El conflicto bélico en Oriente Medio, una región clave para el suministro energético mundial, está suponiendo un encarecimiento del precio del petróleo y del gas, así como una importante barrera al acceso a algunas materias primas con las que se fabrican algunas tecnologías sanitarias.
En este contexto, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, quiere manifestar que la tecnología sanitaria son bienes esenciales para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes, sin los cuales no es posible la actividad sanitaria.
Por otro lado, desde Fenin explican que «la industria de tecnología sanitaria está afrontando en estos momentos un incremento de costes sin precedentes, lo que está tensionando de manera notable la cadena de suministro».
Asimismo, explican, «muchos productos sanitarios tienen como principal componente el plástico o sus derivados, como guantes, bolsas de orina, cánulas o jeringas. Todos ellos productos esenciales para la actividad diaria de hospitales y centros sociosanitarios».
Además, «la industria se enfrenta a una afectación secundaria pero igualmente crítica: el aumento de los costes energéticos, con un impacto directo en procesos intensivos en energía, como la fabricación del oxígeno medicinal o los productos de celulosa», cuentan.
Ante este escenario, desde Fenin insisten en la necesidad de un diálogo con los proveedores y adoptar medidas que garanticen la viabilidad de los contratos públicos actualmente vigentes y eviten situaciones de desabastecimiento.
La Federación considera necesario, en un contexto geopolítico cada vez más complejo e inestable, recuperar la posibilidad de indexación de los contratos públicos al IPC, con el objetivo de facilitar un entorno procompetitivo, fomentar la concurrencia de las compañías en las licitaciones públicas y garantizar el equilibrio económico-financiero durante toda la vigencia de los contratos, asegurando así el acceso de profesionales y pacientes a tecnologías sanitarias de calidad.


