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¿Cómo será la «nueva normalidad» para los profesionales?

La aparición de la infección por COVID-19 y su extensión epidemiológica mundial ha alterado profundamente la realidad de muchos profesionales. Las clínicas dentales están siendo adaptadas para trabajar en el nuevo escenario, con espacios de trabajo más seguros, si cabe, para los pacientes y los profesionales. A continuación recogemos impresiones de los especialistas sobre el futuro de una disciplina, la Implantología, que si bien podía parecer haber tocado techo, se encuentra según los expertos, entre los tratamientos más solicitados.

Nadie duda de que la crisis producida por la COVID-19 ha marcado y marcará un antes y un después en la evolución de numerosos mercados, entre ellos el dental. Según los datos aparecidos en la Memoria Anual de 2019 elaborada por la Federación de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) con anterioridad a la pandemia, en el segmento de los implantes se estima una reducción de alrededor del 3%, observándose un ligero decrecimiento también en unidades, indicadores que podrían suponer un cambio de rumbo en dicho mercado. No obstante, con un futuro lleno de incertidumbres por delante, antes de la COVID-19 existía un amplio consenso entre el conjunto de los actores del sector en afirmar que iba a producirse un aumento del peso específico de los tratamientos estéticos, implantológicos, de prevención y ortodóncicos.

No obstante, y respecto a la idea de que la demanda de tratamientos implantológicos parecía que había tocado techo en nuestro país antes de la pandemia, para Federico Hernández Alfaro, catedrático y jefe del Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Universitat Internacional de Catalunya y director del Instituto Maxilofacial (Centro Médico Teknon), «el futuro inmediato pos-COVID-19 es incierto y estará indexado fundamentalmente al impacto económico y social generado por la pandemia. Estos meses se está produciendo una falsa sensación de normalidad en muchas clínicas que están realizando tratamientos acumulados durante casi tres meses de inactividad. En septiembre vendrá el test real. Creo, que en el medio plazo habrá una recuperación a los niveles previos en tanto que la salud oral ha subido muchos peldaños en los últimos años en la escala de preocupaciones de los pacientes. Mientras llega ese momento, seguramente se reducirá el número de grandes rehabilitaciones, y los pacientes dedicarán más tiempo a seleccionar el mejor profesional en el que invertir unos recursos más limitados», asegura.
Sobre este futuro más a corto plazo que le espera a la profesión, el Dr. Eugenio Velasco, presidente de Sociedad Española de Implantes (SEI), afirma que «la evolución de la pandemia será, en gran medida, la guía de nuestra profesión en los próximos tiempos. Sin embargo, la comunidad científica y sanitaria española e internacional, de la que formamos parte los profesionales de la Odontología y de la Implantología Oral, está trabajando intensamente para cambiar esta realidad como se ha hecho otras veces en la historia de la humanidad y de nuestra profesión. Como profesionales estamos incorporando lo mejor de nuestra capacidad para lograr un ambiente mejor para ejercer la Implantología oral. Las clínicas dentales van a transformarse en pequeños centros sanitarios con unas mayores medidas de seguridad biológica».

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Más en concreto y en referencia a los protocolos especiales que se han ido llevando a cabo en la práctica implantológica para garantizar la seguridad propia y de los pacientes en la etapa COVID-19, el Dr. Hernández Alfaro asegura que «hemos realizado una síntesis de los que han propuesto diferentes organizaciones como la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM), entre otras. Fundamentalmente: reorganización de los flujos en nuestro Instituto, test inmunológicos a todos los pacientes, refuerzo de la descontaminación de espacios públicos e incorporación de EPIs durante las cirugías. Por lo demás, nuestros protocolos intraoperatorios pre-COVID-19 ya incorporaban todos los sistemas de protección y seguridad para pacientes y personal clínico».

En esta misma línea, el Dr. Miguel Peñarrocha, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB), recuerda que «los odontólogos y los cirujanos bucales estamos entrenados en el tratamiento de pacientes con enfermedades infecciosas y habituados a medios de protección y aislamiento. La seguridad ha sido siempre una preocupación en las clínicas, habituadas a tratar pacientes con enfermedades infecciosas. Hemos estudiado lo que se sabe del virus y organizado los protocolos de trabajo, en esto nos han ayudado y lo siguen haciendo, las instituciones públicas de salud, las revistas científicas, las organizaciones colegiales, las sociedades científicas y la industria, que también se ha puesto en la tarea, contribuyendo con sus aportaciones para luchar contra el virus. Los nuevos protocolos van a suponer un reto en nuestro trabajo, lógicamente tendremos que adaptarnos a este tipo de cambios. Desde SECIB, y con especial dedicación a la Cirugía Bucal y la Implantología, estamos absolutamente implicados en esta lucha contra la COVID-19. De todo se aprende, y desde luego esta pandemia es un enorme reto, para todos nosotros y para nuestra profesión», concluye.


«La realidad es que hemos llegado a unos niveles altísimos en la seguridad del tratamiento con implantes»

Radiografía de la Implantología, por el Dr. Juan López-Quiles

El Juan López-Quiles, miembro del comité científico de Gaceta Dental, y profesor del Departamento de Medicina y Cirugía Bucofacial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde también dirige el Máster en Cirugía Bucal e Implantología, analiza el momento actual y futuro más a corto de esta última disciplina.

El Juan López-Quiles, miembro del comité científico de Gaceta Dental, y profesor del Departamento de Medicina y Cirugía Bucofacial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde también dirige el Máster en Cirugía Bucal e Implantología, analiza el momento actual y futuro más a corto de esta última disciplina.

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En opinión del Dr. López-Quiles, «la Implantología sigue siendo una disciplina pujante».

– ¿Qué protocolos se están llevando a cabo en la práctica implantológica para garantizar la seguridad en la etapa COVID-19?
– Me gustaría insistir en que en el ámbito odontológico se conoce poco el ambiente estéril estricto para la realización de cirugías. Colocar un implante no es igual que realizar una extracción. Estamos introduciendo un material extraño en el organismo. Un material rugoso, relativamente fácil de colonizar por gérmenes. No digamos si realizamos técnicas con biomateriales, con membranas, también porosas y colonizables, con injertos óseos autólogos, abriendo senos maxilares… Por eso prefiero contestar a esta pregunta exigiendo la formación previa en el aprendizaje a crear un campo estéril. Es algo muy anterior a realizar protocolos anti COVID-19. No sirven de nada las escasas nuevas normas sobre manejo de pacientes quirúrgicos en la era COVID si todavía no sabemos manejar un campo estéril, que es la base. Tal vez muchos compañeros descubran ahora, gracias a los nuevos protocolos, cómo hay que preparar un gabinete, un paciente, una mesa, unos ayudantes y al propio cirujano.

– A tenor de lo que apuesta la industria por la investigación ¿cómo imagina el implante perfecto? ¿Qué es lo que usted espera de un sistema de implantes?
– Eficacia, versatilidad y sencillez de manejo. En ese orden. Que cumpla unos estándares científicos que demuestren el éxito real del implante. Que puedan abarcar la mayoría de las situaciones posibles de tratamiento y, aunque muchas veces es contrario a la versatilidad, facilidad de manejo. La realidad es que, actualmente, hemos llegado a unos niveles altísimos en la seguridad del tratamiento con implantes y la elección de un tipo u otro es cuestión casi solo de preferencias personales de cada profesional.

– ¿Qué tipo de implante recomendaría a sus colegas para obtener los mejores resultados?
– No aconsejaría ningún tipo de implante en particular, siempre dentro de los reconocidos, solo recomendaría formación, formación y formación. La elección de un tipo de implante vendrá por la experiencia académica y clínica de cada cual.

– ¿Cómo se han integrado las herramientas digitales en la práctica implantológica?
– Llegará un momento en que serán imprescindibles. Tal vez en cirugía queda más camino por recorrer para hacerlas más útiles y prácticas, pero en prótesis todos vemos ya el avance impresionante y real que existe, y que es una magnífica herramienta para facilitar el trabajo y conseguir mejores resultados para el paciente.

– La formación continua es esencial para el profesional de la Implantología. A la hora de elegir entre una extensa oferta, ¿por qué tipo de cursos apostar?
– Para colocar un implante hay que saber cirugía y para hacer un tratamiento implantoprotésico hay que saber oclusión y prótesis clásica. Primero hay que tener una base teórico-práctica en todo ello y después vendrá la Implantología. Y es un proceso lento, pero muy atractivo de formación continua. Por desgracia ya tenemos penosas experiencias en las que nuestros compañeros más noveles han tenido mucha prisa y se han saltado muchos pasos en la formación básica. Paciencia.

– La demanda de tratamientos implantológicos parecía que había tocado techo en nuestro país antes de la pandemia, según los datos ofrecidos por la industria. Teniendo en cuenta el escenario actual y el corto plazo, ¿cómo pronostican que será el futuro de este campo odontológico?
-España ha sido un escenario «ideal» durante muchos años para la Implantología. Justo cuando a finales de los 80 empezó la Implantología moderna, España era un territorio con graves deficiencias en salud bucal, un nivel socioeconómico muy ascendente y unos profesionales muy bien formados. Mucha necesidad de tratamiento y una relativa capacidad económica para poder costearlo. Tal vez la salud bucal ya ha mejorado lo suficiente para equiparnos a nuestro entorno y por ello hayamos llegado a un tope. Pero nunca dejará de ser necesaria. Simplemente estamos como los países que nos rodean y, en ellos, la Implantología sigue siendo una disciplina pujante.