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ToggleLa ONG catalana “Ohana, Somriures pel Món” cumple más de 15 años de cooperación internacional llevando salud bucodental, formación y esperanza a miles de personas. Su proyecto en Uganda, premiado por Gaceta Dental,
refleja la madurez de una organización que ha hecho de la Odontología una misión humana y universal.
«Ohana surgió de una necesidad interior de ayudar a quien no tiene los mismos recursos que nosotros», explica Kira Franch, fundadora, directora médica y alma mater de la ONG.
El nombre Ohana, que en hawaiano significa familia, no fue casual. Y es que esta ONG está formada por cuatro miembros de una misma familia: Miquel Tort (protésico dental), Anna Tort (fisioterapeuta y auxiliar dental), Sandra Tort (odontóloga) y Kira Franch (médica y odontóloga). Todos ellos comparten una misma inquietud: formar parte de un mundo más solidario.
Desde aquel impulso inicial, Ohana se ha convertido en una organización de referencia dentro del voluntariado odontológico español, con proyectos desarrollados en Senegal, Ghana, Camerún, Rwanda, Uganda, Malawi, Grecia y Argentina.
La trayectoria de Ohana es también la historia de una evolución en la forma de entender la Odontología solidaria. En sus inicios, el equipo participaba en proyectos de otras ONG en los que solo podían realizar extracciones. «Nos dolía tener que sacar piezas que podrían haberse salvado», recuerda Kira Franch.

Esa reflexión fue el germen de un nuevo enfoque: ofrecer una Odontología digna y ética, centrada en conservar los dientes y, con ellos, la calidad de vida de las personas. Para lograrlo, invirtieron en equipamiento dental portátil que les permite realizar tratamientos completos -endodoncias, obturaciones, higienes, prótesis removibles e incluso extracciones quirúrgicas- en contextos con recursos muy limitados.
«Queríamos marcar la diferencia respecto a otros proyectos. Ahora podemos hacer prácticamente cualquier tratamiento dental, salvo implantes», destaca. En cuanto a los valores que definen al equipo, Kira Franch lo tiene claro: «Nos mueve la compasión, la solidaridad, la ilusión de ayudar a quien más lo necesita».
Mantener esa energía durante más de quince años de misiones no es sencillo, pero la motivación sigue intacta. «Saber que estamos ayudando a hacer un mundo más humano nos empuja a seguir luchando», confiesa.
Aunque reconocen que siempre quedan pacientes por tratar -algo que les duele-, también son conscientes de que cada intervención transforma una vida. «Para los pacientes que hemos tratado, el cambio ya se ha producido», añade.
Realidades que duelen y enseñan
A lo largo de los años, el equipo de Ohana ha detectado un patrón común en todos los países donde ha trabajado: caries, enfermedad periodontal, infecciones no tratadas y destrucción dental avanzada son las patologías más habituales. En muchos casos, la población no acude al dentista por prevención, sino por dolor o por la imposibilidad de comer adecuadamente. «También recibimos pacientes que piden mejorar su estética para recuperar la autoestima», explica Kira Franch.
Más allá del tratamiento, la formación de profesionales locales ha sido desde el principio un pilar de sostenibilidad. «Sin ellos, nuestros proyectos solo duran el tiempo que permanecemos allí. Por eso, la formación es imprescindible», asegura.
Una experiencia que transforma
Los voluntarios de Ohana regresan de cada misión profundamente transformados. «Viven la experiencia de manera apasionada -no solo por la belleza de África, con sus colores y su gente- sino por lo que les llena emocionalmente el trabajo que realizan allí», relata la fundadora.
A nivel profesional, las misiones son un aprendizaje constante: se enfrentan a patologías desconocidas y deben resolver problemas con ingenio. En el plano personal, el contraste entre la falta de comodidades y la satisfacción por ayudar genera, según Kira Franch, «un doble sentimiento: momentos duros, pero una enorme satisfacción personal por el trabajo realizado».
Ese contacto directo con la realidad también cambia su mirada sobre la profesión. «Nos ayuda a relativizar los problemas del día a día en la consulta y a recordar que la Odontología debería ser un derecho universal», reflexiona.
Mirando al futuro: multiplicar sonrisas
El próximo objetivo de Ohana es aumentar la frecuencia de los campos de salud dental en Uganda, ante la creciente demanda de otros distritos. Además, preparan programas de formación en endodoncia básica para los profesionales locales, con el fin de conservar más piezas y asegurar tratamientos de calidad a largo plazo.
La ONG ofrece diferentes formas de colaboración, desde aportaciones mensuales -a partir de 10 euros- hasta donativos puntuales. «Cada aportación nos ayuda a garantizar la continuidad de los proyectos y a seguir llevando sonrisas donde más se necesitan», concluye Kira Franch.
El reconocimiento a una labor sostenida
En la edición de los Premios Gaceta Dental 2025, Ohana recibió el Premio al Proyecto Solidario por su trabajo en Uganda, desarrollado en colaboración con la ONG Petits Detalls y el distrito de Luuka. La relación con Petits Detalls comenzó en 2016, cuando Ohana buscaba socios locales con trayectoria, ética y transparencia. «Tras varias reuniones, nos ofrecieron colaborar en el distrito de Luuka. Uganda nos enamoró y en 2024 volvimos a esa tierra roja que tanto añorábamos», recuerda Kira Franch con emoción.
Durante la misión en el Hospital de Kiyunga, el equipo logró uno de sus mayores hitos: implicar a un dentista local en la continuidad del proyecto. Gracias a esa colaboración, hoy se organizan campos dentales bimestrales en dispensarios remotos, patrocinados por Ohana tanto con apoyo económico como con material dental.


