Residencias de mayores
Las residencias de nuestros mayores deben ser considerados como centros sanitarios, apuntan desde la SEGER.

En un escrito, firmado por la junta directiva de la Sociedad Española de Gerodontología y todos sus expresidentes, se invita a la reflexión sobre los efectos de la COVID-19 entre nuestros mayores, apuntando hacia un necesario cambio de mentalidad de cara al futuro.

La Sociedad Española de Gerodontología (SEGER) quiere unirse a otros colectivos invitando a nuestros profesionales a una profunda reflexión sobre la pandemia que estamos viviendo en España.

Una de las peores noticias que día a día nos llega es el número de fallecimientos que se está cobrando, y sobre todo la vulnerabilidad que nuestros adultos mayores padecen.
En nuestro país, al igual que en otros mediterráneos, la esperanza de vida era una de las más altas. Sin embargo, tal condición se ha visto cuestionada por esta pandemia. Desgraciadamente son más de 14.000 personas las que han fallecido en nuestras residencias, y surge la duda sobre si se podrían haber evitado con una adecuada planificación y protección.

El desconocimiento de muchos aspectos de la COVID-19 ha obligado a realizar numerosos protocolos terapéuticos de los que, más o menos, se obtienen resultados satisfactorios, pero parece que la población geriátrica no responde de la misma forma.

Es evidente que la pluripatología o los politratamientos a los que están sujetos la mayoría de nuestros adultos mayores son, en gran parte, responsables para que esta infección se desarrolle con mayor mortalidad en ellos.
Ambos aspectos deberían servir para hacer llegar a nuestra profesión que es hora de plantearse un cambio de mentalidad, fundamentalmente en tres direcciones.

La primera, dirigida hacia las universidades españolas en las que se imparte el Grado de Odontología, y en las que en su mayoría, no se contempla la formación en Gerodontología. Si de algo ha servido esta pandemia, es para darnos cuenta, desgraciadamente, que nuestros mayores no responden a los tratamientos de la misma forma que otros colectivos de diferente edad.

La segunda hacia nuestros profesionales, a quienes, de forma lícita, les preocupa su formación continua en áreas con gran demanda como la implantología, periodoncia, cirugía, prótesis, etc., que entendemos fundamental para gran parte de nuestra población, pero que adquiere dimensiones diferentes en el planteamiento cuando se trata de pacientes adultos mayores. La SEGER debe continuar en su línea a través de sus estudios y congresos tratando de seguir difundiendo las diferencias terapéuticas que acompañan a este colectivo con el fin de seguir mejorando su salud.

Por último, esperamos que nuestras autoridades sanitarias, tomen nota de lo acontecido en las residencias de nuestros mayores, y esperemos que estos centros fundamentales, sean considerados como sanitarios y no meras residencias. Por eso, tomado las palabras de uno de nuestros miembros destacados en la sociedad, el Dr. Manuel Ribera, “que la salud debe ser lo prioritario en estos centros, y que no cabe pensar en que la presencia de médicos y otros profesionales sanitarios, sería suficiente. Los odontólogos no deben quedar al margen, puesto que la cavidad bucal es esencial en la calidad de vida y la concomitancia con otras enfermedades sistémicas”.

 

 

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