La transición energética y la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más sostenibles están impulsando el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas en el ámbito de los materiales avanzados. Empirical Advances nace precisamente con el objetivo de transformar biomasa y residuos agroalimentarios en materiales de carbono de alto valor añadido para aplicaciones en almacenamiento energético. Paloma Mombiedro Rueda, CEO de la compañía, explica cómo esta startup deeptech trabaja para trasladar la investigación científica al mercado y contribuir al desarrollo de tecnologías más eficientes, sostenibles y resilientes.
–¿Cómo surge Empirical Advances y qué necesidad detectaron para apostar por el desarrollo de nanomateriales avanzados a partir de biomasa?
-Empirical Advances surge en un contexto marcado por dos grandes desafíos globales: por un lado, la necesidad de acelerar la transición energética y, por otro, la creciente dependencia de materiales críticos y cadenas de suministro vulnerables.
Desde el inicio vimos una oportunidad clara: desarrollar materiales avanzados de carbono capaces de mejorar el rendimiento de sistemas de almacenamiento energético, pero haciéndolo además desde un enfoque sostenible y circular.
Empezamos trabajando junto a grupos de investigación del CSIC y de la Universidad Politécnica, explorando cómo transformar residuos agroalimentarios en materiales funcionales de alto valor añadido. Lo que inicialmente era una línea de investigación terminó evolucionando hacia una plataforma tecnológica propia, hoy patentada, con aplicaciones reales en baterías y supercondensadores.
Lo que nos convenció para dar el paso empresarial fue comprobar que existía una necesidad industrial muy clara: fabricantes que buscaban materiales más eficientes, más adaptables y con cadenas de suministro más resilientes.
-La sostenibilidad y la economía circular forman parte del ADN de la compañía. ¿Qué oportunidades ofrece hoy transformar residuos en materiales de alto valor añadido?
-Durante mucho tiempo hemos entendido los residuos únicamente como un problema de gestión, cuando en realidad muchos contienen estructuras y compuestos con enorme potencial tecnológico.
La gran oportunidad está en cambiar esa lógica y empezar a ver ciertos residuos como recursos estratégicos. En nuestro caso, utilizamos biomasa y residuos agroalimentarios para desarrollar materiales avanzados con aplicaciones en sectores tecnológicos de alto crecimiento, como el almacenamiento energético.
Esto no solo tiene un impacto positivo desde el punto de vista medioambiental, sino también industrial y económico. Permite reducir dependencia de materias primas convencionales, diversificar cadenas de suministro y generar nuevas cadenas de valor alrededor de residuos que hasta ahora tenían poco aprovechamiento.
Además, creemos que Europa tiene una oportunidad muy importante en este ámbito. La capacidad de producir materiales avanzados localmente, a partir de recursos disponibles y mediante tecnologías propias, va a ser cada vez más estratégica.
–El almacenamiento energético es uno de los grandes retos tecnológicos actuales. ¿Qué papel pueden desempeñar los materiales avanzados en la evolución de baterías y sistemas energéticos?
-Los materiales son una de las palancas fundamentales de innovación en almacenamiento energético. Muchas veces hablamos de baterías o supercondensadores como tecnologías cerradas, pero en realidad gran parte de las mejoras en rendimiento, seguridad, velocidad de carga o vida útil dependen directamente de los materiales que los componen.
En el caso de los materiales de carbono avanzados, pueden aportar mejoras muy relevantes en conductividad, estabilidad, porosidad o interacción electroquímica, lo que impacta directamente en las prestaciones del sistema final.
Además, creemos que el futuro pasa por materiales cada vez más adaptados a aplicaciones específicas. No existe una única solución universal: las necesidades de movilidad, almacenamiento estacionario o electrónica son diferentes. Por eso uno de nuestros enfoques principales es desarrollar materiales ajustados a las necesidades concretas de cada fabricante.
También será clave avanzar hacia materiales más sostenibles y escalables industrialmente, capaces de responder no solo a los requisitos técnicos, sino también a los retos geopolíticos y de suministro que ya estamos viendo en el sector.
–Como empresa deeptech, ¿cuáles han sido los principales desafíos a la hora de trasladar la investigación científica a aplicaciones reales de mercado?
-Uno de los mayores retos en deeptech es que desarrollar una buena tecnología no garantiza automáticamente que exista un producto viable industrialmente.
El salto entre laboratorio y mercado es mucho más complejo de lo que muchas veces parece. Requiere validar la tecnología de forma independiente, entender muy bien las necesidades industriales, adaptar procesos, demostrar reproducibilidad y, sobre todo, ser capaces de escalar.
En nuestro caso, ha sido fundamental trabajar muy cerca tanto de centros científicos como de clientes industriales. Esa combinación entre rigor científico y orientación a aplicación real ha marcado gran parte de nuestra evolución.
También existe un desafío importante relacionado con los tiempos. Las tecnologías deeptech necesitan más maduración, más validación y más capital paciente que otros modelos de startup. Por eso consideramos especialmente importante el papel de programas públicos de apoyo a la innovación, como NEOTEC o iniciativas regionales que ayudan a reducir ese gap entre ciencia e industria.
–Mirando al futuro, ¿qué objetivos y líneas de desarrollo marcarán la evolución de Empirical Advances en los próximos años?
-Nuestro principal objetivo en los próximos años es avanzar en el escalado preindustrial de nuestra tecnología y acelerar la validación de nuestros materiales con fabricantes europeos de baterías y supercondensadores.
Queremos consolidar nuestra posición como plataforma de materiales de carbón avanzado para almacenamiento energético, ampliando tanto capacidades productivas como aplicaciones tecnológicas.
Además, seguimos trabajando en nuevas líneas de I+D relacionadas con materiales funcionales y arquitecturas avanzadas para sistemas energéticos, siempre manteniendo nuestro enfoque en sostenibilidad, flexibilidad de materias primas y adaptación a necesidades industriales reales.
A medio plazo, creemos que Europa necesitará cada vez más tecnologías propias en materiales estratégicos, y nuestro objetivo es contribuir a construir esa capacidad industrial desde aquí.
