La pandemia también está robando el sueño a los norteamericanos por mucho que su máximo dirigente se empeñe en restar importancia a la mayor crisis sanitaria, a escala mundial, de los últimos tiempos. Hace unos días, en las páginas de The New York Times se publicaba un interesante artículo sobre cómo estaba siendo la actividad de las clínicas dentales en Estados Unidos en la era COVID-19. Más concretamente, el artículo del rotativo americano cuenta la experiencia de Tammy Chen, prostodoncista y propietaria de una clínica de estética dental en el centro de Manhattan, donde, siguiendo las indicaciones de la Asociación Dental Americana, a mediados de marzo, se dedicó a atender exclusivamente casos de urgencia.

Durante dos meses y medio, la Dra. Chen comprobó el creciente número de llamadas de pacientes indicando dolor de mandíbula, sensibilidad dental o malestar en la zona de las mejillas. Una vez reabierta la consulta, a principios del mes de junio, los malestares telefónicos se materializaron en un rosario de fracturas dentales. «He visto más en las últimas semanas que en los últimos seis años de actividad profesional. Estoy ahora más ocupada que nunca», aseguraba entonces.

No cabe duda de que el estrés, la tensión, el sueño no reparador, el teletrabajo y los malos hábitos posturales asociados, están pasando factura a nuestra salud general y bucal, especialmente, y centrándonos en lo nuestro, con alteraciones en la ATM y un importante incremento de casos de bruxismo.

Pero, este inusual pico de trabajo en las clínicas dentales no logra restar un ápice de preocupación a la profesión odontológica. Al menos en nuestro país. Aún el monstruo no ha asomado del todo su cabeza, y cuando estamos inmersos en una segunda ola de la pandemia, no hay demasiado margen para el optimismo. «Está claro que nos esperan tiempos duros», aseguró el Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España, durante la ceremonia virtual de entrega de los 23 Premios Gaceta Dental. Y es que, a pesar de que la actividad clínica sigue su curso, el sector no es ajeno a ERTES, reajustes, dificultades y cierres.

Aunque peque de repetitiva, hasta que la situación esté más controlada, debemos trabajar, entre todos, con rigor, profesionalidad y creatividad. No queda otra. Como ciudadanos, más allá de carreras, sprints y luchas por colgarse la medalla por la anhelada vacuna; confiemos en la tan poco valorada investigación, que, de la noche a la mañana, se ha convertido en una tabla de salvación mundial -una vez más, aprendemos la lección demasiado tarde-… Y, como pacientes, confiemos en nuestros profesionales de la Odontología que trabajan por y para la salud de sus pacientes con las máximas garantías de seguridad, tal y como ha sido siempre. Yo, de momento, os dejo hasta el próximo mes, que tengo cita con mi dentista.