El Juzgado de lo Penal nº 5 dictó sentencia condenando por intrusismo a la jefa de una clínica dental de Pamplona por trabajar como dentista sin tener homologado el título. La intrusa tenía pendiente cursar varias asignaturas, por lo que todavía se encontraba sin haber adquirido el título de odontólogo español.

Los hechos fueron destapados por un paciente que era, en realidad, un detective privado que contrató el Colegio Oficial de Dentistas de Navarra para comprobar (en su propia boca) si la titular de la clínica ejercía los trabajos propios de los dentistas sin tener la titulación homologada. A la institución habían llegado varias denuncias por tales hechos y el Colegio trató de cerciorarse de ello a través de la prueba del detective, puesto que entre los fines del COENA destaca el compromiso de velar por los intereses de los pacientes y perseguir y denunciar el intrusismo y la ilegalidad dentro de la profesión.

Finalmente, el juez ha condenado a la acusada a una multa de 6 meses, con una cuota diaria de 10 €, lo cual asciende a una multa total de 1.800 €. La imputada –que tenía el título de su país, pero que no le fue homologado hasta 2009 (los hechos son de 2008)– negó que trabajara como dentista.

La defensa pidió la absolución y consideró «ilegal» la prueba del detective, que fotografió la intervención de la acusada, considerando que debe desestimarse dicha prueba en delitos de ámbito público. Finalmente el Juzgado de lo Penal ha dado la razón al COENA, quien, según declaraciones de sus representantes, «siempre perseguirá el intrusismo por el bien y para la protección de la población navarra».

Joaquín Castiella, representante legal del COENA, considera que la sentencia es positiva, «después de un largo camino y una intensiva preparación, así que estamos satisfechos. En todo caso, se comprueba cómo las pruebas de detective en delitos en el ámbito público, a pesar de no tener validez, comprometen las testificales y, en este caso, el interrogatorio de la acusada. Por ello, comprobamos cómo esta estrategia probatoria merece la pena».