillado, la adherencia mejora y se incorpora la pauta a la rutina. El reto es convertir el consejo en un hábito que la persona pueda mantener”.
Un desafío clave para el contexto español, donde predomina el uso ocasional frente al rutinario. Solo el 26,5% de la población emplea colutorio a diario, mientras que el 39,8% lo utiliza puntualmente y 1 de cada 5 personas no lo usan nunca. Esta cifra asciende hasta el 30,3% entre los jóvenes de 18 a 34 años. En general, el freno se explica por falta de costumbre e ideas preconcebidas, de modo que el desafío es principalmente conductual y de percepción. Así, los principales motivos son la falta de hábito (36,0%) y la idea de que no es necesario (33,4%). Sin embargo, es llamativo que el 12,5% cree que puede ser perjudicial, lo que representa una barrera basada en información incorrecta.
De forma similar, hasta el 12,4% de la población reconoce que no se fija en el tipo de dentífrico que utiliza, una cifra que en hombres asciende al 16,7% y que evidencia que una parte relevante del consumo sigue siendo poco reflexiva. Entre quienes sí se fijan, el dentífrico de acción total multibeneficio es el más utilizado (31,5%), seguido de opciones específicas para el cuidado de las encías (22,8%) y dientes sensibles (19,2%).
“Para contribuir a cerrar todas estas brechas entre conocimiento y hábito, Normon desarrolla su actividad en el ámbito de la salud bucodental con un enfoque centrado en el acompañamiento de los profesionales y el autocuidado responsable. En esa línea, la compañía cuenta con soluciones específicas como Bucomed Pro Clorhexidina, After Rapid o Bucomed Daily, que permiten responder a distintos contextos y a las necesidades de cada persona. Porque, cuando la salud bucodental se entiende como parte de la salud general y la repetición de pequeñas decisiones diarias se transforma en autocuidado, el cambio es posible”, concluyen desde Normon.
