Contenido
Toggle- El protocolo como orden, previsibilidad y control de variables
- Quién lidera el protocolo: visión global y consenso profesional
- Formación continuada y actualización: protocolos vivos, no estancos
- Diagnóstico, responsabilidad profesional y cultura de equipo
- Tecnología sí, pero con criterio clínico
- Aprender del error para construir mejores protocolos
- Qué se llevará el asistente a SEPES Clínica
Barcelona acogió el martes 24 de febrero un encuentro de trabajo para poner el foco en la importancia de los protocolos en rehabilitación oral, eje temático de la próxima edición de SEPES Clínica (17 y 18 de abril, Barcelona). La mesa, moderada por Gema Bonache, directora de Gaceta Dental, reunió en la sede de la SCOE, sociedad invitada en la edición de este año del simposio SEPES Clínica, a los Dres. Ernest Mallat y Sandra Fernández, coordinadores de SEPES Clínica 2026, y dos de sus ponentes, Diego Soler y Albert Verd, en un debate en el que se abordaron, entre otros temas, la sistemática clínica, la importancia del diagnóstico, el papel clave de la formación continuada, la importancia de la comunicación con el equipo clínico y el laboratorio y el impacto de la tecnología.
El protocolo como orden, previsibilidad y control de variables
Desde el arranque del debate, la Dra. Sandra Fernández defendió el valor de los protocolos como una estructura que ordena la toma de decisiones y mejora la ejecución clínica: “Los protocolos de trabajo nos ofrecen una manera de trabajar ordenada: partes del diagnóstico, empiezas planificando, dedicas tiempo al objetivo de esa planificación y luego puedes ejecutarlo para obtener un resultado final adecuado, con los mínimos inconvenientes”. Además, subrayó que ese orden beneficia no solo al clínico, sino también al paciente y al resto del equipo, “facilitando el trabajo con los colaboradores, con el laboratorio y la comunicación con el paciente”.

En la misma línea, el Dr. Ernest Mallat recordó que la rehabilitación oral implica tratamientos largos y con múltiples variables, lo que incrementa el riesgo de error si no existe una sistemática clara: “La idea de un protocolo es tener al menos un camino básico. Cada paciente es distinto y luego lo tendrás que adecuar, pero como mínimo el esqueleto principal lo tienes que tener presente y te guía”.
Quién lidera el protocolo: visión global y consenso profesional
Uno de los puntos centrales del debate fue quién debe asumir el liderazgo en la construcción y aplicación de esos protocolos. Para el Dr. Ernest Mallat, el rehabilitador o prostodoncista es quien mejor puede ejercer esa función por su visión de conjunto: “El rehabilitador es el que tiene en mente todos los pasos y todas las disciplinas que pueden ser necesarias para llevar a cabo el tratamiento”, frente a la visión “parcial” de otros especialistas cuando actúan desde su área concreta.
El Dr. Albert Verd amplió esa idea incorporando el papel de las sociedades científicas y los consensos profesionales, “que son los que hacen que los protocolos sean consensuados”, señaló. A su juicio, el protocolo “estandariza” procesos diagnósticos y terapéuticos, y permite al rehabilitador conducir el caso con una perspectiva realmente integradora. En ese contexto, defendió un enfoque “transdisciplinar”, “centrado en el paciente y no en que se luzca cada uno”.
Por su parte, el Dr. Diego Soler puso el acento en un beneficio muy concreto: la comunicación entre profesionales. “Hay que dejar a un lado los egos. Que haya un protocolo claro entre especialistas genera una mejor comunicación”, afirmó, de modo que permita que cada parte del proceso se integre de forma más fluida y el resultado sea más predecible.
Formación continuada y actualización: protocolos vivos, no estancos
Otro de los consensos de la mesa fue que los protocolos no son estructuras cerradas, sino marcos que deben actualizarse con evidencia y experiencia. Fernández insistió en ello al explicar el sentido de SEPES Clínica: “Los protocolos son importantes, pero también es importante ir actualizando esos protocolos con la formación que se va haciendo, porque no son estancos”.

El Dr. Ernest Mallat también subrayó el papel de las sociedades científicas como referentes en un escenario de oferta formativa muy heterogénea: “Hoy en día la formación es muy dispar y cada maestrillo tiene su librillo”. En ese contexto, consideró que “sociedades como SEPES son las que tienen que establecer unos protocolos” y servir de guía para la profesión.
El Dr. Albert Verd reforzó la idea de una formación con vocación amplia: “La palabra clave es la transversalidad”, afirmó, defendiendo que este tipo de contenidos deben llegar tanto al recién egresado como al profesional con años de ejercicio, porque permiten “visualizar en qué estamos hoy en día” y revisar el estado del arte de la profesión.
Diagnóstico, responsabilidad profesional y cultura de equipo
Durante la conversación se puso especial énfasis en el peso del diagnóstico como base del protocolo. En un intercambio especialmente claro, el Dr. Mallat lo resumió así: “Si no hay un buen diagnóstico no puedes tratar”. Y añadió que, aunque hace décadas existían más zonas grises, hoy el nivel de exigencia y conocimiento obliga a una aproximación mucho más rigurosa antes de indicar cualquier tratamiento.
La Dra. Sandra Fernández enlazó ese planteamiento con la responsabilidad del odontólogo: “No somos meros actuantes”, dijo. “Tenemos una responsabilidad de diagnosticar e informar al paciente de cuál es su patología global”. Esa visión amplia, defendió, marca la diferencia entre un acto técnico aislado y una verdadera atención clínica.
En cuanto a la implantación real de protocolos dentro de la clínica, la Dra. Fernández insistió en que “la formación es clave” y en que las reuniones periódicas deben adaptarse a la realidad de cada equipo, que además puede ser cambiante. Lo esencial, resumió, es “compartir con el equipo la filosofía de trabajo”.
Por su parte, el Dr. Verd incidió en el liderazgo del responsable clínico y en la necesidad de alinear criterios: “La filosofía va a depender del espíritu del líder”, y ese liderazgo -añadió- debe traducirse en decisiones compartidas apoyadas en evidencia y en una comunicación interna constante.
Tecnología sí, pero con criterio clínico

El impacto de la digitalización y de los nuevos materiales fue otro de los grandes bloques del encuentro. En este punto, los ponentes coincidieron en que la tecnología es una ayuda, pero no puede sustituir el pensamiento clínico. El Dr. Verd lo expresó de forma especialmente gráfica al advertir de una “capacidad reducida de pensamiento propio” si el profesional delega en exceso en herramientas digitales sin dominar fundamentos clínicos básicos. “Quien se enfrenta con el paciente no es la computadora, es la persona, el odontólogo”, remarcó.
Los doctores Fernández y Soler introdujeron una lectura complementaria y equilibrada: el futuro será más tecnológico, sí, pero con dos pilares que deben mantenerse intactos: “la evidencia científica y el conocimiento clínico”. En su opinión, los protocolos de mayor valor son precisamente los que combinan ambos elementos: experiencia acumulada y respaldo científico, y sobre esa base se integran las nuevas ayudas tecnológicas que irán modificando también los protocolos de trabajo.
Aprender del error para construir mejores protocolos
El guion del encuentro reservaba un apartado a la experiencia clínica y al aprendizaje de los errores. El Dr. Mallat defendió una cultura de análisis crítico de los fallos como motor de mejora: “Analizar cuándo has fracasado y tratar de analizar por qué; ves que cuando corriges eso, funciona”. A su juicio, ese proceso está en el origen de los protocolos más sólidos.
La Dra. Sandra Fernández lo sintetizó en una frase que condensa bien el espíritu del encuentro: “Los protocolos suelen escribirse después de haber cometido suficientes errores como para entender qué pasos no se pueden omitir”. Y añadió otra idea clave sobre la madurez profesional: “La experiencia clínica consiste, en gran parte, en aprender a equivocarse cada vez menos”.
Qué se llevará el asistente a SEPES Clínica
En la recta final, ya con el foco puesto en la cita de abril, la moderadora pidió a los ponentes un mensaje directo para el profesional que se plantea asistir a SEPES Clínica. El Dr. Mallat apeló tanto al clínico con experiencia como al que está construyendo su sistemática: acudir, dijo, servirá para “actualizarte en cuanto a protocolos”, conocer “las últimas tendencias” y, en el caso de perfiles más jóvenes, “establecer un protocolo claro y poder ser más predecible en tu trabajo”.

La Dra. Fernández insistió en la transferibilidad inmediata de lo aprendido: “Me va a ayudar a evaluar cómo estoy trabajando y qué puedo implementar la semana siguiente en mi clínica”. Lejos de plantear una ruptura con la práctica habitual, defendió una mejora incremental: “no voy a deshacer todo lo que estoy haciendo, pero me va a ayudar a mejorar”.
Desde el lado de los ponentes, el Dr. Diego Soler explicó que su objetivo será aterrizar la evidencia en pasos concretos: “Buscar la evidencia más actual de cada uno de los protocolos e intentar dar unos pasos claros para conseguir resultados óptimos”. En su caso, adelantó que en su tema -la cementación- pondrá el foco en “dar sentido a cada paso” y explicar el porqué de cada indicación.
El Dr. Verd, por su parte, apuntó a otro objetivo de gran interés para el clínico: “actualizar y, en algún punto, romper ciertos mitos”, mostrando qué conceptos se mantienen y cuáles han cambiado con los avances en tecnología y materiales.
SEPES Clínica 2026 se presenta como una actividad formativa útil para clínicos de distintos perfiles y niveles de experiencia, incluidos aquellos que, aunque no ejecuten todos los tratamientos, deben tener capacidad diagnóstica y de planificación. Se abordarán diferentes tratamientos que el congresista podrá llevarse a casa.
De este modo, en el programa, en la jornada del viernes figuran ponentes como Ferrán Llansana (carillas de porcelana), Jon Gurrea (restauraciones parciales posteriores), Antonio Mendoza (prótesis fija adherida tipo Maryland en sector anterior), Rubén Agustín (filosofía BOPT y el protocolo Easy BOPT), Albert Verd (cementado adhesivo y autoadhesivo), Martín Laguna (implante unitario anterior) y Ernest Mallat (sobredentaduras sobre implantes); y en la jornada del sábado, Diego Soler (aumentos de la DVO), Ana Orozco (arcadas completas sobre implantes), Álvaro Ferrando (restauración previa en ortodoncia), Lucas Queiroz y Matteo Albertini (protocolo digital en implantes postextracción en sector posterior con integración quirúrgico-protésica) y Salvador Gallardo (prótesis completa).
Descubre todo el programa de SEPES Clínica e inscríbete: https://www.sepes.org/formacion/simposio-valores/sepes-clinica-2026/


