316_Protagonistas
Tal y como afirman en esta entrevista los Dres. Carasol y Román, el efecto adverso más conocido por los dentistas y que debe evitarse a toda costa es la aparición de osteonecrosos mandibular en pacientes en tratamiento con difosfonatos, denosumab y antiangiogénicos.

—¿Qué suelen hacer en esa visita, digamos, exprés?
—M. C.: A todos los pacientes se les realiza una exploración clínica y radiológica. Además, se les entrega un plan de higiene bucodental personalizado en función del tratamiento oncológico que vayan a recibir y las complicaciones orales que puedan presentarse. Si procede, se realiza un mantenimiento periodontal, alguna extracción dentaria, eliminación de bordes cortantes, etc. Siempre se charla con ellos sobre el control de su higiene bucodental, hábitos a evitar, nutrición adecuada, etc. También se les explica, de forma sencilla, las complicaciones orales que puedan presentarse, se planifican las citas de revisión durante el tratamiento oncológico o por complicaciones que se presenten y se les entrega un informe para su oncólogo.

—¿Cómo reacciona el paciente al acudir al dentista en su situación médica comprometida?
—M. C.: Dado que suelen venir el mismo día o muy poco después del diagnóstico de su tumor, recidiva, etc., la mayoría viene en estado de shock, pero vienen porque su oncólogo les ha motivado para hacerlo. Ahora nuestra misión es tratarlo con el mayor cuidado profesional y cariño posible, y explicarle bien las cosas, ya que la información tranquiliza y al final el paciente se siente más protegido al saber que hay más profesionales combatiendo su enfermedad en todos los frentes.

—¿Se puede contribuir en la consulta a la prevención del cáncer a nivel general?
—M. C.: Sin duda. De hecho es una obligación de cualquier profesional sanitario. En nuestro campo es muy importante insistir en la importancia de la higiene y el cuidado bucodental, así como el control de factores de riesgo que influyen en la patología de la boca y son comunes con algunos relacionados con el cáncer, como la nutrición inadecuada, el consumo excesivo de alcohol y, sobre todo, el tabaquismo. Además de su efecto deletéreo sobre el cáncer, es el mayor factor de riesgo para las enfermedades periodontales junto al biofilm subgingival. Teniendo en cuenta que casi la mitad de la población adulta en España padece periodontitis, tenemos mucho que hacer en relación a este tema, ya que a las consultas de los dentistas y periodoncistas acuden muchos fumadores.

—¿Están los dentistas preparados para atender a los pacientes oncológicos y a sus complicaciones orales cuando se presenten?
—M. C.: En general, los dentistas están muy concienciados en la prevención del cáncer oral, como no puede ser de otra manera. También pueden tratar las complicaciones de la terapia oncológica, excluyendo aquellas en estadios realmente avanzados o particularmente graves. Todos deben tener muy clara la importancia de la relación continua con los oncólogos y no tener reparo en consultar las dudas que se presenten, que a veces no son pocas. Dada la prevalencia del cáncer y los avances terapéuticos tan rápidos que se producen, sería interesante fomentar una mayor formación de los dentistas en este campo, sobre todo, a través de la formación continuada, que es la manera de estar actualizado en el manejo correcto de los pacientes con esta patología tan importante.

—¿Qué líneas de investigación desarrollan en el Instituto de Oncología IOB?
—J. R.: La Oncología, en este momento, está experimentando un gran desarrollo en lo que respecta al íntimo conocimiento del mecanismo por el que se desarrollan los tumores desde el punto de vista molecular y genético. Desde este mayor conocimiento se están diseñando nuevas estrategias terapéuticas que vuelven más vulnerables a los tumores y hacen que algunos de ellos, muy resistentes a los tratamientos previos, mejoren claramente su pronóstico. El desarrollo en la inmunoterapia y en el bloqueo de las vías de señalización intracelular que hace que proliferen las células tumorales está generando un cambio sustancial en el manejo de los tumores. En nuestro Instituto de Oncología (IOB) estamos claramente vinculados a la investigación clínica y muy implicados en diferentes líneas, aunque el mayor número de ensayos clínicos se desarrollan en el cáncer de mama. En el futuro próximo desarrollaremos proyectos de investigación en otros tumores, porque la investigación está vinculada a una mayor supervivencia de nuestros pacientes.

—¿Qué es la Oncología Integrativa que forma parte de su protocolo de tratamiento oncológico, y qué resultados consiguen?
—J. R.: La Oncología Integrativa es la suma de disciplinas que persigue el mayor impacto positivo en el resultado del tratamiento de los pacientes oncológicos, siempre priorizando las terapias de alto nivel de evidencia con mejora de la supervivencia y de la calidad de vida. Las disciplinas que acompañan a los tratamientos oncológicos clásicos y más modernos deben estar coordinadas bajo la supervisión del oncólogo responsable del paciente y, en ningún caso, deben ser piezas sueltas desconectadas del plan terapéutico principal. Entre las disciplinas que componen la Medicina Complementaria a la Oncología tradicional para conformar la Oncología Integrativa están la acupuntura, la terapia con láser de baja intensidad, la meditación, la aromaterapia, la danzaterapia, la musicoterapia, el masaje, la fitoterapia, la palpación terapéutica, el yoga, la osteopatía, la quiropráctica, la naturopatía y la homeopatía.

La mayor parte de los tratamientos recomendados por la Medicina Complementaria se basan en la opinión más que en la investigación, y esta es una asignatura pendiente de la Medicina Integrativa.

Sin embargo, es innegable que las llamadas medicinas complementarias llegan a una gran parte de la población de los países de bajo nivel de renta y a más de un tercio de los pacientes con cáncer en los países desarrollados, por lo que requieren ser contempladas con naturalidad, pero con el necesario rigor.