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Dr. Francisco Teixeira Barbosa: «En FOR estamos trayendo a la comunidad odontológica la siguiente capa de líderes»

Apasionado de la tecnología aplicada a la Odontología, y muy especialmente de su gran familia -es padre de cinco hijos-, autodidacta, lector empedernido, amante del deporte, divulgador científico y clínico… Muchas definiciones para un mismo perfil, el del Dr. Francisco Teixeira Barbosa. Tras atravesar un bache emocional que le llevó a parar su ritmo frenético y dedicarse tiempo así mismo y a los suyos, vuelve a primera línea de batalla como director ejecutivo de la Foundation for Oral Rehabilitation (FOR), el “trabajo de sus sueños”, como él mismo nos asegura, en la entrevista que nos concedió en una de sus últimas visitas a Madrid.

-Soy un implantólogo oral interesado en la investigación y las nuevas tecnologías en el campo de la salud oral. Esta es su descripción en la red Facebook, que me imagino tendrá ya unos años. A día de hoy, ¿seguiría manteniendo hoy en día esta misma carta de presentación?

-Mis principios y mis valores siguen siendo los mismos. La Implantología y todo lo que me interesaba hace 15 años o 16 años me sigue interesando hoy y sigue siendo parte de mi vida. Sobre todo, la investigación y la tecnología; mejor dicho, la investigación vinculada a la tecnología. La búsqueda de nuevas tecnologías y soluciones que ayuden a los odontólogos en su trabajo diario. Esto es algo que siempre me ha obsesionado e, incluso, diría que esta pasión tecnológica se ha agudizado en los últimos dos o tres años.

-¿Y de dónde le nace este interés, cosecha propia o se lo inculcaron en las aulas?

-De mi instinto de curiosidad. Empiezas investigando algo que te interesa y vas haciendo descubrimientos que alimentan más ese interés. Al final terminas, como dicen los ingleses, siendo un tech savvy, un early adopter de todo lo nuevo… La tecnología forma parte de tu vida y de tu forma de ser.

-Inquietudes que le llevaron hace unos años a crear la plataforma Periospot.

-Periospot vino en parte por eso, pero, también, por la gran frustración que sentía por no conseguir publicar en revistas de impacto. Cuando veía las anotaciones que hacían los revisores, me daba la impresión de que o no se habían leído los artículos o no los habían entendido.
Así que cuando estaba haciendo el MBA en ESADE, en 2015, planteé a mis compañeros la idea de montar una startup, una plataforma digital con contenido para odontólogos. Mis compañeros lo venían muy de nicho y con pocas opciones de ser atractiva para posibles business angels, que al fin y el cabo era lo que se pretendía, que tuviera rentabilidad y despertara interés a potenciales inversores. Ahí se quedó la idea, pero lejos de tirar la toalla pensé en seguir adelante y financiarlo yo mismo.
Aprendí de todo, desde cómo hacer una página web a crear animaciones e ilustraciones, programación… tareas no típicas de un dentista al uso. Podía haberlo externalizado, claro está, pero no tenía dinero. A base de no tener recursos, lo que haces es aprender. Y la verdad es que me gustaba. Era mi plataforma, escribía, comunicaba y compartía lo que quería, contenido que clínicamente tenía un valor inmediato y no tenía que esperar la aprobación de nadie para ver la luz. Mucha gente empezó a adherirse a Periospot y, a día de hoy, tenemos cerca de 20.000 suscriptores.

-Para quienes no conozcan esta plataforma, ¿cómo la describiría y qué cree que aporta a la comunidad odontológica?

-Una forma distinta de traducir la literatura científica, de filtrarla… Ver qué artículos son clínicamente relevantes. Poner esta literatura en un formato atractivo, escapando del modelo tradicional. Contamos una historia, pero transmitiendo conocimientos sobre aspectos clínicos. La gente rápidamente vio valor en ello. Esta buena respuesta me ha hecho tener muy claro cómo comunicar, cómo crear mi propio estilo, mi propio tono, mi propia voz… Sin embargo, Periospot es una plataforma abierta. Mis compañeros pueden escribir, pero hay que cumplir los principios y estilo de la plataforma. El objetivo es que mis colegas, nuestros colegas, tras la lectura del contenido, puedan aprender dos o tres tips que sean de aplicación inmediata su práctica clínica.

-Como seguidora de sus redes, le veo “trabajando con la tecla” desde bien temprano, correr por las calles desiertas de Basilea -ciudad suiza donde reside- o zambullirse en aguas gélidas de buena mañana.

-Hace tiempo leí el libro “The Productivity Project” en el que Chris Bailey daba unos tips de cómo identificar la hora del día en la que cada uno es más creativo. Yo me di cuenta de que mi horario más productivo era desde las 04:00 o a 05:00 hs hasta que se levantan los niños. Es mi forma de trabajar. Sé que a veces es contraproducente porque al final la gente empieza a trabajar a las 9:00 hs. y yo también tengo que estar. Muchas veces las reuniones son con Estados Unidos, son por la tarde y tienes que estar. No es fácil.
Además, es muy importante mantener el equilibrio porque todo esto te puede hacer pagar un peaje mental grande. Para poder llegar a todo, para mí es clave cuidar la parte física, hacer deporte siempre que puedo. Después de correr, bañarme en el río me despierta. Es como un reinicio del día y mi forma de renacer.
Tengo cinco hijos, con edades muy diferentes y con necesidades muy distintas. Con 30 años, viajaba más, hacía más congresos. Me apuntaba a todo. Ahora mismo mi prioridad es estar el máximo tiempo posible con mis hijos.

«El marco regulatorio tan restrictivo de la UE sobre el desarrollo y uso de la inteligencia artificial está dificultando la creación de startups enfocadas en esta nueva ola»

-¿Cómo ha visto que ha revolucionado la tecnología estos últimos años la práctica clínica odontológica?

-Los distintos colectivos del sector se lo están tomando como una amenaza. A nivel global, ya pasó con Internet, con el teléfono, con otras tecnologías disruptivas. Aquellas que Peter Thiel define como innovaciones horizontales. La inteligencia artificial es otra tecnología disruptiva que está creando mucha incertidumbre en muchos sectores y ya estamos viendo su impacto real en ellos. Los modelos de inteligencia artificial que están saliendo son cada vez mejores, impresionantes. Ves que va a llegar un momento en que, quizás, los metanálisis y las revisiones sistemáticas las van a hacer este tipo de modelos. Una amenaza para mucha gente. Algo que vale también si hablamos de robótica. Ray Kurzweil lo explicó muy bien con su término “singularidad”. Los modelos de inteligencia artificial empezarán a tener identidad propia. Algo que, de alguna forma, ya vemos algunas veces cuando interaccionamos con ChaGPT, por ejemplo. Asimismo, Kurzweil nos advierte que en este siglo vamos a tener un 125% más de progreso
a nivel tecnológico que en el siglo pasado.
Es decir, esto no ha hecho más que empezar. Nick Bostrom en el libro “Superintelligence” nos habla del concepto de AGI (inteligencia artificial general), que es una inteligencia artificial superior a la que tenemos ahora, la superinteligencia artificial… Lo veíamos como algo que llegaría en 2050 o en 2060, pero con las evoluciones que hemos tenido en los últimos dos años ya se dice que antes de 2030 puede que tengamos esa AGI, un tipo de inteligencia que haga prácticamente tu trabajo. A nosotros toda esta tecnología ya nos está impactando. Los odontólogos tenemos inteligencia artificial que hace planificaciones de ortodoncia, que hace planificaciones de implantes… Todo ello supervisado por un humano. El odontólogo tiene siempre la palabra final.
El nivel de precisión de estos modelos es cada vez más grande y va a llegar un momento que vamos a tener que admitir que quizás las máquinas sean mejores que nosotros. De momento, seguimos con el concepto “Better together” al que hace mención Agrawal en su libro Prediction Machines. Es decir, la toma de decisiones con los datos de la inteligencia artificial y la inteligencia humana. No obstante, esto puede llegar a cambiar: ¿puede la inteligencia artificial llegar a ser más potente que nuestro propio razonamiento? Nosotros tenemos el componente humano, que, de momento, las máquinas no tienen, aunque hay también algunos proyectos interesantes en este aspecto.

-¿Y qué recomendaciones o qué consejos les daría a esos colegas que ven la tecnología más como una amenaza que como una oportunidad?

-Más que hacer una resistencia total, aconsejo mirar al pasado y repasar los ejemplos de “resistencia al cambio”. Hemos visto muchas veces cómo personas muy inteligentes o líderes mundiales se han equivocado. Steve Ballmer, director ejecutivo en su día en Microsoft, cuando le preguntaron sobre el iPhone rompió a carcajadas al ver un teléfono sin teclado, augurando su fracaso. Nuestras creencias, las de todos, ya sea a nivel científico, político o social, son muy difíciles de cambiar, pero tenemos que cuestionarnos absolutamente todo. Es un ejercicio muy sano. Mi recomendación para los que tienen esa resistencia a las nuevas tecnologías es que cuestionen esa resistencia porque les va a ayudar a no sentirse arrepentidos unos años después.

-Usted que tiene una visión muy internacional, ¿cómo ve la Odontología española en esta carrera o en esta realidad digital que vivimos?

-En la Odontología española tenemos un problema a nivel de desarrollo y en el uso de inteligencia artificial ya que estamos dentro del marco regulatorio de la Unión Europea, que es muy restrictivo comparado con otros mercados como el estadounidense o el chino, que nos llevan una ventaja tremenda. Con lo cual ahí tenemos una barrera legal o regulatoria muy grande que va a ser un gran problema a nivel competitivo. Estas regulaciones están poniendo puertas al campo y están dificultando la creación de startups que se enfoquen en esta nueva ola.

-Y en este avance sin freno tecnológico, ¿es capaz de imaginar cómo va a ser la Odontología del futuro?

-Creo que se va a producir un fenómeno cíclico. Cuando se alcance un pico en la automatización, en la que todo sea posible, va a haber también una demanda de lo humano, una necesidad de interacción con el profesional. Un efecto similar a lo que ocurrió durante la pandemia. Se pasó de un modelo de ir a la oficina todos los días a trabajar desde casa. Pero, con el tiempo, nos hemos dado cuenta de que nos gusta ir a la oficina, tomar un café con los compañeros, estar con el equipo, interaccionar… Pues este mismo efecto, va a pasar con la tecnología. Hay partes que tú no puedes automatizar, muy difíciles de sustituir… Tú necesitas hablar con el paciente, explicarle su tratamiento y empatizar con él.
Más que en lo digital, me enfocaría en la parte que no lo va a ser porque aquí es donde van a aparecer un montón de oportunidades y nuevos trabajos, posiciones que no existen hoy en día. Es importante estar ahí y ver cómo aportar valor diferencial.

-Ya hemos mencionado las redes sociales, ¿cree que se están utilizando bien en Odontología?

«En FOR lo que intentamos es crear best practices, es decir, las mejores prácticas clínicas basadas en evidencia científica, creando contenido de alto valor y conceptos de educación accesibles a la comunidad dental a nivel internacional», destaca el Dr. Teixeira.

-Es un fenómeno que lo veo muy positivo. Ya Seth Godin en su libro Tribus (2009) hablaba de que en el futuro habría gente con una narrativa muy fuerte que crearía comunidades a su alrededor. Sin darse cuenta, estaba describiendo lo que hoy entendemos por influencer, aunque hoy en día la palabra tenga más connotaciones negativas que positivas. Mejor hablemos de divulgadores científicos y clínicos.
Es buenísimo que la gente divulgue, que la gente comparta novedades; sobre todo, que comparta contenido de valor. Pero, nosotros, los que estamos en el otro lado consumiendo, siempre debemos tener pensamiento crítico que nos lleve a cuestionar lo que vemos, aunque nos parezca fantástico. Yo cuestiono absolutamente todo, incluso lo que escribí el mes pasado, porque creo que es la base para avanzar.
Las redes sociales han dado la oportunidad de destacar a muchos profesionales, a gente que, de otro modo, lo hubiera tenido muy difícil. Yo me considero uno de ellos. No tenía ninguna afiliación universitaria, estaba en una clínica en Barcelona solo y, de repente, gracias a mi labor de divulgación en redes, me empezó a contactar la industria.

-Hace unos años hizo las maletas y se trasladó con su familia a Suiza a vivir atendiendo a la llamada de Straumann. Y precisamente en este país acaba de añadir la última línea de su currículum. A finales de 2024, se anunciaba su nombramiento como executive director de FOR (Foundation for Oral Rehabilitation). ¿Qué supone para usted llevar las riendas de esta organización y qué objetivos se ha marcado al frente de la misma?

-Es un proyecto que me apasiona porque sus pilares básicos concuerdan conmigo a la perfección: ciencia, educación, humanitario y liderazgo. Cuando se me presentó el proyecto, pensé que era mi trabajo soñado. Es donde quiero estar y donde creo que puedo aportar a todos los niveles, sobre todo, con la visión de traer nuevas tecnologías y talentos y atraer a las nuevas generaciones, en el marco de una fundación sin ánimo de lucro.
Tenemos como obsesión encontrar las mejores guidelines de forma que podamos contribuir a que los clínicos puedan proporcionar a sus pacientes el mejor tratamiento y el mejor cuidado posible basado en lo último de la evidencia científica.

-Y para quienes no conozcan FOR, ¿cómo la presentaría?

-En FOR lo que intentamos es crear best practices, es decir, las mejores prácticas clínicas basadas en evidencia científica, creando contenido de alto valor y conceptos de educación accesibles a la comunidad dental a nivel internacional. También tenemos programas específicos de desarrollo de jóvenes, como el Emerging Leader Program, gracias al cual cada dos años formamos a jóvenes con potencial en publicaciones científicas, en divulgación… Les damos la oportunidad de innovar, de intervenir en el desarrollo de los productos, de comunicar… Personas que, al final, al margen de la práctica clínica, orientan su carrera hacia una corriente más divulgativa, más científica, más educacional, más académica… En definitiva, les damos una nueva perspectiva de la Odontología. Y esto es realmente bonito. Estamos trayendo a la comunidad odontológica la siguiente capa de líderes. Y esto es algo que nos enorgullece muchísimo.
El próximo 29 de mayo vamos a celebrar un simposio en Las Vegas con destacados ponentes, profesionales de todo el mundo que forman parte de la Fundación, que cursaron su programa de liderazgo… Un punto de encuentro donde habrá una puesta en común de experiencia y conocimiento en el campo de la rehabilitación oral.

-¿Echa de menos la práctica clínica?

-No exactamente. De hecho, la semana que viene, el martes y el miércoles voy a estar operando a pacientes de la Fundación. A través de organizaciones como Cruz Roja o Cáritas, tratamos y rehabilitamos pacientes con dificultades de acceso a la atención bucodental.
Al margen de la satisfacción que genera poder ayudar a la gente de un modo altruista, me gusta más ahora la práctica que cuando tenía la clínica. Ahí tenía la presión económica-financiera, la presión de llevar una empresa, la presión de coordinar personal… todos esos quebraderos de cabeza que al final hace que pierdas creatividad. En mi caso, la actividad emprendedora en España no fue fácil. El sistema pone demasiadas trabas al emprendedor.

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