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La salud bucodental se reivindica como pieza clave de la salud integral
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ToggleLa relación entre salud oral y salud general cuenta con una evidencia científica sólida, pero la práctica clínica aún camina por detrás. Con esta premisa se celebró la mesa redonda impulsada por DONTE GROUP, que reunió a la Dra. Clara Esteban, directora médica del grupo; la Dra. Ingrid Möller, directora del Instituto Poal de Reumatología; el Dr. Enrique Guillén, vocal de la Comisión de ORL Pediátrica (SEORL CCC) y Julio Agredano, presidente de la Fundación Freno al Ictus. El objetivo: reflexionar sobre los vínculos entre salud bucodental y enfermedades sistémicas, los desafíos de comunicación entre profesionales y la necesidad de trasladar estos mensajes a la población.
Desde hace unos tres años es cuando empieza a haber una evidencia científica significativa que avala la relación entre salud oral y enfermedades sistémicas. En España históricamente no se ha tenido mucho hábito de cuidado bucodental de ningún tipo, ni de higiene ni de revisiones. Se iba al dentista cuando te dolía algo, que es cuando ya es tarde, y siempre se ha tratado la boca como si fuera algo separado del cuerpo humano. Eso que es histórico, sigue pasando actualmente y creo que ese es el motivo principal por el que ni en el ámbito médico ni en la sociedad se vincule la salud oral con la salud general”, destacó la Dra. Clara Esteban, directora médica de Donte Group, para abrir la mesa de diálogo. Asimismo,la desvinculación de la Odontología de la Medicina, desde el punto de vista formativo, tampoco ha contribuido en los últimos años a una visión integral de la salud teniendo muy en cuenta la boca y sus patologías. “En este sentido, es deseable una formación continuada e interdisciplinar para que tanto el médico como el odontólogo estén al día de toda la evidencia científica. Esto evoluciona muy rápidamente”.
En el campo de la formación, y como especialista en el campo de la Otorrinolaringología Pediátrica, también encuentra el Dr. Enrique Guillén una de las principales respuestas a la poca atención que se muestra, desde el ámbito sanitario, a las relaciones entre determinadas enfermedades sistémicas y la salud oral. “Hay un déficit formativo importante. Los años de especialidad son muy cortos. El campo del otorrino abarca las regiones orales orofaríngeas, laríngeas, nariz, cuello, oído… Muchas áreas, muy extensas, con muchos detalles temáticos que hacen que en esos cuatro años que tenemos de formación sea imposible abarcarlo todo. En todas las especialidades tendemos hacia la especialización, incluso dentro de la propia especialidad, y nos olvidamos que el cuerpo es un todo. Perdemos la visión general, la visión holística, porque nos centramos mucho en la especificidad. En este sentido, veo los congresos como una herramienta útil de puesta al día, pero tendría que haber más espacio para hablar de la relación multidisciplinar”, advirtió el Dr. Guillén.
«Una herramienta rápida para ayudar a médicos y dentistas sería implantar la historia médica única y compartida»
Dra. Clara Esteban

A pesar de esta realidad, el Dr. Guillén observa un cambio de tendencia. “Se está volviendo a esa parte holística donde la salud bucodental tiene un papel fundamental, especialmente en los niños: el desarrollo maxilar, cómo las apneas o los ronquidos pueden influir en el mismo, la posición de la lengua, los frenillos linguales. Son aspectos que, además, no solamente involucran al otorrino, sino también otros especialistas como pediatras, cirujanos pediátricos, matronas, logopedas…”, destacó.
El punto de vista de la Reumatología lo aportó en el encuentro la Dra. Möller, directora del Instituto Poal, quien destacó que en su ámbito de especialidad hay pocas tesis doctorales dedicadas al estudio de la relación entre salud oral y enfermedades sistémicas. “Tampoco es un tema de moda que se discuta en los foros de Reumatología. No obstante, parece que va a crecer el interés, por las relaciones entre la sarcopenia, la inflamación crónica, el paciente inmunodeprimido… con todas las consecuencias a nivel salud que tiene para un paciente con este tipo de patologías padecer de enfermedad periodontal”, reseñó.
Déficit comunicativo y vacío protocolario
¿Y cómo se vive en la clínica dental el abordaje de pacientes con patologías o riesgos que puedan interferir en su salud oral? “Es todo muy informal. Depende mucho de la formación del dentista, de su puesta al día y de lo que nos transmita el paciente. Tú no detectas si un paciente es diabético o padece una enfermedad cardiovascular si él no te lo cuenta. Además, muchas veces no es consciente de que lo que tiene o si el medicamento pautado para un tratamiento determinado puede tener relación con la enfermedad bucodental que está padeciendo. Tiene que decirle a su médico de cabecera o al especialista que va a venir al dentista para algo y el dentista, a su vez, tiene que conocer toda la información que se derive de esas visitas médicas. Pero no hay ni protocolos estandarizados escritos, ni tampoco hay una vía reglada o bidireccional de comunicación entre profesionales”.
Un aspecto en el que quiso incidir la Dra. Möller. “Tenemos un problema de coordinación, comunicación y en la historia clínica no hay una pregunta específica de cómo es la salud periodontal de nuestros pacientes, cuando sí las hay relativas a la hipertensión o la diabetes, por ejemplo. Un problema si tenemos en cuenta que hablamos de pacientes a los que, en muchos casos, les vamos a pautar tratamientos que muy probablemente interfieran en su salud bucodental. Esto depende del profesional si, de forma voluntaria, quiere decirle a su paciente: habla con tu dentista que vas a tener este tipo de tratamiento… El paciente, a veces lo dice, a veces no… Y es muy cierto que de por sí, a ti, como reumatólogo, no te va a contar si ha tenido problemas en la boca porque entiende que se lo tiene que contar al dentista. Lo concibe como dos ámbitos totalmente independientes”.
“Aunque vivimos en la era de la información, lamentablemente en los medios electrónicos mucha información no está adecuadamente filtrada ni contrastada con fuentes fiables”, advirtió el Dr. Guillén. Por ello -prosiguió- hay que informar muy bien a los padres de cuál sería nuestra actitud tanto médica como quirúrgica y es fundamental tener una coordinación adecuada con los dentistas. Hay padres que vienen derivados del dentista, con una mordida abierta, con alteraciones dentarias y, efectivamente, puede ocurrir que sea por una obstrucción nasal, pero no siempre. Es fundamental la coordinación entre ambas especialidades para poder ofrecer la mejor solución y tratamiento al paciente. Somos profesionales íntimamente relacionados y es hora de que empecemos a trabajar juntos. Es necesario individualizar cada caso, ver al paciente desde distintas perspectivas haciendo un trabajo multidisciplinar”, explicó el Dr. Guillén.
Pero la tarea es doble, advirtió el especialista: “por un lado, hay que decirle a la población que sepan manejar la información, que se fíen de su médico y dentista y, por otro, trabajar la coordinación entre los profesionales. Pero esto va más allá de la comunicación otorrinosdentistas, hay que involucrar a otras especialidades que transversalmente están relacionados: los neumólogos en el caso de apneas, los logopedas que evalúan y trabajan la función de la musculatura orofacial…”, detalló.
Hoja de ruta
¿Cómo articular una mejor comunicación y trabajo en equipo entre profesionales de la salud? “La coordinación entre profesionales la podemos abordar desde el punto de vista asistencial y desde el punto de vista político. En el primer caso, es fundamental que tengamos claros cuáles son los signos clínicos, las señales de alarma que nos pueden indicar que hay otra parte, con la que no estamos tan familiarizados, que no está funcionando bien. Por ejemplo, como otorrinos tenemos que evaluar la lengua, el frenillo lingual, la arcada dentaria, el paladar, los signos indirectos de crecimiento maxilar y mandibular, la posición de la mordida… Y, por otro lado, tener una comunicación lo más directa posible con los dentistas, pero, lamentablemente, dependiendo del medio donde te encuentres, es posible o no. Aquí viene la parte más política. Lo que nos permite el entorno donde trabajamos. Yo, por ejemplo, trabajo en un hospital público infantil y tenemos comunicación directa con los dentistas solo en casos de niños con patologías mayores. Aquí hay que intentar que se pueda hacer extensivo a todos los pacientes”, analizó el Dr. Guillén.

A la hora de plantear soluciones pragmáticas, “sería deseable que toda la información sobre salud bucodental se incluyera en la información de la Seguridad Social, de tal manera que cuando te viene el historial del paciente tengas esos datos. Así evitas preguntar a los pacientes y confiar en que te lo expliquen adecuadamente. Todos los agentes implicados tienen que estar informados, y para eso se necesita la comunicación”, resumió la Dra. Möller. En este aspecto también se detuvo la Dra. Clara Esteban: “la historia médica única y compartida podría ayudar de una forma rápida tanto a médicos como a dentistas. Asimismo, es fundamental concienciar a los médicos de la importancia de la salud bucodental y de lo que conlleva. Tras esta primera tarea, dar pasos y que la Organización Médica Colegial y el Consejo de Dentistas se pongan de acuerdo en los aspectos más relevantes a protocolizar”, resaltó.
«Hemos perdido la visión holística porque tendemos hacia la superespecialización. Nos olvidamos que el cuerpo es un todo»
Dr. Enrique Guillén
“Es tan importante concienciar al paciente como al especialista. Nosotros tenemos banderas rojas para el dolor lumbar, pero no tenemos establecida una revisión de signos de alerta para la salud oral si usamos tratamientos inmunosupresores. Es algo que vemos en pacientes infantiles con problemas temporomandibulares, pero también en pacientes adultos, la mitad de ellos con tratamientos de osteoporosis, otro 50% sin dientes, con debilidad muscular, con mayor riesgo de caídas y las consiguientes fracturas… Una rueda que va inflando el gasto sanitario cada vez más. Si saliera a la luz el gasto público que genera una mala salud bucodental…. Pero al médico de familia no le podemos pedir más. Tenemos que encontrar otras fórmulas. No sé cómo se podría articular o implementar. Quizás se podrían establecer revisiones de salud oral para la población interesada cada 3 meses. No podemos obviar que una de las grandes barreras para los pacientes son los costes de ir al dentista, pero si esto se hiciera de forma voluntaria y gratuita y sirviera para detectar no solo problemas sino riesgos a modo de prevención sería fantástico”.
La Dra. Möller sacó a la luz uno de los problemas que subyace de la falta de inversión pública en salud bucodental. Y es que las enfermedades no tratadas, la nula apuesta por la prevención, el escaso abordaje integral de la salud… impactan de manera relevante en el gasto sanitario. “Es un análisis que todavía no se ha hecho y nos vamos a llevar muchas sorpresas. Cuando pongamos encima de la mesa la cantidad de dinero que el Sistema Nacional de Salud está perdiendo creo que marcaría un antes y un después”, reveló la Dra. Esteban.
Un ejemplo práctico lo expuso el Dr. Guillén: “En mi campo, cada vez se le está dando más foco y peso al síndrome de apnea obstructiva del sueño, tanto en niños como en adultos. Un problema muy vinculado al desarrollo craneofacial. Vigilar el desarrollo dentario desde pequeños es fundamental. Si esto lo tratamos a tiempo podemos evitar que aparezca un síndrome de apnea obstructiva del sueño en el adulto, que siempre va a presentar mayor riesgo de síndrome metabólico, mayor riesgo de ictus, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, que eso sí que supone un gasto muy grande en el sistema de salud”.
En este punto surgió otro de los temas que animó el debate de la jornada: la escasa cobertura pública bucodental y estética vs salud. “Tú a un niño lo llevas al odontopediatra o al ortodoncista infantil y comprueba cómo tiene el crecimiento maxilar, el paladar, pauta si necesita un expansor…pero esto se considera estética y solo acceden a ello los niños que tienen unos padres con una visión holística de lo que puede ocurrir y con un cierto poder adquisitivo. La boca de esos niños, sus maxilares, su paladar, gracias a ese expansor crecerá armoniosamente, y no tendrán determinadas patologías que van más allá de la apnea del sueño: hablar mal, deglutir mal, dormir mal, respirar mal, etcétera”, destacó la Dra. Esteban.

Aquí la Dra. Möller alegó la necesidad de un cambio de mentalidad en la población. “La primera consulta con el dentista generalmente no está relacionada con la salud periodontal, es más una consulta estética. Hay que transmitirle a la población que al dentista no se va por estética: Sí, usted, puede conseguir un resultado estético, pero el dentista es un profesional al que se va porque hay un problema de salud que se origina en la boca”.
El paciente como parte activa del cambio
La voz del paciente durante la jornada no pudo tener mejor representante: Julio Agredano, presidente de la Fundación Freno al Ictus. Una organización que él mismo impulsó después de sufrir dos infartos cerebrales y que trabaja para reducir el impacto del ictus en la sociedad mediante información, investigación e inclusión. Como paciente, ni antes ni después de sufrir los ictus, y a pesar de las conexiones entre salud oral y enfermedades neurológicas, Agredano no recibió ningún consejo ni recomendación. “Vas al especialista y te cuentan cosas relacionadas con tu patología. No te hablan de que un posible factor de riesgo o un elemento de prevención tiene que ver con la salud bucodental. Tampoco en Atención Primaria me han preguntado por el estado de mi boca. Es necesario que la salud se vea como un todo”, advirtió.
«Como sociedad tenemos que tomar conciencia de la importancia de la salud. Hay que cambiar el chip»
Julio Agredano
Desde su Fundación no están con los brazos cruzados. “En las reuniones con diferentes agentes sanitarios hemos propuesto que se dé un mayor protagonismo a la Medicina del Trabajo como elemento para la prevención de enfermedades. Que a la hora de hacer chequeos médicos, además de electros, analíticas, tensión… se incorpore la salud bucodental. La prevención es la herramienta más coste-efectiva, pero sigue infravalorada por las administraciones públicas”, denunció. Agredano se mostró también crítico con el paciente. “Como sociedad, como individuos, tenemos que tomar conciencia de la importancia de llevar una alimentación saludable, de huir del sedentarismo y los malos hábitos… En el momento que la gente empiece a entender que efectivamente hay muchos problemas derivados de descuidar la salud bucodental se irá más proactivamente al dentista. Por nuestra experiencia las cosas se mueven de abajo a arriba, pero el proceso es largo. Somos una sociedad muy paternalista, esperamos que el de arriba nos solucione las cosas y en temas de salud mucho depende de nosotros mismos. Hay que cambiar el chip. Hace unos años participamos en un estudio en el que se demostraba que un alto porcentaje de pacientes de infarto o un ictus, previamente fumadores, seguía fumando dos años después de sufrirlos. Esto no hay por dónde cogerlo”.
La Fundación Freno al Ictus ha hecho una campaña divulgativa para hablar de las relaciones entre enfermedades neurológicas y salud bucodental. “Trabajamos hace años con DONTE GROUP y la Sociedad Española de Neurología e hicimos una campaña informativa para alertar a los pacientes. Sería el momento de hacer una actualización y ampliar el alcance. No solo en prevención secundaria, sino también primaria. Ir poquito a poquito para generar conciencia”, reseñó.
El importante papel de las sociedades científicas
Si en algo coincidieron los participantes en el encuentro fue en el importante papel que juegan las sociedades científicas en el fomento de la vinculación entre salud oral y salud general. “Desde DONTE GROUP procuramos hablar con todas las sociedades científicas, participamos en mesas, congresos, hacemos publicaciones… Nuestro mensaje es el de democratizar la salud bucodental y no podemos hacerlo si solo nos centramos en el acceso a la misma. Tenemos que concienciar a los políticos, a los colectivos médicos y a la población de lo interrelacionado que está todo y que es necesario actuar. En este sentido, hay que destacar el trabajo tan importante que están realizando organizaciones como la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) visibilizando la enfermedad periodontal a todos los niveles”, destacó la Dra. Esteban.

«Las sociedades científicas son la base para que el especialista tome conciencia, pero también las asociaciones de pacientes pueden hacer tanta o más presión»
Dra. Ingrid Möller
“Las sociedades científicas son la base para que el especialista tome conciencia del tema. Pero también las fundaciones y asociaciones de pacientes pueden hacer tanta o más presión. Ellos pueden ayudarse de la comunidad científica para hacer presión a nivel político. Conozco el caso de la Asociación de Pacientes con enfermedad de Sjorgren que han trabajado mucho y muy bien sobre su relación con el dentista”, destacó la Dra. Möller, quien también a nivel de comunicación de impacto, apuntó, a modo de propuesta, “la emisión de podcast específicos con mensajes claros para la población”.
Como conclusiones, los expertos apuntaron a la necesidad de establecer protocolos, avalados por diferentes sociedades científicas, “donde vengan pautadas instrucciones y derivaciones y que nos ayuden a transitar en el nivel de complejidad en el que nos solemos mover muchas veces en la clínica dental o en el hospital”, destacó la Dra. Esteban. En este sentido, también la Dra. Möller destacó la ayuda que supondría, en su especialidad, un documento de consenso, de la mano de sociedades científicas o de los investigadores, donde se establezca de manera clara cómo abordar las vinculaciones expuestas y ofrecer los mejores tratamientos y la mejor atención sanitaria a los pacientes”.
Tareas urgentes
El encuentro puso de manifiesto un consenso inequívoco: la salud oral es salud, y su abordaje
no puede seguir fragmentado. Los expertos coincidieron en que es urgente:
- Integrar salud periodontal en historias
clínicas y cribados sanitarios. - Establecer protocolos comunes entre
dentistas y médicos. - Reforzar la formación cruzada.
- Impulsar campañas de concienciación para
pacientes. - Combatir la desinformación en redes.
- Reforzar la prevención desde la infancia.
- Generar evidencia económica que permita
decisiones políticas.
