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De izda. a dcha., Ángel Luis Hidalgo, Borja Sacristán, Beatriz Jiménez Arévalos, Ana Desroches, Laura Moya, José Luis del Moral, la Dra. María José Iglesias, Juan Manuel Molina y Salvador Torres.

La responsabilidad social corporativa en el sector dental

Colaborar en proyectos solidarios, formar a la población, satisfacer las necesidades de los empleados y sus familiares, realizar una gestión sostenible de los recursos empresariales para cuidar del medio ambiente…, todo ello forma parte de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), también llamada Responsabilidad Social Empresarial (RSE), un concepto con el que las organizaciones españolas del sector dental cada día están más comprometidas.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) engloba el conjunto de actividades empresariales que una organización asume de manera voluntaria con el objetivo de mejorar la situación social, económica y medioambiental. Para hablar sobre este concepto, GACETA DENTAL ha reunido a miembros de la industria dental que forman parte de entidades socialmente activas. Así, asistieron Juan Manuel Molina, director general de Henry Schein para España y Portugal; Salvador Torres y Laura Moya, en representación de Proclinic; Ángel Luis Hidalgo, director de la División Dental de Normon; la Dra. María José Iglesias, directora de las clínicas Tident; Ana Desroches, delegada de W&H, y Beatriz Jiménez y Borja Sacristán, por parte de la compañía Philips.

Todos ellos coincidieron en que es una obligación de las empresas revertir a la sociedad parte de los beneficios que ésta les genera. Sin embargo, durante el debate, hubo un aspecto que causó cierta controversia entre los asistentes: ¿Debemos comunicar las acciones de RSC a la población? Muchas organizaciones no lo hacen porque su última pretensión es convertir estas actividades en una herramienta de marketing, pero en este desayuno de trabajo quedó patente que es necesario que las compañías comprometidas socialmente comuniquen a la sociedad sus labores de RSC por tres razones: para difundir problemas sociales; para dar ejemplo a otras entidades y animarlas a actuar de la misma manera, y para que sus empleados, socios, proveedores, distribuidores o clientes, entre otros miembros de la cadena productiva, se sientan partícipes de un proyecto solidario cuya única finalidad es cuidar del planeta y de las personas que en él conviven.

Empresas solidarias

Juan Manuel Molina comienza relatando cómo comenzó la gestión responsable de Henry Schein: «Los fundadores de esta organización, Henry y Esther Schein, huyeron de Alemania a Estados Unidos en los inicios de la Primera Guerra Mundial. Como él era farmacéutico, en 1932 montaron una botica en Nueva York, y dada la situación por la que habían pasado, forjaron el negocio con la clara pretensión de ayudar siempre a quien lo necesitase, de forma que tomaban algo de la sociedad y se lo entregaban a otros. Estos principios han permanecido desde entonces y son la base de la política de Responsabilidad Social Corporativa de la firma. Durante los 85 años de transcurso empresarial, esta visión se ha integrado firmemente en todos los miembros de la compañía».

Algo similar se respira en Proclinic. «Desde sus orígenes había una voluntad de colaborar con la sociedad –comenta Salvador Torres, director de Relaciones Humanas e Institucionales de la firma–, pero esto se hacía de una manera informal, y cuando decidimos establecer unas líneas estratégicas, quisimos concienciar a todos los integrantes de la empresa. Ahora hay doscientos empleados en plantilla, pero nos gusta afirmar que somos seiscientas personas, porque la gran familia de Proclinic no solo se compone por la gente que está en nómina, sino también, por aquellos que tienen a su alrededor, y nuestro objetivo era que todos compartieran nuestra visión».

Beatriz Jiménez Arévalos, responsable de Proyectos de Comunicación y RSC de Philips, también quiere dejar patentes las líneas estratégicas de la empresa a la que representa. Así, comenta que la organización en la que trabaja tiene dos vertientes, principalmente, en este sentido: «Por un lado, nuestra forma de ayudar a las personas es intentando que se mantengan saludables gracias a nuestros productos. Pero no nos limitamos a llevar un ecógrafo a África, porque allí no saben utilizarlo, intentamos ir más allá y nos desplazamos para realizar formaciones en países subdesarrollados con el objetivo de enseñar a utilizar nuestros equipos. Y, por otro lado, nuestra compañía tiene mucha industria y esto nos obliga a preocuparnos por el cambio climático y por la contaminación que generan nuestros productos, por lo que muchas de nuestras actividades de RSC van dirigidas a cuidar el medio ambiente».

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Tolos los asistentes forman parte de organizaciones dentales socialmente comprometidas.

Para Ana Desroches, delegada en Madrid de la firma W&H, «la Responsabilidad Social Corporativa va más allá del respeto medioambiental o la ayuda a países del Tercer Mundo, porque los grupos de interés de una empresa implican a la sociedad más próxima, donde está implantada la organización y donde viven nuestros socios, proveedores, clientes y, sobre todo, los empleados, que es la parte más importante de una compañía. Por eso nos parece vital lograr la conciliación entre la vida familiar y laboral, el respeto entre los trabajadores y la igualdad de sexos, razas y religiones, porque, además, es una entidad internacional en la que conviven toda clase de personas».

Laura Moya, coordinadora del Área Institucional de Proclinic, corrobora esta postura y manifiesta que «cuando pensamos en proyectos solidarios se nos viene a la mente el Tercer Mundo, pero ahora mismo aquí hay muchas necesidades y se puede ayudar de muchas formas». El director del área dental de Normon, Ángel Luis Hidalgo, afirma que esta empresa divide las actividades de RSC en cuatro grandes grupos: «la ayuda humanitaria, es decir, las contribuciones a diversas fundaciones para que ellas, a su vez, lo reviertan en los más desfavorecidos; las acciones de formación dirigidas a profesionales, que es un valor muy importante que se pone al servicio de la sociedad para revertir en ella nuestros beneficios; el cuidado medioambiental, que para nosotros también es muy importante porque somos un laboratorio farmacéutico, y aquellas acciones que la compañía hace de cara a sus empleados (conciliar la vida laborar y familiar, integrar a la mujer, etc.), que consiguen que los trabajadores cada vez estén más contentos de estar con nosotros».

Por su parte, la doctora Mª José Iglesias, directora de las clínicas dentales Tident, afirma que las acciones de RSC no se deben limitar a las grandes organizaciones empresariales porque «las clínicas dentales podemos hacer mucho en este sentido», declara. «A nosotros nos ven como el bicho raro del sector porque hemos patrocinado el Premio Solidaridad de GACETA DENTAL, pero no debería ser así. Después de todo nosotros ejercemos labores humanitarias a diario en nuestras consultas, así que por qué no ir un paso más allá».

La esencia de la RSC

Salvador Torres también opina que la RSC no es algo destinado únicamente a grandes entidades. «Una persona que hizo mucho en ese sentido en España fue Mercè Sala, quien defendía la Responsabilidad Social “Empresarial”, porque ella decía que en ese concepto cabíamos todos, grandes y pequeños, mientras que la palabra “Corporativa” parecía referirse más a grupos empresariales».

«Muchas veces –continúa el directivo de Proclinic– las empresas nos focalizamos en la subsistencia del negocio, es decir, en la generación de beneficios, y nos olvidamos de que cuando aportamos algo a la sociedad no lo estamos haciendo de forma desinteresada sino todo lo contrario, porque eso repercutirá en el propio desarrollo de la compañía. Al final, todo lo que inviertes en la sociedad, de alguna manera, revierte en ti. Se llama “responsabilidad” porque es una obligación de cualquier empresario contribuir de alguna manera al desarrollo de la sociedad».

Para Juan Manuel Molina, la RSC «es algo que te tiene que salir del corazón», afirma. «No se puede hacer de forma forzada o por interés, tienes que sentirlo y realizarlo con la única finalidad de ayudar a la sociedad en aquellas áreas que más lo precisan. Debemos concienciar, tanto a la sociedad general como a nuestros empleados, de que cuando ayudas a los demás te estás ayudando a ti mismo, porque eso te engrandece como persona, como profesional y como grupo empresarial, pero todas las actividades que realices en este sentido deben partir de la ética, esa palabra tiene que estar por encima de cualquier otro valor».