A pesar de que el sector de la Tecnología Sanitaria alcanzó una facturación de 8.840 millones de euros en 2020, este dato positivo no se ha dado en todos los sectores. Aquellos en los que la actividad asistencial se ha visto pospuesta, como es el caso de Dental, entre otros, han sufrido un impacto negativo.

La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, presentó la semana pasada la Memoria Anual de Sostenibilidad 2020. En ella hace balance del sector de Tecnología Sanitaria y de cómo la COVID-19 ha afectado a su desarrollo. Y aunque los datos en términos de crecimiento son positivos, no se han repartido de manera homogénea entre las diferentes disciplinas. En el caso de la facturación en el sector Dental, la bajada ha sido significativa.

En este informe presentan una facturación de 8.840 millones de euros, que en porcentaje de crecimiento se traduce en una subida del 11%. Algo que también ha provocado un aumento en el número de empleos directos que asciende a 28.300, lo que supone un crecimiento del 1,8%. Y en el caso de las exportaciones, elevan su volumen de negocio un 1,2%, alcanzando un valor de 3.549 millones de euros.

Estos datos favorables responden, según el análisis de Fenin, a un incremento del uso de tecnologías sanitarias consideradas indispensables debido a las necesidades de la pandemia. Pero esta misma ha puesto en jaque a otros sectores en los que se ha reducido o suspendido la actividad sanitaria asistencial.

Datos positivos para el sector en general, pero con impacto negativo en la facturación del sector dental

Datos de facturación del sector dental y de tecnología sanitaria
Fuente: Fenin

Aquellos negocios enfocados en los productos de protección de la población y los profesionales sanitarios, así como en las pruebas de diagnóstico, tratamiento y monitorización de la COVID-19 han salido reforzados. En concreto, los sectores que han experimentado un mayor crecimiento en 2020 son el de Tecnología y Sistemas de Información Clínica (51,9%), que incluye equipos de respiración mecánica, monitores y rayos X, necesarios para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes; y el sector de Diagnóstico in Vitro, con un aumento del 50%, debido sobre todo a la utilización de las pruebas y test para la detección de la COVID-19.

Por otro lado, los Productos Sanitarios incluidos en la Prestación Farmacéutica (7,8%), el de Productos Sanitarios de Un Solo Uso (5%), y las Terapias Respiratorias Domiciliarias (excepto Gases Medicinales), con un aumento del 4%, mantienen su tendencia positiva frente a años anteriores debido a su estrecha relación con la enfermedad.

En el otro lado del espectro se encuentran los sectores en los que la actividad asistencial ha caído. Destacan así:

  • Oftalmología (-30%),
  • Dental (-20,1%),
  • Traumatología (-17%),
  • Cardiovascular (-5,7%),
  • y Nefrología (-2%).

Las restricciones y la situación creada por la pandemia ha provocado que los pacientes pospongan sus visitas médicas, dificultando el desarrollo económico de estos sectores y retrasando tratamientos igualmente importantes que se habrían llevado a cabo si las circunstancias fuesen distintas.

Foco en la necesidad de digitalizar el sistema sanitario

Durante el pasado año, Fenin también finalizó el informe «Índice de Transformación y Madurez Digital Clínica», comenzado en 2017. En él se ha profundizado en detalle el grado de adopción y madurez en la implantación de herramientas, modelos y servicios digitales en el ámbito sanitario. Pero no se ha limitado a una visión desde la perspectiva profesional. También se ha medido la del paciente, la de las infraestructuras y lo relativo al análisis de los datos. Y los datos confirman lo que el sector ya intuye, que existe un amplio margen de mejora en la digitalización del sector en todas las comunidades autónomas. En datos, la madurez digital de los Servicios de Salud solo alcanza un 31,69% sobre todos los factores estudiados.