Íñigo durante la presentación de los 16 Premios GD.

Presentó los premios durante los últimos cinco años

Se nos ha ido un gran comunicador y una mejor persona. José María Íñigo transmitía autenticidad en cuanto hacía. Porque era tal como y como la gente le veía. Tuvimos la fortuna de contar con él como conductor de los premios Gaceta Dental durante los últimos cinco años, en los que mostró su buen hacer, su profesionalidad y su capacidad para conectar con cuantos asistimos a esos encuentros a los que aportaba la frescura, la naturalidad y la simpática improvisación con que seducía al auditorio. Igual que le ocurrió durante toda su vida profesional, fuera cual fuera su tarea: presentador de televisión, colaborador en la radio, domador de leones, torero o conductor de galas como la de Gaceta Dental.
Su magisterio ante el micrófono, ante la audiencia, le llevaba a superar con un gracejo especial los trabalenguas que en muchas ocasiones le suponían los títulos de los trabajos científicos presentados a los premios. Pero no hubo una cita en la que no consiguiera arrancar una sonrisa entre los presentes, como tampoco hubo una negativa a cuantos solicitamos hacernos una foto con él. Y todo, pese a la oculta y poco conocida –pero grandiosa­– timidez que le era característica y que le obligaba a mantenerse apartado del bullicio siempre que le fuera posible.

Una ocultación que llevó a rajatabla cuando conoció su enfermedad, que no quiso fuera del dominio público.

Se nos ha ido este bilbaíno de pro. Su voz, su sonrisa y su simpatía ya no estarán en vivo y en directo con nosotros este año en la ceremonia de entrega de los premios, pero sí su entrañable imagen. Porque su recuerdo hará que sintamos permanentemente su presencia. Hasta siempre, amigo.


Con motivo de la triste noticia del fallecimiento de Íñigo, su amigo, el Dr. Enrique Vivas Rojo ha escrito una emotiva carta de despedida. Puedes leerla en el siguiente QR.