Meses después de asumir la presidencia del Col·legi Oficial d’Odontòlegs i Estomatòlegs de Catalunya (COEC), la Dra. Maria José Guerrero Torres consolida una etapa de renovación y avance. Con una trayectoria sólida y una clara vocación de servicio, mantiene el foco en reforzar la cohesión del colectivo, dignificar la profesión y afianzar el papel del Colegio como referente institucional.
—Dra. Guerrero, ¿qué significa para usted asumir la presidencia del COEC, tanto a nivel personal como profesional? ¿Cuál siente que es su principal responsabilidad?
—Asumir la presidencia del Colegio es, sin duda, uno de los mayores retos y también uno de los mayores honores de mi trayectoria profesional. Desde el punto de vista personal, lo vivo con una profunda responsabilidad y con la convicción de que el liderazgo institucional debe ejercerse desde el compromiso, la escucha activa y la vocación de servicio. En el plano profesional, supone culminar muchos años de dedicación a la Odontología y a la vida colegial, con la firme voluntad de contribuir a fortalecer nuestra institución y nuestro colectivo. Estos primeros meses al frente de la nueva Junta de Gobierno han estado marcados por una misión clara: dignificar, defender y proteger nuestra profesión.
Dignificar significa poner en valor lo que somos y lo que representamos. La Odontología es una disciplina sanitaria que exige rigor científico, ética profesional y una enorme responsabilidad hacia la ciudadanía. No podemos permitir que se banalice ni que determinadas prácticas desvirtúen su esencia o comprometan la confianza social en nuestro trabajo.
Defender la profesión implica actuar cuando la calidad asistencial o la imagen del colectivo se ven amenazadas. Implica velar por todos los colegiados. Nuestro compromiso es proteger al profesional en todas sus realidades.
Y proteger la profesión supone también preservar su autonomía y su sostenibilidad. Las clínicas dentales deben estar lideradas por odontólogos; solo así podemos garantizar que las decisiones clínicas estén siempre guiadas por criterios sanitarios y no exclusivamente mercantiles.
—El COEC ha vivido una etapa un tanto convulsa. ¿En qué momento diría que se encuentra la organización?
—El COEC se encuentra hoy en una etapa de renovación y de impulso. Los colegiados han optado claramente por un cambio, por una nueva Junta de Gobierno y por una nueva manera de entender el liderazgo institucional. Y eso debe leerse como una oportunidad.
Más que detenernos en el pasado, nuestra responsabilidad es construir presente y futuro. Estamos en un momento de ilusión, de reactivación y de mejora. Hemos iniciado una nueva etapa con una voluntad firme de cohesión, transparencia y participación.
En estos primeros meses hemos impulsado nuevas actividades científicas y profesionales, reforzando el valor académico del Colegio. Además, hemos invitado a las Juntas Provinciales a participar activamente tanto en la configuración del curso académico como en las distintas comisiones de trabajo. El camino ya está iniciado y, a medida que aumente la implicación de todos, el recorrido será aún más sólido y enriquecedor.
«Visualizar referentes femeninos en posiciones de liderazgo contribuye a consolidar una cultura profesional basada en la igualdad de oportunidades»
En el centro de todas nuestras decisiones está el colegiado. Cada medida organizativa, económica o institucional responde a un único objetivo: mejorar el servicio, la representación y el acompañamiento que ofrecemos a nuestros profesionales. El Colegio debe ser una herramienta útil, cercana y eficaz; y en esa dirección estamos trabajando con determinación.
—Es la primera mujer en asumir la presidencia del COEC. ¿Qué significado cree que tiene este hecho para la institución y para la profesión odontológica en Cataluña?
—Ser la primera mujer en presidir el COEC es, sin duda, un hito institucional. Pero, más allá del simbolismo, creo que este hecho refleja una realidad objetiva: la transformación demográfica y profesional de la Odontología en Cataluña. Hoy la profesión está ampliamente feminizada. El 62% del total de las personas colegiadas en Cataluña son mujeres, y en las franjas de edad más jóvenes ese porcentaje es todavía mayor -en la franja de edad de menos de 35 años las mujeres representan el 74% de los colegiados-. Por tanto, mi nombramiento no es una excepción, sino la consecuencia natural de la evolución de nuestro colectivo.
Para la institución supone un paso adelante en términos de representación y normalización. No se trata de ocupar un cargo por una cuestión de género, sino de asumirlo desde la capacidad, la experiencia y el compromiso. Sin embargo, es evidente que visualizar referentes femeninos en posiciones de liderazgo contribuye a consolidar una cultura profesional basada en la igualdad de oportunidades.
Para la profesión odontológica en Cataluña, este hecho simboliza madurez y coherencia con su propia realidad. La excelencia, el rigor científico y la responsabilidad ética no entienden de género. Lo verdaderamente relevante es que el Colegio esté liderado por personas preparadas y comprometidas con la defensa de la profesión. Y, en ese sentido, mi presidencia aspira a ser, ante todo, un ejercicio de responsabilidad institucional al servicio de todos los colegiados.
—¿Qué perfiles profesionales conforman la Junta de Gobierno?
—La Junta de Gobierno que ha iniciado este nuevo mandato en el COEC está integrada por profesionales que combinan experiencia clínica, conocimiento institucional y formación complementaria en ámbitos estratégicos. Cada responsabilidad dentro de la Junta de Gobierno responde a un perfil específico y a una trayectoria coherente con el área que se gestiona. Ningún cargo es aleatorio.
Hemos configurado un equipo en el que cada integrante aporta no solo su experiencia asistencial, sino también competencias en gestión, administración, formación académica, ámbito científico o dirección de equipos. Algunos miembros cuentan, además, con formación especializada en gestión empresarial y liderazgo organizativo, lo que resulta fundamental para dirigir una institución compleja como el COEC.
En este sentido, está formada por: José Nart Molina, como vicepresidente; Llàtzer Fernández Martín, como secretario; Irene Verdugo Rojano, como vicesecretaria; Miriam Frías Martínez, como tesorera; Clara González Juidías, como contadora; y Octavi Camps Font, Neus Carrió Bertran, Javier Vilarrasa Sánchez, Claudia Elizabeth Hahn Chacón, Miriam Romero Vielva y Antonio Jesús Caro García, como vocales.
—Uno de los retos que afronta es el de seguir reforzando la representatividad del COEC. ¿Qué acciones concretas contempla para llevarlo a cabo?
—Reforzar la representatividad del COEC es una prioridad estratégica de este mandato. Un colegio profesional debe ser una voz autorizada, respetada y presente en todos los espacios donde se toman decisiones que afectan a la profesión y a la salud de la ciudadanía.

En este sentido, trabajamos en varias líneas complementarias. Por un lado, estamos intensificando nuestra presencia institucional ante las administraciones públicas y los órganos consultivos, con el objetivo de que la Odontología tenga un papel activo en el diseño de políticas sanitarias.
Por otro, estamos reforzando la relación con el Consejo General de Dentistas de España, así como con las sociedades científicas, fomentando una colaboración más estrecha y estructurada. La interlocución coordinada fortalece el posicionamiento del colectivo y evita la dispersión de mensajes. Asimismo, consideramos fundamental estrechar la relación con otros colegios profesionales.
La realidad asistencial actual exige una visión interdisciplinar, y las alianzas institucionales permiten abordar retos comunes desde una perspectiva más sólida y transversal.
—También habla de dar continuidad a la labor de defensa y apoyo a la profesión a través de un enfoque abierto al diálogo y a la participación colegial. ¿Cómo piensa fomentar esa implicación activa de los profesionales?
—Nuestra voluntad es que la participación colegial sea real y estructurada. Para ello, hemos reforzado las comisiones como espacios abiertos de trabajo dentro del COEC. Actualmente ya contamos con la Comisión Científica, la Comisión Deontológica, la Comisión de Protección Social, la Comisión de Comunicación y la Comisión de Género e Igualdad. Cada una responde a una dimensión específica de la profesión -formativa, ética o generacional- y permite que los colegiados se impliquen activamente aportando propuestas y experiencia. Creemos firmemente que un Colegio más participativo es un Colegio más fuerte, y nuestra responsabilidad es facilitar esos canales de implicación con claridad, transparencia y utilidad real para el profesional.
—En un contexto de transformación constante en la Odontología, ¿qué papel debe asumir el COEC para acompañar al profesional en innovación y actualización científica?
—En un entorno donde la ciencia avanza con rapidez y las técnicas evolucionan de forma constante, el papel del COEC debe ser el de garante y facilitador de una formación continua rigurosa y de calidad. La actualización científica no es una opción, sino una obligación ética hacia nuestros pacientes. Por ello, uno de los pilares de este mandato es reforzar la oferta formativa del Colegio, ofreciendo cursos útiles, actualizados y con sólida base científica, que respondan a las necesidades reales del ejercicio profesional. Ya sea mediante programación propia o a través de alianzas estratégicas con otras instituciones académicas y científicas, el objetivo es claro: proporcionar herramientas concretas que permitan al odontólogo crecer profesionalmente y ofrecer una atención cada vez más excelente y segura.
—Otro de los objetivos marcados es consolidar la excelencia y el ejercicio ético. ¿Cuáles considera que son hoy los principales desafíos deontológicos en la profesión?
—Uno de los principales desafíos deontológicos actuales es preservar la esencia sanitaria de la Odontología en un entorno cada vez más competitivo y expuesto mediáticamente. La publicidad sanitaria, especialmente en el ámbito digital, plantea retos importantes: debemos garantizar que la información sea veraz, prudente y basada en la evidencia científica, evitando mensajes que puedan inducir a error o banalizar los tratamientos. Por eso tenemos la Comisión Deontológica, porque la ética es el fundamento de la confianza social en nuestra profesión. Asimismo, la lucha contra el intrusismo sigue siendo una prioridad, ya que afecta directamente a la seguridad del paciente y a la dignidad del ejercicio profesional. Nuestro compromiso es claro: acompañar, orientar y proteger, siempre desde el rigor y la responsabilidad institucional.
—¿Cómo valora la importancia del consentimiento informado en la práctica diaria y qué medidas deberían reforzar su correcta aplicación?
—El consentimiento informado es un elemento esencial de la práctica clínica. No es un simple requisito formal, sino un verdadero proceso de comunicación que garantiza que el paciente comprende la naturaleza del tratamiento, sus riesgos, beneficios y alternativas.
En el ámbito jurídico, además, su relevancia es creciente. En muchas reclamaciones actuales no se discute únicamente la calidad técnica del tratamiento, sino la supuesta falta de información adecuada. Y es el profesional quien debe poder acreditar que esa información se facilitó de manera clara y comprensible.
Por ello, es fundamental reforzar su correcta aplicación. En este sentido, el COEC pone a disposición de los colegiados, a través del Espai Personal, diferentes modelos de consentimientos informados adaptados a distintos tratamientos y disponibles en varios idiomas, precisamente para facilitar una práctica rigurosa y alineada con la normativa vigente.
—¿Cómo le gustaría que se recordara su mandato al frente del COEC una vez finalizado? ¿Cuál sería el legado que aspira a construir?
—Me gustaría que este mandato se recordara como una etapa de cohesión, fortalecimiento y proyección institucional. Si algo aspiro a construir es un colectivo unido, consciente de su valor y orgulloso de su pertenencia al Colegio. Quisiera que el COEC sea una institución que cubra verdaderamente las necesidades de sus colegiados. Aspiro a consolidar un Colegio referente, no solo por su posicionamiento institucional, sino por su manera de hacer: moderno en la gestión, firme en la defensa de la profesión, exigente en lo ético y sólido en lo científico.
Responsabilidad ética en la toma de decisiones clínicas
En un contexto de avances tecnológicos cada vez más rápidos, ¿cómo debe integrarse la responsabilidad ética en la toma de decisiones clínicas del día a día? Le preguntamos a la Dra. Guerrero Torres, quien responde: «La innovación tecnológica es, sin duda, una aliada para la Odontología contemporánea. La digitalización, la inteligencia artificial, los nuevos materiales y los sistemas diagnósticos avanzados nos permiten trabajar con mayor precisión, previsibilidad y eficiencia. Sin embargo, la tecnología debe ser siempre un complemento, nunca un sustituto del criterio clínico. La responsabilidad ética forma parte intrínseca de la praxis profesional. Es el odontólogo quien, con su formación, experiencia y juicio clínico, debe valorar la indicación adecuada en cada caso. Ninguna herramienta digital puede reemplazar la reflexión clínica individualizada ni el deber de actuar conforme a la lex artis y al interés superior del paciente».
En este sentido, destaca la Dra. Guerrero Torres, «una institución como este Colegio debe actuar como guía, garante y punto de referencia en un entorno de innovación constante. La incorporación de nuevas tecnologías no puede responder únicamente a tendencias del mercado o a la presión competitiva, sino que debe sustentarse en criterios científicos, éticos y de seguridad asistencial. En primer lugar, el COEC debe ofrecer formación rigurosa y actualizada que permita a los colegiados comprender no solo el funcionamiento técnico de las nuevas herramientas, sino también sus indicaciones, limitaciones y riesgos. En segundo lugar, la Comisión Deontológica acompaña a los profesionales en la toma de decisiones complejas, proporcionándoles criterios claros, actualizados y coherentes con la realidad del sector».


