Con la publicación de «Guía clínica en prótesis sobre implantes», el Dr. José Luis Antonaya propone una herramienta práctica orientada a estructurar la toma de decisiones en la rehabilitación implantosoportada. Concebida inicialmente como material docente, la obra presenta una secuencia clínica protocolizada, pero flexible, que busca mejorar la predictibilidad de los tratamientos y facilitar el abordaje de los casos más habituales en consulta, siempre desde una planificación rigurosa y adaptada a las necesidades de cada paciente.
—Dr. Antonaya, ¿qué le llevó a desarrollar «Guía clínica en prótesis sobre implantes»? ¿Qué necesidad detectó en los profesionales para estructurar este contenido?
—Esta Guía realmente nace para los alumnos del Máster de Prótesis sobre implantes de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), para tener un cuadro de toma de decisiones amplio y práctico. Creo que son necesarias más guías o manuales de este estilo en prótesis y, en particular, en prótesis sobre implantes, como lo es el de sobredentaduras de Ernest Mallat, o incluso más práctico, como creemos que es este.
—Esta obra propone un enfoque claramente protocolizado. ¿Por qué considera importante estandarizar la secuencia clínica en este tipo de tratamientos?
—Los protocolos son necesarios para no ir dando tumbos, pero deben ser abiertos; es decir, que el profesional tenga capacidad de decisión, aunque eso a algunos no les gusta y buscan la receta para todo.
—¿Hasta qué punto estos protocolos pueden mejorar la predictibilidad en la rehabilitación sobre implantes?
—Si siempre seguimos un mismo protocolo en cada tratamiento, si aparece cualquier problema o complicación, seguramente sea fácil de detectar dónde ha sido y, por lo tanto, poder rectificar y aprender para la siguiente vez. Esto no sucede así cuando cada vez haces una cosa y no prestas atención.
—Señala que la Guía puede ayudar a resolver aproximadamente el 80% de los casos habituales en clínica. ¿Qué tipo de situaciones clínicas abarca principalmente?
—Los casos que se nos suelen presentar en la clínica diaria suelen ser muy parecidos, salvando las diferencias de cada paciente. Desde unitarios y parciales sobre implantes, donde tendremos que ver la necesidad o no de tratar dientes remanentes en mayor o menor número y rehabilitaciones sobre implantes; aunque estas suelen ser menos frecuentes, al menos en mi clínica diaria. Aun así, todas estas situaciones son las que abarca la Guía, pero dejando ver la necesidad de formarse en conceptos y técnicas para ser lo más conservadores posibles y tratar pacientes, no huecos.
—El documento se dirige a profesionales que ya cuentan con una base previa. ¿Qué nivel de experiencia considera necesario para sacar el máximo partido a esta Guía?
—Aprender un área tan grande como la prótesis sobre implantes de un libro me parece, si no imposible, muy difícil. Hay que formarse y seguir formándose; debemos ser eternos aprendices, lo que junto a la experiencia y guías como esta pueden hacer que nuestros tratamientos sean más predecibles y tengamos muchos menos problemas.
—A lo largo de esta obra se insiste en la importancia de la planificación. ¿Qué errores son más frecuentes cuando esta fase no se aborda correctamente?
—¿Alguien se imagina a un arquitecto construyendo sin ningún plano? Pues, como dicen algunos, los dentistas somos arquitectos de bocas (sonrisas) y, por tanto, necesitamos nuestros planos, necesitamos saber a dónde queremos llegar para luego decidir cómo llegar.
Por no planificar vemos restauraciones parciales que no son ni estéticas ni funcionales, chinchetas como coronas, sobredentaduras e híbridas donde debería haber una PF1… sin contar los problemas típicos de aflojamientos y fracturas de componentes protésicos. Planificar es invertir tiempo para ser más predecibles.
—¿Cómo influye una correcta planificación en el éxito de la rehabilitación protésica sobre implantes?
—La planificación lo es todo. Saber a dónde queremos llegar nos permite visualizar el resultado final incluso antes de empezar; es más, gracias a las nuevas tecnologías, lo puede ver el paciente y juntos tomar decisiones, eliminando problemas de comunicación.
—La obra se organiza en bloques que van desde restauraciones unitarias y parciales hasta rehabilitaciones completas. ¿Cómo se ha planteado esta estructura para facilitar su uso en clínica?
—Las casas no se construyen por el tejado; es por eso que el libro va de menos a más. Cuidado con pensar que las restauraciones parciales son fáciles, porque pueden ser un problema si no vemos lo que realmente necesita el paciente y no planificamos. Creemos que es un orden de estructura lógico y sencillo de seguir que, junto a los tips finales, facilitan la toma de decisiones.
—Dentro de las rehabilitaciones completas, se incluyen diferentes opciones como prótesis fija, dentogingival o sobredentaduras. ¿Qué criterios clínicos son determinantes a la hora de elegir una u otra alternativa?
—No todo vale. Tampoco debe ser determinante el coste, que es por lo que muchos se decantan por prótesis de menor coste para que el paciente acepte, aun no siendo el tratamiento indicado. Cada paciente necesita su plan tratamiento personalizado y para eso planificamos, para saber cuál es. Con respecto a los criterios para elegir una alternativa en rehabilitaciones fijas implantosoportadas es fundamental saber si necesitamos reponer corona clínica, corona y tejido blando o corona y reborde alveolar, y a partir de ahí saber el espacio que necesitan nuestros materiales.
—El capítulo BONUS incorpora aspectos como biomecánica, oclusión o materiales. ¿Qué papel juegan estos factores en el éxito a largo plazo de los tratamientos?
—Los puntos que incluyen los BONUS son tan importantes como la secuencia de cada tratamiento porque complementan a todo lo anterior.
Saber unas nociones básicas de oclusión y biomecánica, de tejidos blandos periimplantarios, de aditamentos protésicos y tips es lo que puede diferenciar a un dentista general de un posible especialista.
—La Guía evita posicionarse en «qué es mejor o peor», dejando margen al criterio del profesional. ¿Cómo debe integrarse este tipo de herramienta en la toma de decisiones clínicas?
—La responsabilidad es personal e intransferible. Es algo que parece que no gusta, que se prefiere una receta que, si no va bien, es culpa del que me la dio y no mía, pero eso no puede ser.
Cada uno es responsable de sus decisiones y de sus actos. Se puede llegar al mismo lugar de diferentes formas; unas que se adaptan más a unos y otras a otros.
¿Quién es el juez que determina qué es mejor y qué es peor? Si incluso en la literatura vemos que podemos optar por técnicas diferentes avaladas por la evidencia científica. Existen filosofías de trabajo y como toda forma de pensar, no son verdades absolutas.
—¿Hasta qué punto es importante que el clínico entienda el «por qué» de cada paso más allá de seguir un protocolo?
—Si entiendes lo que haces es fácil que el fallo pueda convertirse en aprendizaje. Hay que prestar atención para ver, y pensar para poder relacionar la teoría aprendida durante la formación con una solución práctica clínica. No somos monos adiestrados, somos profesionales y, por tanto, tenemos que saber el por qué y el para qué y a partir de ahí elegir también el cómo.
—La Guía se define como una herramienta práctica. ¿Cómo recomienda integrarla en el día a día de la consulta? ¿Qué le gustaría que aportara este libro a los profesionales que la utilicen?
—Pues creo que lo primero que debe realizar el lector es una lectura rápida de toda la Guía, parándose si se necesita en algún punto para leer más detenidamente.
En una segunda fase, el lector puede profundizar más por bloques y haciendo anotaciones sobre su árbol de toma de decisiones.
Y, para el uso clínico diario, al haber hecho las dos fases anteriores, será más sencillo que el profesional pueda ir directo a la parte que le interese en un momento dado. Y si se me permite, agradecería que, en esas dos lecturas primeras, si el lector ve alguna errata, algo que crea que es incorrecto o lo que sea, que me lo haga saber para que sea una Guía viva y crezca con la ayuda de todos; incluso que podamos hacer algún día un debate o mesa redonda.
Simplemente busco que aporte algo a mis compañeros: el qué, seguramente sea diferente para cada uno.


