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El Dr. Francisco Miguel Sánchez Margallo, dirige el CCMIJU de Cáceres.

Dr. Francisco Miguel Sánchez Margallo, director científico del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU)

La imagen tridimensional, los sistemas robotizados, la cirugía codificada por color, la asistida por florescencia, la realidad aumentada y las aplicaciones para telefonía inteligente son, según el Dr. Francisco Miguel Sánchez, director científico del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU), las tecnologías que están revolucionando el ámbito quirúrgico. Asimismo, este investigador afirma que el desarrollo del empleo de células madre y biomateriales nos hace «vislumbrar un horizonte en la confección de órganos artificiales en el laboratorio».

—El CCMIJU es una institución multidisciplinar dedicada a la investigación, formación e innovación en el ámbito sanitario. ¿Hacia dónde se dirigen las nuevas líneas de investigación en cirugía mínima invasiva en el campo odontológico?
—En el área de Odontología, gran parte de los esfuerzos en innovación e investigación se relacionan con el desarrollo de procedimientos quirúrgicos innovadores fundamentados en las premisas de la Cirugía de mínima invasión, vinculándose cada vez más con procedimientos menos agresivos y dolorosos. Así, el empleo de técnicas como la microcirugía en el ámbito odontológico permite obtener unos excelentes resultados estéticos minimizando el riesgo de complicaciones posoperatorias en Cirugía Oral y Maxilofacial.

Por otra parte, el CCMIJU supone una plataforma preclínica excelente para poder probar y perfeccionar nuevos materiales dentales analizando factores como la regeneración ósea y la osteointegración. Actualmente, se están desarrollando diversos ensayos preclínicos siguiendo unos patrones de calidad muy altos. Existen varios grupos españoles y extranjeros que trabajan en el centro sobre diferentes avances tecnológicos y materiales dentales y que, en definitiva, intentan aportar su «granito de arena» en el avance de la Odontología.
Asimismo, en el área de Bioingeniería del CCMIJU estamos trabajando en proyectos relacionados con la cirugía asistida por imagen, la simulación y la planificación quirúrgica, donde algunos de los desarrollos pueden tener una aplicación clara en el campo de la Odontología.

—Hace escasas semanas se conocía que del CCMIJU ha salido el primer simulador facial para el entrenamiento de los cirujanos noveles en los procedimientos quirúrgicos de la articulación temporomandibular (ATM). ¿Por qué se empezó a trabajar en este proyecto? ¿Qué supone su materialización para los futuros cirujanos?
—Este primer simulador facial está diseñado y orientado al entrenamiento de los cirujanos noveles en los procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos de la articulación temporomandibular. Su objetivo es permitir a los profesionales adquirir las destrezas necesarias para superar las dificultades que presenta el procedimiento de artroscopia en sus etapas iniciales, tales como el reducido espacio de la articulación, la ausencia de tacto o la pérdida de la sensación de profundidad.

Con este simulador pretendemos desarrollar una opción alternativa al empleo de cadáveres humanos para la formación de los especialistas. Se trata de un simulador físico realizado a base de diferentes compuestos químicos, que imita, con un alto grado de realismo, las estructuras anatómicas faciales y, concretamente, la articulación temporomandibular. Además, incluye algunas de las patologías más frecuentes que el clínico puede encontrarse en pacientes.

La ventaja de este dispositivo radicaría, esencialmente, en el incremento de la seguridad de los profesionales a la hora de enfrentarse a este tipo de operaciones porque permitirá adquirir destrezas y habilidades quirúrgicas de manera sencilla, incluso, fuera de un entorno hospitalario. Ya ha sido probado en varios cursos de formación en Sudamérica y Europa y, definitivamente, estamos convencidos de que este simulador puede ayudar a incrementar el porcentaje de éxito en las intervenciones reales.

—En Cirugía, y hablando de mínima invasión, la tecnología es una herramienta esencial para el profesional. ¿Qué ha supuesto la incorporación de los sistemas 3D o los sistemas de cirugía guiada por ordenador en el campo quirúrgico odontológico?
—Aunque el empleo de la imagen tridimensional en Cirugía no es un concepto nuevo, es cierto que los desarrollos tecnológicos actuales han permitido disponer de unos equipos que minimizan algunas de las limitaciones, como son el uso de la imagen bidimensional o la pérdida de sensación de profundidad. Nuestra experiencia con este tipo de equipos es muy satisfactoria y hemos podido comprobar que mejoran notablemente la calidad de determinadas maniobras, tanto de cirujanos expertos como noveles.

Por otro lado, en el campo de la Odontología, las tecnologías de realidad virtual basadas en 3D pueden ser unas herramientas didácticas de enorme interés durante la formación de los clínicos.

En cuanto a la cirugía asistida, junto a la realidad aumentada, son campos de investigación muy interesantes en Medicina. Los desarrollos tecnológicos han permitido desde generar prótesis a medida y de forma rápida, hasta planificar y simular intervenciones con un alto grado de realismo y precisión. Actualmente, la incorporación de sistemas robotizados al ámbito quirúrgico y otras novedades tecnológicas, como la cirugía codificada por color o la asistida por florescencia, los sistemas de realidad aumentada –que permiten percibir la realidad e interactuar con ella como los sistemas de gafas– o las propias aplicaciones para telefonía inteligente están cambiando el presente y el futuro de la Cirugía. Creo que estamos viviendo una época de desarrollos tecnológicos aplicados a la Medicina muy fructífera e interesante.

—¿Cuál de los avances tecnológicos es a, su juicio, el que ha ayudado más a los profesionales odontológicos en su práctica clínica?
—En Odontología, al igual que en el resto de la Medicina, los avances sufridos en las últimas décadas han modificado progresivamente la realidad actual y futura. Vivimos desde hace décadas en un entorno global y tecnológico que ha modificado la sanidad en general y, en el caso de la Odontología, han sido esenciales los avances en Implantología en las últimas décadas, los desarrollos de la imagen médica y digital, los métodos de análisis y diagnóstico de patologías orales y maxilofaciales, los tratamientos quirúrgicos y las tecnologías asociadas.

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El Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) se ubica en Cáceres.

—Laparoscopia, endoscopia, ecografía, fibroscopia, microscopía… ¿qué repercusión está teniendo el desarrollo de estas tecnologías en el diagnóstico y tratamiento de patologías orales?
—La realidad es que la cirugía de mínima invasión ha revolucionado los conceptos de la propia cirugía. Las ventajas, en la mayoría de los casos, son evidentes en cuanto a la recuperación del paciente, de forma que, en especialidades como cirugía digestiva, urológica o ginecológica, las técnicas mínimamente invasivas son las estandarizadas en numerosos procedimientos. Asimismo, la cirugía de mínima intervención es empleada con garantías en determinados procedimientos quirúrgicos para la extirpación de tumores.

En principio, las ventajas de este tipo de procedimientos deberían ser extrapolables a la Cirugía Oral y Maxilofacial, si bien debemos ser cautos y determinar con exactitud sus ventajas y limitaciones frente a las técnicas convencionales, así como las indicaciones y contraindicaciones de cada tipo de abordaje terapéutico.

—Además de la tecnología, la investigación en células madre o los biomateriales, por ejemplo, han conseguido grandes avances en Odontología. ¿Qué suponen en concreto para el cirujano oral y maxilofacial?
—Dentro de la evolución de la Cirugía, nos encontramos en un momento en el que el interés del clínico y de parte de los investigadores sanitarios se centra en los principios de sustitución y reparación o regeneración tisular y orgánica.

undamentalmente, los esfuerzos se concentran en reparar o sustituir aquellos órganos o partes del cuerpo que funcionan defectuosamente o que han sufrido algún daño que provoque un funcionamiento anómalo. Se intenta solucionar la patología, reparar el defecto o bien sustituir un órgano o tejido empleando otros tejidos, órganos o materiales.

Actualmente, además del trasplante de órganos, el empleo de las células madre y determinados biomateriales pretenden dar respuesta a estos problemas aunque, evidentemente, es muy complicado sustituir la propia naturaleza de un ser vivo y existen complicaciones y efectos adversos que hay que ir corrigiendo progresivamente. Poco a poco se va avanzando en este sentido y ya se empieza a vislumbrar un horizonte en la confección de órganos artificiales en el laboratorio.

—El CCMIJU mantiene acuerdos de colaboración para la investigación y formación con sociedades científicas como la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB) o la Sociedad Española de Implantes (SEI). ¿Qué acciones se han desarrollado de la mano de estas organizaciones?
—Para nosotros los acuerdos con las sociedades científicas son esenciales, pues realmente conocen las necesidades formativas y de investigación en su especialidad, al tiempo que son el lugar donde constantemente se debate sobre el futuro de los profesionales y la especialidad, por lo que tienen una visión muy real de las necesidades del clínico.

En este sentido, la SECIB y la SEI han sido determinantes para poder establecer acuerdos de investigación y conocer las realidades formativas de los profesionales españoles. De este modo, hemos podido establecer una oferta formativa y colaboraciones en I+D de utilidad.

—¿En qué posición se encuentra España en investigación en Cirugía de mínima invasión?
—El nivel de España en aplicación e investigación de técnicas mínimamente invasivas es muy similar al de otros países de nuestro entorno europeo. Anualmente recibimos en nuestras instalaciones a unos 1.900 profesionales sanitarios para la formación teórico-práctica. La experiencia de los últimos años nos muestra que el profesional sanitario español relacionado con la cirugía de mínima invasión tiene un alto nivel de formación quirúrgica y un gran interés por el aprendizaje de nuevas técnicas, así como por perfeccionar las que habitualmente aplica. En España existe un alto nivel quirúrgico y, mientras que en otros países determinadas técnicas de mínima invasión tan solo se practican en centros de referencia, aquí están más generalizadas.

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Instalaciones del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU).

—¿Qué países son referencia en este campo?
—El referente en el desarrollo, investigación y aplicación de la Cirugía de mínima invasión se relaciona habitualmente con Estados Unidos, Japón, Francia y Alemania, principalmente, y actualmente otros países como China o Brasil van ganando terreno muy rápidamente, sin olvidarnos de España, que ha sido pionera en muchas técnicas quirúrgicas.

La investigación está estrechamente conectada con la inversión económica del propio país pues, tarde o temprano, acaba dando sus frutos y se aplicará en mayor o menor medida sobre los pacientes.

—¿Con qué ayudas cuenta el CCMIJU para llevar a cabo sus investigaciones?
—En el CCMIJU, al igual que en otros centros públicos de I+D, podemos diferenciar varios tipos de proyectos. Por una parte, el propio CCMIJU concurre a convocatorias competitivas de I+D, tanto públicas como privadas, habitualmente con otros socios, en las que se buscan fondos regionales, nacionales o internacionales para poder investigar sobre una determinada línea.

Un segundo modelo estaría relacionado con servicios o contratos de I+D planteados por un socio público o privado que puede subcontratar determinados servicios de investigación al propio centro. En estos casos promovemos que exista una colaboración científica que para nosotros es vital, pues nos ayuda a conocer otras líneas de investigación que, en ocasiones, nosotros no trabajamos, por lo que nos permite adquirir experiencia. También es interesante poder colaborar con empresas y, en algunos casos, desarrollar proyectos de investigación bajo altos niveles de calidad (BPL) para la industria farmacéutica o empresas de tecnología médica, cuyos resultados pueden acabar empleándose en pacientes humanos.

En tercer lugar tenemos una serie de pequeños proyectos de investigación internos o estratégicos que sirven para probar determinadas hipótesis o iniciar nuevas líneas de trabajo.

—Recientemente el CCMIJU se ha incorporado al mapa de Infraestructuras Científico-Técnicas Singulares (ICTS) con una plataforma de investigación orientada a aplicaciones médicas, denominada NANBIOSIS. ¿Qué representa para la comunidad científica esta adhesión?
—Las ICTS representan instalaciones, servicios y recursos que la comunidad científica internacional y la propia industria necesitan para poder llevar a cabo investigaciones de calidad y vanguardia, permitiendo la innovación y la transferencia tecnológica y del conocimiento. Se trata de infraestructura que, al tener un carácter singular, se pone a disposición de la comunidad internacional. Evidentemente deben cumplirse una serie de requisitos de funcionamiento, capacitación del personal y tener un carácter único en su área para ser acreditada como ICTS. Para el CCMIJU supone una distinción que lo sitúa al más alto nivel en infraestructuras científicas en España. Por otra parte, los investigadores y clínicos nacionales e internacionales podrán encontrar unas instalaciones que les permitan llevar a cabo sus proyectos con un alto nivel de calidad.

—Durante todo el año 2015, el CCMIJU realizará jornadas de puertas abiertas ofreciendo visitas guiadas a todos los interesados en conocer la investigación y los desarrollos tecnológicos llevados a cabo en sus instalaciones. ¿Con qué se encontrarán los visitantes que acudan al centro?
—En este sentido estoy plenamente convencido de que es básico acercar a la Sociedad el día a día de un centro de investigación que se financia, en parte, con fondos públicos. Los ciudadanos suelen valorar muy bien el hecho de conocer cómo se forman los profesionales de la salud que, finalmente, los pueden atender en un hospital. Del mismo modo, es muy gratificante mostrar a los ciudadanos cómo se trabaja en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a los enfermos –como las cardiopatías, diabetes, obesidad, etc.– o cómo se investiga para mejorar los implantes o los dispositivos que se emplean con asiduidad.

También es primordial que los jóvenes y niños se acerquen a la ciencia y comprendan las posibilidades que existen para mejorar la sociedad en la que vivimos, con el objetivo de que valoren la investigación como una opción más para su futuro laboral.