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El Dr. Óscar Castro alabó el trabajo desarrollado por su equipo en su primer año al frente del Consejo General de Dentistas.

Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España

La reciente designación de Madrid como sede del Congreso de la Federación Dental Internacional (FDI) en 2017, la celebración del aniversario del Colegio de Dentistas de Murcia y el cumplimiento del primer año de mandato al frente del Consejo General fueron motivos suficientes para visitar al Dr. Óscar Castro en la sede colegial murciana, organización que también preside. Allí, atendió amablemente a GACETA DENTAL, un encuentro que sirvió para hacer balance de sus primeros doce meses como máximo representante de la profesión dental en España.

—La Federación Internacional Dental (FDI) ha decidido que Madrid sea la sede de su congreso en 2017. ¿Cómo surgió la posibilidad de organizar en nuestro país esta reunión, uno de los eventos más destacados de la Odontología mundial?
—Desde el Consejo General de Dentistas se ha trabajado mucho para conseguirlo. La opción se abrió, en la reunión de la FDI celebrada en la India en 2014, donde empezamos a hacer los primeros contactos y vimos que teníamos opciones, pese a competir con países como China o Emiratos Árabes. Tras estudiarlo todo bien, presentamos dos opciones para ampliar las posibilidades de éxito: Madrid y Barcelona. Hay que tener en cuenta que no todas las ciudades tienen capacidad para albergar un congreso de estas dimensiones. Desde estas páginas me gustaría trasladar mi agradecimiento a los presidentes y juntas directivas del Colegio de Dentistas de la I Región (COEM) y del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Cataluña (COEC) por el excelente trato ofrecido a los delegados de la FDI y por su implicación en este proyecto. Sociedades científicas, colegios profesionales, universidades… en definitiva, los agentes del sector, estaremos todos a una para que este congreso sea un éxito.

—¿Qué supondrá el Congreso de la FDI para la Odontología española?
—Este Congreso pondrá a España en el sitio que se merece en el campo de la Odontología mundial. El último congreso de la FDI celebrado en España fue en Barcelona, y ya tocaba Madrid. Desde la época de Gallástegui, es decir, hace más de 30 años, no se organizaba este Congreso en la capital española. Además de posicionarnos de cara al mundo, este evento nos sirve como punto de apoyo para hacer llegar a los políticos nuestras reivindicaciones profesionales. Los políticos se tienen que implicar ante un evento como este, al que asisten todos los dirigentes mundiales de la Odontología. Y ante este escenario, lo lógico es que la Administración y las instituciones se muestren mucho más sensibles hacia los problemas que aquejan a nuestra profesión.

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El Dr. Óscar Castro, en su despacho del Colegio Oficial de Dentistas de Murcia.

—¿Qué cifras podemos barajar ante un evento de estas características?
—En los congresos de la FDI están representados más de 150 países. Respecto al número de asistentes, el congreso que menos asistencia registró reunió alrededor de 8.000 profesionales y en alguno se ha superado la cifra de 11.000. Por otra parte, calculamos que la zona de exposición abarcará 5.000 metros cuadrados.

—El Congreso de la FDI de 2017 se celebrará en el recinto ferial de Madrid, Ifema, del 29 de agosto al 1 de septiembre. En principio se antoja una fecha extraña, por inusual para la celebración de un congreso. ¿Por qué han escogido esos días y ese recinto ferial?
—El Congreso de la FDI se suele celebrar normalmente la primera semana de septiembre. Y tras consultar la disponibilidad del recinto ferial, y teniendo en cuenta que esos días marcan para muchos profesionales españoles el inicio de la actividad laboral, se optó por estas fechas.

—Además de este importante logro, en los últimos meses desde el Consejo se han multiplicado las reuniones con distintos representantes políticos –ministerios, Consejo de Estado, Congreso, Senado, etc.– para transmitirles los principales problemas de la profesión (plétora, númerus clausus, publicidad engañosa…) y buscar soluciones. ¿Qué balance puede hacer de estos encuentros?
—Estas reuniones han supuesto mucho trabajo para quienes conformamos este Consejo General. Y, en un principio, aunque la respuesta de los representantes políticos ha sido positiva en las distintas reuniones que hemos mantenido, lo realmente complicado es dar continuidad a estos temas. Además con el problema añadido de la estructura piramidal que se da en las gestiones administrativas: cuando te diriges a un ministerio crees que va a ser la solución a tus problemas, pero te dicen que es competencia de las comunidades autónomas… No es fácil. Además en política priman más los intereses cortoplacistas. Si a un político le plantean la posibilidad de abrir una nueva facultad en su comunidad autónoma y la universidad le da el trabajo hecho y, además, su apertura va a suponer un revulsivo económico para la zona (hostelería, vivienda…) la decisión es clara. Un político no ve que el estudiante, una vez titulado, va a ser carne de paro o va a tener que emigrar porque no encuentra una salida laboral.

Actualmente, hay 20 facultades de Odontología en nuestro país –número que podría aumentar de aquí a final de 2015–, de las que salen todos los años más de 1.500 dentistas, quienes, en las condiciones actuales del mercado, no encuentran trabajo o, en el mejor de los casos, se ven obligados a emigrar o a aceptar condiciones laborales muy malas.

Transmitir esto a una persona ajena a la profesión es bastante difícil. Para cualquier persona de a pie, el dentista es un ser que vive en la abundancia y, aunque a un político le expongas que para estos profesionales es difícil encontrar otra alternativa laboral, no podemos olvidarnos que hay muchas otras profesiones que comparten el problema de exceso de titulados y pocas expectativas de encontrar un empleo.

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José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL, con el Dr. Óscar Castro en un momento de la entrevista.

—Entonces, la creación de númerus clausus parece más bien una utopía.
—Como vía para que el númerus clausus sea una realidad nos queda Europa. Ahora mismo en España hay un dentista por cada 1.200 habitantes y además con otro condicionante que añadimos desde el Consejo General: la población española es, a nivel europeo, de la que menos acude al dentista.

Este exceso de profesionales está provocando que la calidad asistencial esté cayendo a marchas forzadas. En muchos de los nuevos modelos empresariales que han irrumpido en el sector, el profesional si quiere conservar su trabajo tiene que llegar a una cifra determinada de facturación. Se convierte en vendedor de tratamientos, coadyuvado por una empresa que marca lo que hay que hacer en cada caso y los tiempos de duración de los tratamientos. Estas políticas se están denunciando constantemente, pero no se hace nada. Todo esto está marcando la imagen de la Odontología, provocando que la gente tenga la percepción de que la nuestra no es una profesión sanitaria.

—¿Se ha producido algún avance en el tema de la creación de las especialidades oficiales?
—Desde el Consejo General queremos luchar por las especialidades para que los profesionales españoles no nos quedemos atrás y estemos en las mismas condiciones que el resto de Europa. Tenemos que pensar en el futuro. A los que estamos a cargo de los colegios o del Consejo, la creación de especialidades oficiales no nos afecta directamente, pero no podemos mirar para otro lado. Tenemos que luchar por las generaciones venideras.

Uno de los puntos del programa electoral del actual ejecutivo del Consejo General que presido fue la creación de las especialidades oficiales en España. Actualmente en Europa solo nuestro país y Luxemburgo –y en este último caso quizás por su capacidad poblacional– no tienen especialidades oficiales reconocidas. Y no es lógico que aquí, por la libre circulación de profesionales, pueda venir un dentista francés, italiano o portugués y decir que es especialista en Ortodoncia o Cirugía Bucal y un español no pueda hacerlo.

Desde el Consejo General de Dentistas la apuesta por la formación continuada es fuerte, y entendemos que el propio Consejo y los colegios deben liderar esta parcela, creando los lazos necesarios con las universidades porque la formación especializada no puede entenderse sin la colaboración de éstas, así como las sociedades científicas, que en el terreno de las especialidades tienen mucho que decir.

—Otra de las líneas de trabajo del Consejo General de Dentistas se centra en conseguir una mayor regulación en la publicidad sanitaria. ¿Qué se está haciendo para alcanzar este objetivo?
—Nuestro propósito es que haya una legislación unitaria. En Europa no se permite la publicidad sanitaria salvo de una forma absolutamente informativa, estando prohibidas las ofertas 2×1 o las fachadas de clínicas dentales con aspecto de comercio a pie de callle. En España, en cambio, puede montar una clínica cualquier hijo de vecino y hacer publicidad de forma escandalosa. Y, aunque se intenta actuar en estos casos, al final se choca con la legislación nacional y autonómica, encontrándote en tierra de nadie, lo que provoca que cuando se quiere actuar frente a una supuesta publicidad anómala ésta ya ha desaparecido.

—Acaba de cumplir un año de mandato al frente del Consejo General de Dentistas, ¿está satisfecho de lo conseguido en este periodo?
—Ha sido un primer año muy fructífero: hemos realizado importantes contactos a nivel político, social y profesional para reivindicar nuestra profesión. Asimismo, hemos trabajado de forma activa con sociedades científicas y universidades; nuestras comisiones están funcionando fantásticamente; se han abierto nuevas vías de trabajo para todos los profesionales; los colegios están participando activamente; hemos tenido diez o doce sentencias contra el intrusismo bastante contundentes… En resumen, y sin lanzar las campanas al vuelo, ha sido un primer año muy satisfactorio para todo el equipo de trabajo de este Consejo General.

Si tiramos de hemeroteca, desde el minuto uno de la toma de posesión de este ejecutivo nos pusimos a trabajar. Con la primera cuarta parte de mandato cumplido hemos ajustado los presupuestos –que fueron aprobados por unanimidad–, hemos optimizado los recursos, la Fundación Dental Española funciona, vemos que nuestro trabajo tiene proyección y que en los tres años restantes de legislatura las cosas pueden mejorar. Y, encima, como colofón de esta legislatura tenemos el Congreso de la FDI en 2017 en Madrid. Se auguran buenas situaciones, pero los resultados dependen de los imponderables que surjan sobre la marcha.

También dependemos de este tiempo político inestable y de cambios que nos toca vivir. Cuando crees que ya has expuesto y explicado el problema, entran políticos nuevos o hay un baile en el organigrama de ministerios y consejerías y estás de nuevo en el punto de partida.

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El Dr. Castro ante la fachada del Colegio de Dentistas de Murcia desde donde una campaña publicitaria alerta a la población de la importancia de acudir a un profesional de confianza.

Los distintos colegios profesionales que componen este Consejo General de Dentistas también están muy satisfechos. Una vez celebradas las elecciones al Consejo General no había oposición ni colegios disidentes. Puede haber puntos de vista dispares ante una situación determinada, pero todos los colegios están a una y todos con información pormenorizada de cualquier decisión que se tome desde este ejecutivo en aras de la mejora de nuestra profesión.

—En Odontología hay cerca de 50 sociedades científicas, más que en Medicina. ¿Son todas necesarias, no cree que es un número excesivo?
—Tenemos una gran cantidad de sociedades científicas. Próximamente, miembros del ejecutivo se reunirán con los representantes de las distintas organizaciones para comprobar su actividad, y darlas de baja si no registran actividad. Está claro que no son necesarias tantas sociedades científicas ya que muchas, además, confluyen en los mismos intereses.
Lo que es indudable es que las sociedades científicas más activas son un pilar fundamental para la formación continuada del Consejo General, así como para el Congreso de la FDI de Madrid de 2017.

—Un tema espinoso en la anterior legislatura fue la creación de una clínica solidaria. ¿Cuál es su postura en este tema?
—Desde este ejecutivo entendemos que los colegios profesionales son quienes deben desarrollar estas iniciativas más que el propio Consejo General. Nosotros estamos para apoyar y ayudar, pero no para organizar y solaparnos a las clínicas solidarias que pongan en marcha los colegios profesionales provinciales.

—Usted y el Consejo que preside decidieron no organizar el Congreso que habría correspondido celebrar a finales de 2014, en lo que parece una resolución definitiva. ¿Por qué han tomado esa determinación de no celebrar su congreso?
—El Consejo tiene que organizar sus congresos, pero de una forma racional y suficientemente atractiva. Los colegios grandes hacen sus propios congresos, las sociedades científicas también, y nos olvidamos de que los profesionales tienen que trabajar, que no pueden estar todo el día de acá para allá. Somos partidarios de crear un congreso nacional como es debido, con sociedades científicas, con ayuda de todos los colegios, más que intentar competir unos con otros. Esta es nuestra propuesta. Queremos que la industria del sector dental se implique también. Lo llevamos diciendo mucho tiempo: Expodental tiene industria, pero no tiene parte científica o política al estilo de la OMD portuguesa. Debíamos plantearnos desarrollar todos unidos –industria, colegios…– esta parte científica y que, de esta forma, el dentista de a pie tenga una oferta clara, vinculante y atractiva y no diez ofertas mediocres.