Dra. Carmen Martín Carreras-Presas

La saliva es un fluido biológico muy importante para el mantenimiento de la homeostasis en la cavidad oral, constituido por un 99% de agua, y una variedad de electrolitos, proteínas e inmunoglobulinas. Debido a sus propiedades y características, podría utilizarse como líquido diagnóstico, ya que muchos componentes presentes en el plasma se encuentran también en la saliva.

La saliva es crítica para preservar y mantener la salud de los tejidos orales y ha sido utilizada como método no invasivo en el metabolismo y eliminación de algunos fármacos.

La aplicación diagnóstica de la saliva podría constituir en el futuro un avance tanto en el diagnóstico y control de muchas de las patologías más prevalentes a nivel mundial, como en la monitorización de drogas tanto legales como ilegales.

La saliva es una secreción compleja proveniente de las glándulas salivales mayores en el 93% de su volumen y de las menores en el 7% restante. Es estéril en su lugar de origen, pero al entrar en contacto con el fluido crevicular, resto de alimentos, microorganismos y células descamadas de la mucosa oral deja de serlo (1).

En un individuo sano la secreción salival diaria se estima entre 0,5 y 1,5 litros (2).

El 99% de la saliva es agua, mientras que el 1% restante está constituido por moléculas orgánicas e inorgánicas. La saliva en sí misma juega un papel importantísimo en el mantenimiento de la salud bucodental, y cualquier cambio en su composición puede comprometer la integridad tanto de los tejidos duros como de los tejidos blandos de la cavidad oral (3).

Respecto a la secreción salival, la glándula parótida produce saliva serosa, rica en amilasa, que constituye hasta la mitad del volumen total de saliva estimulada. La glándula submaxilar produce una secreción mixta, seromucosa.

La glándula sublingual produce el 2% de la saliva no estimulada, fundamentalmente mucosa. Las glándulas salivales menores producen menos del 10% del volumen total de saliva y juegan un papel muy importante para mantener la lubrificación en reposo. Las glándulas salivales menores presentes en el paladar son células acinares estrictamente mucosas, mientras que las glándulas de von Ebner son de secreción estrictamente serosa (2).

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