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Dr. José Carlos Díaz-Mauriño: «La Cirugía Oral y Maxilofacial en España está en un punto de madurez, consolidación y transformación»

Dr. José Carlos Díaz-Mauriño, Presidente de SECOMCyC.

José Carlos Díaz-Mauriño, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (SECOMCyC), defiende que la especialidad vive un momento de “madurez y transformación” en el que la tecnología está cambiando la forma de tratar al paciente, pero sin sustituir lo esencial: el criterio clínico. Y en esa evolución, lanza un mensaje claro al sector: la Cirugía Maxilofacial no puede perder de vista sus raíces en la Odontología ni su vínculo directo con el dentista, especialmente ahora que la Implantología compleja y la cirugía preprotésica exigen coordinación estrecha y flujos de trabajo compartidos.

—Desde su posición como presidente de la SECOMCyC, ¿cómo describiría el momento que vive la Cirugía Oral y Maxilofacial en España?
—La Cirugía Oral y Maxilofacial en España está en un punto de madurez, consolidación y transformación al mismo tiempo.
Nos encontramos en una etapa en la que la especialidad ha alcanzado un alto nivel de reconocimiento científico y clínico, con profesionales altamente cualificados y una formación especializada muy sólida, especialmente en el ámbito hospitalario. Al mismo tiempo, estamos inmersos en un proceso de profunda transformación marcado por la digitalización, la planificación virtual y la integración de nuevas tecnologías que están cambiando la manera de diagnosticar y tratar a los pacientes.

Es también un momento de oportunidades, con un mayor protagonismo de la Cirugía Maxilofacial en áreas como la Implantología compleja, la cirugía ortognática, la patología oral, la oncología y la cirugía reconstructiva. Sin embargo, este crecimiento conlleva retos importantes como es reforzar la colaboración multidisciplinar con otras especialidades y con el resto del sector dental.

—¿Qué mejoras serían deseables para dibujar un mejor futuro para la especialidad?
—Si queremos mantener un futuro sólido, hay que avanzar en una serie de mejoras estratégicas. En primer lugar, la formación especializada. Es muy importante la actualización del programa de formación de los residentes y es deseable una mayor estandarización de los itinerarios formativos, que aseguren que todos los especialistas adquieran competencias avanzadas, con independencia de dónde hacen la residencia. Asimismo, es clave potenciar la formación en nuevas tecnologías, planificación digital, cirugía guiada, impresión 3D e inteligencia artificial, integrándolas de forma estructural en los programas de residentes.

«Hay un cambio de paradigma en la práctica privada de la especialidad. Muchos de nuestros residentes están interesados en trabajar en estética facial dejando de lado la práctica en el sector dental»

En el ámbito hospitalario, resulta imprescindible fortalecer el papel de los servicios de Cirugía Oral y Maxilofacial dentro del sistema sanitario. No puede ser que todavía haya capitales de provincias -como Burgos, Cáceres o Palencia- con hospitales terciarios sin servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial. También hay que dotar a los hospitales de los recursos humanos y tecnológicos necesarios, favorecer la renovación generacional de las plantillas y darle mayor visibilidad institucional a la especialidad.

Otro aspecto clave es el fomento de la investigación y la docencia. Debemos facilitar que los servicios hospitalarios dispongan de tiempo y recursos para la actividad científica, promoviendo proyectos de investigación clínica, así como la colaboración entre hospitales, universidades y sociedades científicas.

Por último, es deseable reforzar los puentes entre el ámbito hospitalario y el ejercicio privado, favoreciendo una formación continua que acompañe al especialista a lo largo de toda su carrera profesional.

—Hablaba del alto reconocimiento científico y clínico de la especialidad, pero ¿cree que está bien considerada en el ámbito universitario, entre otras ramas médicas y por la sociedad?
—Para ser honesto, creo que la Cirugía Oral y Maxilofacial está razonablemente bien considerada, pero no siempre dentro del ámbito universitario, ya que la formación durante la carrera es mínima. Sin embargo, hemos conseguido en los últimos 25 años que sea una especialidad conocida por nuestros colegas médicos, que pensaban que éramos “sacamuelas de lujo”.

Se trata de una especialidad compleja, transversal y con un alto nivel de exigencia formativa, 5 años de formación MIR. Sin embargo, esa propia transversalidad hace que, en ocasiones, no termine de encajar plenamente en los esquemas tradicionales universitarios. En muchas universidades, la presencia de la Cirugía Oral y Maxilofacial en los planes de estudio es todavía insuficiente. Esto tiene como consecuencia que los estudiantes no conozcan la especialidad y no siempre sean conscientes de su verdadero alcance asistencial y científico.

«Aunque la base formativa es sólida, la realidad del mercado profesional exige una exposición muy amplia a casos complejos, flujos digitales completos y a la coordinación estrecha con otros profesionales del sector dental»

Dicho esto, también es justo reconocer que la especialidad ha ganado prestigio en los últimos años gracias a la calidad de la formación MIR, es la 3º /4º especialidad en agotarse en las peticiones del MIR. El reto ahora es traducir ese prestigio clínico en un mayor reconocimiento universitario.

Foto de familia de la Junta Directiva de la SECOMCyC. Foto: SECOMCyC.

—Desde su punto de vista, ¿en qué áreas existe una mayor brecha formativa entre la residencia y la práctica profesional real?
—Especialmente la brecha se muestra cuando el especialista se incorpora al ejercicio fuera del entorno hospitalario. En el paso al ejercicio profesional autónomo, particularmente en el ámbito privado. Durante la residencia, la formación está muy orientada al trabajo en equipo, a la toma de decisiones compartida y a estar tutorizado. Sin embargo, al finalizar la residencia, muchos especialistas se enfrentan a escenarios en los que deben asumir de forma inmediata responsabilidades clínicas, organizativas y, en ocasiones, empresariales para las que no siempre están preparados.

Otra área relevante es la Implantología avanzada y la cirugía preprotésica compleja. Aunque la base formativa es sólida, la realidad del mercado profesional exige una exposición muy amplia a casos complejos, flujos digitales completos y a la coordinación estrecha con otros profesionales del sector dental, algo que no siempre se vive con la misma intensidad durante la residencia. Por otra parte, también tenemos el cambio de paradigma de la especialidad en la práctica privada. Muchos de nuestros residentes están interesados en trabajar en “estética facial” dejando de lado la práctica en el sector dental.

—¿Qué competencias deberían reforzarse prioritariamente en la formación de los futuros profesionales de la especialidad?
—La formación de los futuros especialistas debe reforzarse de manera equilibrada, combinando competencias clínicas y quirúrgicas avanzadas con competencias transversales, que hoy son igual de determinantes para una práctica profesional de calidad.

Nunca debemos olvidar de dónde venimos o cuáles son nuestros orígenes, que es el mundo de la Odontología. El cambio en la especialidad en los últimos 20 años es brutal. Los nuevos residentes son conscientes de este cambio y se preparan para enfrentarse a nuevos retos, y, como dije antes, están más interesados en el aspecto estético de la especialidad. Desde la Sociedad somos conscientes de este hecho. El número de residentes o adjuntos jóvenes que tiene la doble titulación “Cirugía Maxilofacial /Odontología” ha bajado muchísimo.

Más allá de esta reflexión, el residente debe adquirir criterio para indicar, planificar y secuenciar tratamientos complejos. Asimismo, resulta clave reforzar la formación en cirugía mínimamente invasiva y en el manejo de las complicaciones, un aspecto fundamental para garantizar la seguridad del paciente.

Otro pilar esencial es el dominio de las nuevas tecnologías que manejamos y aplicamos en nuestra práctica diaria. La planificación digital, la cirugía guiada, la impresión 3D y el uso crítico de herramientas de inteligencia artificial están integradas de forma estructurada en la formación, no como elementos accesorios, sino como parte del razonamiento clínico habitual.

—¿Cómo ha revolucionado la tecnología digital el ejercicio profesional en los últimos años? ¿Cree que con su adopción se ha perdido algo?
—La tecnología digital ha supuesto una auténtica revolución en nuestro ejercicio profesional, transformando de manera profunda tanto la planificación como la ejecución de los tratamientos. En primer lugar, ha cambiado nuestra forma de diagnosticar y planificar. La integración de la imagen tridimensional, la planificación virtual, la cirugía guiada y la impresión 3D nos permite hoy anticiparnos a la cirugía con un nivel de precisión impensable hace apenas una década. Esto se traduce en tratamientos más predecibles, personalizados y seguros, con una reducción significativa del tiempo quirúrgico y de la morbilidad postoperatoria. Pero como en toda revolución, también existen riesgos si no se gestiona adecuadamente su adopción. El mayor peligro es confundir la herramienta con el criterio clínico. La tecnología no debe sustituir a la formación sólida, a la experiencia ni a la capacidad de resolver situaciones imprevistas. Existe el riesgo de una cierta dependencia excesiva de los sistemas digitales o de una simplificación del razonamiento clínico si no se mantienen las bases quirúrgicas y anatómicas clásicas. Por tanto, no creo que se haya “perdido” algo de forma inevitable, pero sí es fundamental preservar el equilibrio. La tecnología digital debe ser un complemento que potencie la excelencia clínica. El reto está en integrar innovación y tradición para ofrecer la mejor atención posible al paciente.

—¿Cómo imagina la Cirugía Oral y Maxilofacial dentro de diez o quince años? ¿Cómo cree que impactarán la tecnología y aspectos como los cambios demográficos en la práctica futura del cirujano maxilofacial?
—La especialidad estará profundamente marcada por la medicina personalizada y la consolidación total de los flujos digitales. La planificación virtual, la cirugía guiada y el uso avanzado de inteligencia artificial permitirán tratamientos cada vez más predictivos, mínimamente invasivos y adaptados a las características biológicas y funcionales de cada paciente. La regeneración tisular y la ingeniería de tejidos tendrán un papel creciente, reduciendo la morbilidad y ampliando las posibilidades reconstructivas. El cirujano maxilofacial del futuro seguirá siendo un profesional con un alto nivel de criterio clínico y quirúrgico, capaz de manejar la complejidad y de resolver situaciones imprevistas. La tecnología será una aliada imprescindible. El gran reto será mantener la excelencia clínica y humana en un entorno cada vez más tecnificado y complejo, sin perder de vista que el centro de nuestra labor seguirá siendo siempre el paciente.

Respecto al impacto, en primer lugar, la inteligencia artificial va a convertirse (si no se ha convertido ya) en una herramienta de apoyo clave en el diagnóstico, la planificación y la toma de decisiones clínicas. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y predecir resultados permitirá una medicina más personalizada y precisa. En áreas como el diagnóstico por imagen, la planificación quirúrgica o la predicción de complicaciones, la IA contribuirá a mejorar la eficiencia y la seguridad, pero siempre como un soporte al criterio del especialista, no como un sustituto del juicio clínico.

La cirugía guiada y los flujos digitales completos seguirán evolucionando hacia procedimientos cada vez más predecibles y mínimamente invasivos. Esto implicará una mayor estandarización de determinados tratamientos y una mejora en los resultados funcionales y estéticos. Para el cirujano maxilofacial, supondrá la necesidad de dominar entornos digitales complejos y de integrar tecnología avanzada sin perder la capacidad de adaptación ante situaciones no planificadas.

El envejecimiento progresivo de la población incrementará la demanda de tratamientos en pacientes con mayor comorbilidad, polimedicación y necesidades funcionales específicas. Esto exigirá un enfoque más médico, integral y coordinado con otras especialidades.

—¿Hasta qué punto considera clave la formación internacional o la investigación en el perfil de un joven cirujano maxilofacial?
—Las rotaciones internacionales de los residentes o adjuntos jóvenes y la investigación son hoy factores que, en muchos casos, van a ser determinantes para su desarrollo profesional a medio y largo plazo. La experiencia internacional le permite comparar con otros modelos asistenciales, quirúrgicos y organizativos, acceder a centros de alta complejidad y conocer distintas formas de abordar los mismos problemas clínicos. Además, favorece la creación de redes profesionales y científicas. Por su parte, la investigación es fundamental para consolidar un perfil profesional sólido, actualizado y estimular el espíritu crítico. Estas competencias son esenciales para no limitarse a reproducir técnicas, sino para entenderlas, mejorarlas y adaptarlas a cada paciente.

—¿Qué recomendaciones le daría a un joven estudiante de la rama para que crezca y disfrute del ejercicio profesional?
—En primer lugar, le aconsejaría construir una base sólida; es esencial dominar la anatomía, la fisiopatología y los principios quirúrgicos básicos. Esa base será la que le permita crecer. En segundo lugar, es importante mantener la curiosidad y la mente abierta a las nuevas tecnologías. Que observe, que pregunte. Saber rodearse de profesionales exigentes, generosos y comprometidos con la docencia marca una enorme diferencia en su formación. Otro punto importante es la formación internacional.

Todas estas experiencias motivan para aprender y disfrutar de esta especialidad y cuidar el equilibrio entre el conocimiento y el sentimiento ético y nunca olvidar lo que siempre digo “que detrás de una cara hay un paciente”.

—¿Qué investigaciones están resultando más relevantes en Cirugía Oral y Maxilofacial?
—Las más prometedoras son las encaminadas a la medicina personalizada y tecnología 3D, como la impresión de biomateriales para la regeneración y sustitución ósea.

También hay líneas activas en investigación en oncología, ya que formamos parte de los grupos de trabajo en la Fundación de tumores de cabeza y cuello. En este sentido, colaboramos también con investigadores básicos en la generación de organoides para poder evaluar la resistencia a fármacos quimioterápicos.

Estrecha relación con otras especialidades

Estrechar lazos con otras áreas médicas es una prioridad estratégica para la SECOMCyC, destaca su presidente. Un trabajo que se articula en varios niveles. “En primer lugar, a través del ámbito hospitalario, fomentando la participación de nuestros especialistas en comités multidisciplinares, como los comités de tumores, donde la toma de decisiones conjunta es clave para ofrecer el mejor tratamiento al paciente. En segundo lugar, desde el punto de vista científico y formativo, promovemos sesiones conjuntas, mesas redondas y actividades compartidas en congresos y cursos, tanto nacionales como internacionales.

Mesa redonda celebrada en el Congreso SECOMCyC 2025. Foto: SECOMCyC

Estos espacios permiten intercambiar conocimiento, alinear criterios y mejorar la comprensión mutua entre especialidades. Además, la sociedad impulsa proyectos de investigación y elaboración de guías clínicas en colaboración con otras sociedades científicas, lo que contribuye a generar consensos basados en la evidencia y a homogeneizar la práctica clínica”.

Oviedo 2026, una cita para no perderse

Del 28 al 30 de mayo, la SECOMCyC celebrará en Oviedo su congreso anual, una cita que, en palabras del Dr. José Carlos Díaz-Mauriño, “ofrece un programa científico muy completo, con mesas que cubren prácticamente todas las áreas de relevancia clínica, técnica y científica de la especialidad. Para los asistentes, esto supone una oportunidad excepcional de aprendizaje, actualización y encuentro entre profesionales”.

El presidente de SECOMCyC destaca “la presencia de conferenciantes internacionales en distintas mesas, junto con ponentes nacionales de primer orden y el compromiso con los jóvenes con la celebración de una mesa de la división ´Secom Joven´. En definitiva, este congreso no solo actualiza conocimientos técnicos, sino que fortalece competencias clínicas, fomenta la integración entre colegas y potencia el desarrollo profesional de todos los asistentes, tanto jóvenes como veteranos en la especialidad”, finaliza Díaz-Mauriño.

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