María José Ortega Capellán

Introducción

La hipersensibilidad dental, también conocida como sensibilidad dentinaria, se describe clínicamente como una reacción exagerada a estímulos no nocivos y puede ser clasificada como un síndrome doloroso caracterizado por un dolor agudo de corta duración proveniente de la dentina expuesta en respuesta a estímulos típicamente térmicos, táctiles, osmóticos o químicos y que no puede ser atribuido a ningún otro defecto o patología dental (1).

La sensibilidad está causada por la apertura de los túbulos dentinarios que comunican la pulpa con la cavidad oral y el grado de sensibilidad está influenciado por el número y tamaño de los túbulos abiertos (2). Debido a su delgada capa de cemento, el área cervical generalmente presenta túbulos dentinarios expuestos a causa del cepillado, erosión o abrasión, representando más del 90% de las superficies con sensibilidad (3).

Esta situación de dolor intermitente puede prolongarse días, semanas, años o volverse crónica si no se trata. Sin embargo, muchos pacientes no buscan tratamiento para la hipersensibilidad, al no considerarla un problema de salud y conviven con ella aun cuando puede afectar su calidad de vida de diversas formas (4):

• Limitando la cantidad o las características de la alimentación.

• Produciendo molestias graves en momentos no deseables.

Etiopatogenia

En un diente normal la dentina está cubierta por esmalte a nivel de la corona y por una capa muy delgada de cemento a nivel radicular. La dentina contiene miles de túbulos microscópicos de 0,5 a 2 micras de diámetro que forman radios alrededor de la pulpa. Podemos encontrar hasta 30.000 túbulos por milímetro cuadrado de dentina. En estos túbulos encontramos fluidos biológicos y cada uno de ellos contiene una célula citoplasmática o «Fibra de Tomes» y un odontoblasto, que conectan la dentina con la pulpa a través de dos tipos de fibras: mielinizadas (tipo A), responsables de la hipersensibilidad dentinaria y del dolor derivado de todo estímulo y no mielinizadas (tipo C) (4).

Podríamos decir que existen dos fases en el desarrollo de la hipersensibilidad dental. Primero la «lesión localizada» por exposición de la dentina y en segundo lugar la «lesión iniciada» por la apertura de los túbulos (1).

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