El tratamiento de los síndromes de Clase III ósea, tanto si su causa es una hipoplasia maxilar como una hiperplasia mandibular, o bien ambas, precisa una intervención precoz por parte del ortodoncista. Un déficit de desarrollo maxilar requiere una expansión ósea transversal (normalmente con un disyuntor de McNamara) seguida de un avance maxilar con una máscara facial (1, 2) antes de los 7 u 8 años. Un exceso en el desarrollo de la mandíbula puede beneficiarse de una mentonera en edades más jóvenes, siempre y cuando este sea de leve intensidad o de causa funcional, descartándola por completo en aquellas progenies verdaderas o de componente hereditario. Una actuación más tardía conlleva el fracaso en el intento de la corrección ortopédica de este síndrome
Afortunadamente, en la mayoría de las ocasiones, y aun sobrepasado el momento idóneo de la corrección ortopédica, el camuflaje dentario de la Clase III es viable gracias a los aparatos y alambres de última tecnología, así como a la
biomecánica del tratamiento. Incluso en numerosas situaciones en las que estaba indicada una cirugía ortognática, se ha podido resolver el problema de manera satisfactoria con las compensaciones dentarias apropiadas.
En este artículo se describe el tratamiento de una Clase III por hipoplasia maxilar mediante un camuflaje dentoalveolar realizado a una niña sobrepasada en el tiempo para la corrección ortopédica.


