Tecnología
El Dr. Alberto Ortiz-Vigón.

Ortiz-Vigón, PerioCentrum Bilbao

Fundada en 1984, la Clínica Dental Ortiz-Vigón (PerioCentrum Bilbao) basa su éxito en una atención especializada al paciente, con el fin de ofrecerle un servicio de máxima calidad. Para ello, el centro cuenta con un equipo humano a la vanguardia del ámbito maxilofacial que trabaja, día a día, con las más avanzadas técnicas y medios y para quienes «las personas son lo primero». Rigor, excelencia profesional, honestidad y transparencia son solo algunos de los valores que guían a este grupo de profesionales punteros cuya razón de ser es y seguirá siendo, tal y como nos muestra su director, el Dr. Alberto Ortiz-Vigón, el cuidado de la salud y el bienestar de cada uno de sus pacientes.

Dirigida por el Dr. Alberto Ortiz-Vigón, la Clínica Ortiz-Vigón situada en Bilbao forma parte de PerioCentrum, un conjunto de clínicas gestionadas por un grupo de especialistas en Periodoncia e Implantología que ofrecen tratamientos basados en pilares como «el rigor científico, la honestidad con los pacientes y la excelencia en los resultados».

Junto a todo ello, la implementación de las nuevas tecnologías en la clínica es, desde hace tiempo, una apuesta obligada en pro de una atención de calidad a los pacientes. Algo que, tal y como asegura el Dr. Alberto Ortiz-Vigón no es algo que se consiga solo invirtiendo en tecnología, sino con un cambio de mentalidad en el que tienen que intervenir todos los profesionales que forman parte de la clínica. «El verdadero éxito de la implementación digital reside en la alineación de todo el equipo hacia un objetivo común, la mejora de la calidad asistencial de los pacientes. Desde el principio de mi carrera comprendí que las nuevas herramientas digitales tendrían un impacto en el ámbito de la clínica odontológica. En el año 2002, cuando empecé a trabajar en la clínica familiar, recuerdo haber instalado el primer ordenador. La Odontología digital comienza antes de la aparición de los escáneres intraorales, con la implementación de software de gestión de la clínica, radiología digital, planificación de cirugía guiada, etc».

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Imagen del quirófano de la clínica Ortiz-Vigón PerioCentrum Bilbao.

La clínica Ortiz-Vigón comenzó hace más de una década con la implementación de la radiología digital, tanto intraoral como el CBCT. «Posteriormente -afirma el Dr. Ortiz Vigón- el escáner intraoral marcó un antes y un después para obtener el modelo 3D de la boca de nuestros pacientes. El grado de precisión de esta tecnología nos ha permitido dar un salto cualitativo en el diagnóstico, planificación y tratamiento de nuestros pacientes agilizando los procesos e incrementando la satisfacción de los mismos. Recientemente, la tecnología aditiva mediante impresión 3D de materiales certificados para uso en pacientes nos ha permitido refinar el flujo digital, imprimiendo nuestras propias férulas de cirugía guiada. Esto nos permite realizar tratamientos mínimamente invasivos y más cómodos para nuestros pacientes».

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La Dra. Esperanza Gross realizando CBCT 3D.

Nada que ver con lo que se hacía con anterioridad. y es que, como reconoce el Dr. Ortiz Vigón, «la verdad es que casi me sonrojo cuando pienso cómo planificábamos hace años los casos de nuestros pacientes. Casi sin sacar fotografías y con una radiografía panorámica de acetato donde dibujábamos las posiciones de los implantes. Actualmente, con la radiología 3D, los softwares de planificación y la tecnología de impresión tridimensional somos capaces de mejorar nuestra predictibilidad en el resultado final, reduciendo la morbilidad para los pacientes y mejorando significativamente su percepción del tratamiento. Debemos tener siempre presente que tratamos personas y que tenemos la responsabilidad de cumplir e incluso superar las expectativas de quien ha depositado su confianza en nosotros».

Como director de la clínica, el Dr. Alberto Ortiz-Vigón asegura que es importante que quien está al frente de una consulta sea consciente de que la curva de aprendizaje es amplia y que la evolución es constante, «por ello se debe adaptar el ritmo de trabajo a los nuevos protocolos para no fracasar con la implementación de la tecnología y dejarla abandonada volviendo a la operativa tradicional. Por otra parte, la inversión inicial puede ser considerable, por lo que antes de lanzarse a realizar adquisiciones se debe valorar cuál es el objetivo, cómo se va a implementar y cuál será la amortización de dicha inversión».