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Estos son algunos de los principales mitos que pueden poner en riesgo la salud bucodental

Algunas creencias muy extendidas llevan a interpretar como normales signos que no lo son. Foto: Freepik (drobotdean).

Los expertos advierten de que ciertas creencias extendidas pueden hacer que síntomas iniciales pasen desapercibidos y favorezcan la progresión de enfermedades como la gingivitis o las caries, tal y como informa Sanitas.

La salud bucodental depende en gran medida de hábitos cotidianos, pero también del conocimiento sobre cómo cuidar dientes y encías. En este contexto, algunas creencias muy extendidas llevan a interpretar como normales signos que no lo son o a sustituir rutinas eficaces por otras menos adecuadas. Esto puede favorecer, entre otras cosas, la acumulación de placa bacteriana, un factor implicado en el desarrollo de caries y enfermedades periodontales. Con motivo del día Mundial de la Salud Bucodental, Sanitas ha abordado algunos de los mitos o creencias más extendidos entre los pacientes.

“Uno de los principales problemas que tenemos en consulta es que muchos pacientes llegan cuando la enfermedad ya está avanzada. Hay procesos reversibles en fases iniciales, pero si no se identifican a tiempo pueden evolucionar hacia pérdida de soporte del diente o lesiones más profundas como es, por ejemplo, en el caso de caries incipientes que no se detecten y traten a tiempo. Uno de los ejemplos más comunes son las caries interdentales que, si no acudimos a revisiones, no se pueden ver a simple vista y alcanzan el nervio requiriendo tratamientos más complejos como una endodoncia o incluso la colocación de una corona”, explica Antonio Longo, odontólogo del equipo de Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental.

No obstante, esta evolución no se debe únicamente a la falta de higiene, sino también a la persistencia de creencias erróneas que llevan a interpretar como normales determinados signos o a posponer la consulta. Estas ideas influyen directamente en la forma en la que se cuida la salud bucodental y en el momento en el que se busca atención profesional.

Bajo esta perspectiva, los especialistas de Sanitas Dental señalan los principales mitos que pueden poner en riesgo la salud oral:

  • Si me sangran las encías al cepillarme es normal”: el sangrado indica inflamación gingival. La acumulación de placa en el margen de la encía favorece la proliferación bacteriana y desencadena gingivitis. Sin tratamiento, esta inflamación puede afectar a los tejidos de soporte del diente pudiendo llegar a periodontitis graves que incluso pueden llegar a la pérdida dentaria.
  • Cuanto más fuerte me cepille, mejor limpio los dientes”: la placa bacteriana se elimina con buena técnica, no frotando en exceso o con fuerza. Un cepillado agresivo puede dañar el esmalte (sobre todo si no usamos productos adecuados) y retraer la encía, lo que expone zonas más vulnerables a la sensibilidad y a la caries radicular.
  • Si no me duele, no tengo ningún problema”: en fases iniciales, tanto la caries como la enfermedad periodontal no suelen causar dolor. La destrucción del tejido dental o del hueso de soporte puede avanzar de forma progresiva sin molestias evidentes.
  • Los dientes blancos siempre son dientes sanos”: el color dental depende del grosor del esmalte y de la dentina subyacente. Las variaciones en la tonalidad son normales y no están directamente relacionadas con la presencia o ausencia de enfermedad.
  • El mal aliento se debe solo a la comida”: aunque algún alimento o condición sistémica puede estar asociada a halitosis, en la mayoría de los casos la causa principal es la actividad bacteriana en la cavidad oral. La acumulación de placa en dientes, encías o lengua genera compuestos volátiles que provocan halitosis persistente.
  • Con enjuague bucal es suficiente para mantener la boca limpia”: los colutorios, aunque tengan algún beneficio químico, no eliminan mecánicamente la placa adherida a la superficie dental. Sin cepillado ni limpieza interdental, la biopelícula bacteriana permanece adherida y continúa dañando los tejidos.

“La salud bucodental no depende solo de la frecuencia del cepillado, sino de cómo se interpreta lo que ocurre en la boca. Normalizar ciertos signos o confiar en soluciones parciales puede generar una falsa sensación de control. Comprender qué es esperable y qué no permite tomar decisiones más adecuadas y mantener los tejidos orales en condiciones estables a lo largo del tiempo. En este sentido, la revisión periódica, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, sigue siendo una herramienta clave para prevenir complicaciones”, concluye Antonio Longo, odontólogo de Sanitas Dental.

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