Necesidad de regulación

En este punto del debate surgió uno de los temas más controvertidos: la relación entre clínica y laboratorio. «No entiendo, lo siento, que la cocina esté en un edificio distinto del restaurante», dijo rotundamente el Dr. Ricardo López-Carmona. «La máquina que realiza prótesis tiene que estar dirigida por un técnico de laboratorio, las más complejas quizás por un ingeniero. Yo, honestamente, no veo mal que un técnico de laboratorio esté en la clínica. Las máquinas van a acabar en ellas, pero tendrán que estar manejadas por un técnico de laboratorio. El error es incorporar máquinas sin laboratorio, sin técnicos… La integración acabará existiendo, pero es necesario legislar», añadió el Dr. Somoza, opinión, la de la regulación, refrendada por todos.

Lo que está claro –prosiguió el Dr. Bowen– que «con lo digital, el equipo de salud ha cambiado por completo, ya que hay actores nuevos que son fundamentales, como el ingeniero. Yo puedo estar haciendo una planificación durante cuatro horas preparando el modelo y un ingeniero la haría en media hora. Ahora tenemos una relación más horizontal entre laboratorio, clínica, centro de planificación e industria. La persona que tiene relación con el paciente somos nosotros, los clínicos, si bien no podemos dominar, lógicamente, esas cuatro partes. Tengo que saber dirigir y controlar cuáles son los procedimientos y llevarlos a cabo. Hablamos de un concepto nuevo de ejercicio de la profesión que va a ser dominante en el futuro».

Así lo constató también el Dr. Calvo de Mora al afirmar que «la realidad ahora mismo es que tenemos que cambiar el concepto. La relación entre protésicos y odontólogos va a ser diferente indudablemente. A día de hoy, el sector tiene unas demandas que todavía las instituciones, las organizaciones educativas y la legalidad no recogen y es que la tecnología avanza muy rápidamente».

Los profesionales destacaron durante el encuentro que la tecnología va mucho más adelantada que el mundo académico o la legislación.

Para Juan Manuel Molina es necesario «sentar en una mesa precisamente a toda la cadena de valor, es decir, a protésicos, odontólogos, industria e, incluso, a universidades», con el objetivo de ir a la par de la evolución tecnológica. Primero hay que cambiar la regulación y después buscar interlocutores válidos que sepan gestionar expectativas de todos para afrontar el futuro. Este es un trabajo que tenéis que hacer los profesionales de los dos ámbitos, clínica y laboratorio, y no es fácil», finalizó.

Los profesionales de laboratorio sí que se manifiestan más preocupados por esta realidad e insistieron durante el encuentro sobre la necesidad de un cambio de normativa. «La ley del Medicamento tiene que cambiar», destacó Víctor García. «Hay que adaptarse a los nuevos tiempos para sobrevivir –prosiguió– porque la competencia es dura y aquí no podemos olvidarnos de los grandes centros de fresado. Clínica y laboratorio tenemos que estar mucho más cerca».


Los invitados, uno a uno

  • Antonio Bowen. Vocal de Nuevas Tecnologías, Láser y Odontología Mínimamente Invasiva del COEM y miembro del Comité Científico de Gaceta Dental.
  • Antonio Meaños. Máster en Odontología Restauradora basada en Nuevas Tecnologías. Universidad Complutense de Madrid (UCM).
  • Irene García-Martínez. Máster en Odontología Restauradora basada en Nuevas Tecnologías. Universidad Complutense de Madrid (UCM).
  • Jacobo Somoza. Especialista en Odontología Estética. Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
  • Jorge Calvo de Mora. Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Odontología Digital (SOCE).
  • Juan Manuel Molina. Presidente de Fenin Dental y director general de Henry Schein para España y Portugal.
  • Miguel Arroyo. Director del Laboratorio Showroom Lab Dental Creative. Especialista en CAD/CAM y nuevas tecnologías.
  • Ricardo López-Carmona. Médico-odontólogo y especialista en Odontología Digital.
    Víctor García. Director de Carmay Ingeniería Dental. Licenciado en Odontología e Ingeniero Técnico de Informática de Sistemas.

Digital y artesano, ¿compatibles?

A pesar de lo que pudiera parecer a priori, los profesionales sostienen que el aspecto digital no implica necesariamente la pérdida del lado más artesanal o manual de la profesión. El Dr. Ricardo López-Carmona, sin ir más lejos, puntualizó en el encuentro que «es un error creer que lo digital no es artesano, el que no tiene arte y maña no sabe manejar tampoco lo digital. Aquí puede haber muchísimo arte, incluso más que en los procedimientos tradicionales. La gran ventaja es que ahora estás auxiliado, cuentas con asistencia digital». Por su parte, el Dr. Antonio Bowen apuntó sobre este aspecto que «las grandes reconstrucciones eran auténtico arte», de forma que el profesional «jugaba para ver hasta dónde podía llegar; pero, ahora mismo, gracias a la tecnología, son más predecibles».


Los mayores aliados

Los gabinetes clínicos y laboratorios se van dotando de una infraestructura tecnológica inimaginable hace años. Entre las herramientas que más facilitan el día a día de los profesionales, el Dr. Ricardo López-Carmona aclaró que «hoy la Odontología no se puede permitir prescindir de un sistema CBCT 3D, ya que integra la cara y da un diagnóstico completo», evaluación compartida por el Dr. Bowen, quien además incorporó a la lista el escáner facial y, posteriormente, el escáner intraoral.

El Dr. Antonio Meaños añadió en el listado de herramientas los sistemas capaces de registrar la dinámica mandibular. «Al final nos estamos dedicando más frecuentemente a las restauraciones monolíticas. Si podemos integrar la dinámica mandibular para evitar interferencias en el diseño del esquema oclusal, nos ayudará a que lo que hagamos en boca sea más duradero, predecible y, en definitiva, a tener menos problemas. Las aplicaciones de planificación son herramientas fundamentales», explicó. En el laboratorio, Miguel Arroyo, destacó la importancia de la fresadora, pero se aventuró a apuntar que en el futuro el protagonismo será para la impresora digital. «Nos ha cambiado radicalmente, tanto, que iremos apartando la fresadora y quedándonos con la impresión digital. Las empresas invertirán más en impresión que en máquinas sustractivas», destacó.

En este aspecto ahondó Juan Manuel Molina. «En una reunión, en la que he participado recientemente en París junto a otros representantes de la industria a nivel internacional, un capítulo concreto se dedicó a las nuevas regulaciones que vienen y el tema de las impresoras 3D es uno de los más candentes. La cuestión es regular que el producto que obtienes en el ámbito que nos atañe es un medical device y que tiene todas las garantías», explicó.


Paciente y odontología digital

La tecnología le facilita al clínico una diferenciación ante el paciente, tal y como aseguró el Dr. Meaños: «Cuando pasas de tomarle una impresión de silicona a realizarle un escaneo intraoral, tienes un paciente fidelizado y referidor». A pesar de que la tecnología no es amigable –alguno se puede asustar, apuntó el Dr. Somoza– y que la relación odontólogo-paciente es muy personal –destacó Calvo de Mora–, la mayor parte de los invitados, como la Dra. Irene García-Martínez, destacaron «que su empleo te da un plus».
Y es que tanto profesional como paciente se ven beneficiados por la Odontología Digital. «Nos permite hacer una serie de tratamientos que antes eran complicadísimos, casi impensables», apuntó el Dr. Antonio Bowen. El Dr. Ricardo López-Carmona puso el foco en «la rapidez y la precisión que aporta de cara a mejores diagnósticos y tratamientos a los pacientes».

«Con lo digital, diagnosticas más y mejor, eso es fundamental. Para mí ha sido un descubrimiento», reveló Calvo de Mora. «No solo somos dentistas que manejamos el diente. Nuestro campo es todo el sistema estomatognático. Tener la cara como guía de las proporciones dentales y faciales, todo ello en una armonía adecuada, en mi opinión, es fundamental», destacó.

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