Hace casi 20 años que se enfundó el birrete, pero sigue siendo un “cursillista profesional”. Una apuesta por la formación continua que guía desde el principio la carrera del Dr. Luis María Ilzarbe, porque, como él mismo asegura, “solo así se progresa en una profesión tan exigente como la de dentista”. La realización de uno de esos cursos fue clave para ser a día de hoy Key Opinion Leader de una marca líder del sector, Align; una posición que le permite ser parte activa del desarrollo de herramientas que facilitan la vida a sus colegas y, cómo no, de los pacientes.
—¿Cómo ha sido tu trayectoria académica y profesional en el campo de la Odontología?
—Desde que terminé la carrera en el año 2006 fui muy consciente de la necesidad de formación continuada. He tenido la suerte de tener un padre dentista que me ha apoyado siempre en estas iniciativas y desde el primer curso que hice entendí el valor de formarse sin parar. Salir de tu zona de confort, viajar y aprender las mejores técnicas, protocolos y tener la posibilidad de estar cerca de grandes maestros es motivador e inspirador, además te hace llegar cada día a la clínica con ganas de ser mejor dentista. Esto es clave en una profesión que nos exige tanto, y te permite lidiar con el estrés inherente a la misma. Es por ello que, para devolver algo de todo lo que mis profesores me han aportado, desde casi el principio de mi carrera, me impliqué en la primera promoción de Odontología de la UCV (Universidad Católica de Valencia) en la asignatura de Integral del Adulto. Con el tiempo he ido adquiriendo más responsabilidades, siendo actualmente miembro del comité de dirección de mi decana, Dña. Clara Guinot, como responsable del área de Prótesis de la Universidad y tomando un papel más relevante en el área de posgrado, en el Máster de Odontología Estética Adhesiva y Rehabilitación Oral, dirigido por los Dres. Monterde y Pallarés.
—Hasta el momento, ¿qué pasos consideras clave en tu carrera?
—Como he dicho al principio, ser un “cursillista profesional”, un estudiante continuo que busca mejorar en el día a día y asume que parte de su tiempo personal lo “sacrifica” para aprender y progresar. Esto creo que se ha convertido en parte de mi ADN profesional. Todo esto acompañado de una intensa actividad clínica, al principio en la clínica de mi padre (los primeros 7 años) y, luego, siendo valientes iniciando un proyecto personal de clínica y filosofía profesional junto con mi hermana Marta y mi cuñado Fernando García-Sala.
«La mejor inversión es en la formación de uno mismo, sólo de esa manera se progresa»
—Desde hace unos años colabora con Align como key opinion leader, ¿cómo empezó su vinculación con la marca y qué implica exactamente este rol?
—Gracias a mi inquietud profesional y fruto de la necesidad de aprender los nuevos protocolos digitales que aparecen continuamente me apunté a la primera promoción de certificación en el Sistema Invisalign Go de Align. Se trata de un protocolo para el abordaje orto-restaurativo desde el punto de vista de la mínima intervención que me permitía como odontólogo restaurador tomar el control de determinadas directrices del movimiento dentario para ser más predecible y eficiente en mis trabajos de rehabilitación oral, bien sea funcional o estética. Y, de nuevo, no me arrepentí. Parecía redundante que teniendo una socia en mi clínica especialista en ortodoncia me formara en movimiento dentario mediante alineadores, pero, como equipo, intuíamos que ese tipo de protocolos tendrían mucha cabida en nuestra clínica donde un abordaje multidisciplinar verdadero es la premisa inicial y lo que nos diferencia como equipo.
Desde el primer caso entendí lo que me aportaba como profesional y me volqué en implementarlo. Fue diferencial en mis casos y en la manera que trataba a mis pacientes y vi que cuadraba perfectamente con mi filosofía de trabajo. Al ser una línea nueva de trabajo dentro de la marca, mi entrada en una etapa temprana me permitió implicarme en el desarrollo del software Smile Architect dentro del ClinCheck software junto con la Dra. Lorena Mingotti y nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento por la confianza depositada en nosotros por parte del equipo clínico y de desarrollo de Align. Para ser colaborador de una marca de tal envergadura y potencia hay que tener la mente abierta, hay que estar preparado para desaprender y aprender, hay que estar en una posición profesional que te permita poder tomar decisiones clínicas con criterio y ser capaz de amoldarte a las exigencias de un continuo feedback.
«Tocamos el futuro un poquito antes que los demás»

—¿Qué te aporta tu rol en Align a nivel profesional?
—Es un auténtico privilegio poder acceder a esta tecnología y ser parte activa de su desarrollo. Honestamente, creo que Align está cambiando la manera en que los odontólogos integramos la Odontología digital en nuestras clínicas, pues el enfoque de la compañía está en dar al odontólogo herramientas que le permiten trabajar de manera más eficiente al dotarle de software para diagnosticar mejor, comunicarse mejor y, en consecuencia, tratar de manera más predecible y rápida, lo que le facilita ser más competitivo. A nivel profesional, el hecho de colaborar íntimamente con distintos equipos de desarrollo e I+D te facilita el acceso a la tecnología de manera muy temprana y, en cierta manera, colaborar en el desarrollo de herramientas que, seguro, ayudarán a otros compañeros es una motivación profesional y personal increíble.
—¿Hasta qué punto es importante que un profesional se sienta identificado con los valores de la marca de la que es “imagen”?
—Supongo que depende de las personas y de las distintas compañías. Yo puedo hablar de lo que conozco, que es Align, y si pensamos en la filosofía de la compañía desde el principio (hace 28 años) nos daremos cuenta que es un grupo de profesionales disruptivos, que van más allá, que creyeron en una manera de tratar a los pacientes mediante alineadores y que, con el tiempo, se han convertido en el Gold Estándar creando una categoría terapéutica propiamente hablando. He tenido la oportunidad de colaborar con múltiples equipos en muchos países y siempre tengo la misma sensación: tengo que dar lo mejor de mí para estar a la altura de ellos. Align es una marca donde la excelencia terapéutica, el respeto al paciente y el esfuerzo para darle a los dentistas herramientas de trabajo increíbles no es una consecuencia de un plan de negocio. Es la condición y el mantra sobre el que gira el esfuerzo y talento individual de cada uno de sus empleados. Como colaborador de la marca tengo que estar en sintonía con esos valores, tengo que corresponder a ese esfuerzo y seguir esa filosofía que gira en torno al paciente.
—¿Cómo se dirimen diferentes puntos de vista entre la marca y el profesional a la hora de abordar lanzamientos o mejoras en productos o técnicas?
—Nosotros tenemos libertad de acción total. Testamos, probamos, investigamos distintas acciones, aplicaciones y herramientas y lo único que nos piden es un honesto feedback. Es uno de los factores diferenciales de Align como compañía, que escuchan a sus clínicos, y tras ello ponen toda la maquinaria a funcionar (ingenieros, desarrolladores, equipo clínico, marketing y directivo) para mejorar en el día a día. Después de esa fase de prueba o test, somos sus speakers los que salimos a difundir el mensaje, a enseñar casos clínicos terminados, a mostrar cómo hemos adoptado esos nuevos protocolos y ahí es donde tenemos que estar a la altura de todo el esfuerzo que hay detrás. Tenemos que haber documentado bien el caso, acertado en el diagnóstico, ejecutado adecuadamente la técnica y trasmitir la pasión y profesionalidad que la compañía pone en cada nuevo lanzamiento.
—¿Qué es lo mejor y lo peor de ser KOL de una marca?
—Lo mejor es que es un privilegio estar cerca de una compañía con tanto bagaje, con tanta inversión y talento detrás. Tocamos el futuro un poquito antes que los demás y, en cierta manera, colaboramos en el desarrollo de herramientas que van a ayudar a otros compañeros a tratar mejor a sus pacientes. Lo peor, aunque nunca lo he visto como negativo, es el esfuerzo que supone. Trabajamos en nuestras clínicas, tenemos nuestras familias y aficiones, y a todo eso le sumas la responsabilidad de “representar” una filosofía de trabajo y corresponder al enorme esfuerzo que hay detrás de cada desarrollo y lanzamiento. Personalmente eso siempre me ha encantado. Exponerme a otros compañeros, sin duda me hace ser mejor dentista, porque me hace esforzarme en mi día a día, me hace crecer como persona, salir de mi zona de confort, abrir las puertas de mi clínica y enseñar cómo tratamos a nuestro bien más preciado: los pacientes.

«Confianza y seguridad son esenciales para enfrentarse a una audiencia»
—La posición de KOL te permite también ser ponente y dictante habitual en congresos y cursos, ¿qué habilidades consideras esenciales para enganchar al público?
—Exponerte a una audiencia requiere una serie de habilidades, pero, sobre todo, un importante ejercicio de confianza y seguridad. Al menos yo pienso que si estoy ahí arriba es porque el pedazo de equipo que tengo detrás me considera preparado. Representas un proyecto, una filosofía, mucho esfuerzo escondido, y en el escenario sólo hay que enseñar todo el trabajo que hay detrás. Luchar por tu equipo como una pieza más del engranaje. Por nuestra parte, la confección de la presentación, el acoplarte a un tema, ceñirte a unos objetivos y tratar de aportar algo al profesional que ha invertido tiempo de su profesión y familia para oír qué tienes que decir exige sacrificio, entrenamiento y ensayo. Las habilidades de oratoria se adquieren a base de experiencia, pero siempre hay un cierto miedo escénico, un gusanillo que te recorre las tripas. Aunque para mí eso es bueno.
—Además de tu rol en Align, desarrollas tu práctica clínica en Valencia, estás vinculado a organizaciones profesionales como SOCE… ¿cómo logras compaginar todos los palos que tocas?
—Ni idea. Creo que soy un apasionado de lo mío, que es la Odontología. Obvio que todas esas responsabilidades exigen tiempo y para ello tienes que tener bien cubierta la faceta más importante, la personal. Esa sobrecarga de trabajo solo puede quedar balanceada si detrás tienes a tu equipo clínico y familiar alineado con tu proyecto profesional. Yo he tenido la suerte y el acierto de rodearme de los mejores, en mi clínica y en mi casa, o al menos los mejores para mí. Siempre lo digo: pararé, cuando Marimar -mi mujer- me lo diga. De momento, me apasiona lo que hago, me gusta implicarme en muy distintos proyectos y darlo todo por cada uno de esos equipos. En cierta manera, según lo veo yo, eso me hace mejor profesional, padre y compañero de vida para los míos.
—¿Cómo imaginas el futuro de la Odontología en unos años? ¿Eres de los que ve el vaso medio lleno o medio vacío?
—Siempre medio lleno. El futuro no puede ser mejor. Tenemos una profesión increíble que nos permite estar en contacto íntimo y cercano con nuestro tesoro, los pacientes. Es cierto que hay muchos dentistas y clínicas y, en cierta manera, parece que eso mercantiliza nuestra profesión, pero yo ahí veo siempre una oportunidad. Si hay oferta es que hay demanda; si hay demanda es que hay pacientes; si hay pacientes, ellos, todos, merecen al mejor dentista del mundo, y eso es lo que hay que intentar ser, ahí está la oportunidad. Estamos en un momento profesional increíble, avances continuos, protocolos nuevos, procesos eficientes y predecibles, una industria que empuja sin parar creando materiales, maquinaria desarrollando software, dándonos unas herramientas fantásticas que hacen que disfrutemos más de nuestra amada profesión, que integremos todo mejor, que diagnostiquemos mejor para equivocarnos menos. ¿Qué más se puede pedir?
«Nuestros pacientes se merecen tener el mejor dentista del mundo. Y a eso es a lo que debemos aspirar»
—En este futuro, la tecnología tendrá mucho que decir. ¿Será muy diferente la Odontología dentro de unos años?
—Obviamente, la tecnología no para, no espera ni se detiene. Cada uno elige el tipo de profesional que quiere ser. Como siempre digo, ya que nos ha tocado trabajar, vayamos al trabajo motivados y con ganas de ser el mejor dentista para nuestros pacientes.
Para eso sólo hay un secreto: formarse, aprender, tener capacidad crítica y ganas de mejorar, no estancarse, buscar la mejor solución que se acople a nuestra necesidad clínica; dar dos pasos atrás, cambiar protocolos, para luego mejorar, avanzar y disfrutar. La digitalización hace tiempo cambió nuestra profesión, a mejor obviamente, y esto no ha hecho más que empezar, te lo dice un KOL, que “sabe” todo lo increíble que está por llegar.
Versatilidad y formación continua, claves
A la hora de aconsejar a los futuros dentistas, el Dr. Luis María Ilzarbe lo tiene claro: “Que no se apalanquen, que busquen, mejoren, progresen y sean inquietos… Que se conviertan en camaleones de la profesión, que muden de piel varias veces. Creo que la profesión del dentista es preciosa, que hay que aprender de todas las especialidades, de todos los profesionales. La mejor inversión es en la formación de uno mismo, sólo de esa manera se progresa, siendo críticos, asumiendo que, independientemente de lo que a uno le guste más o menos, tenemos mucho que aprender y que todo suma en el diagnóstico que nuestros pacientes necesitan. En España tenemos infinidad de cursos de formación continua, de muy distintas duraciones, temáticas e implicación; seguro que hay alguno cerca, que les cuadre, del que aprender y que justifica al cien por cien la inversión vital y económica realizada. Nuestro país está plagado de excelentes clínicos y mejores docentes. El nivel de nuestra Odontología es altísimo”.


