La Facultad de Odontología de la Universitat de Barcelona acaba de celebrar la conmemoración de los 25 años de su creación. Con este motivo, entrevistamos a su decana, la Dra. Silvia Sánchez, con quien hacemos un recorrido por la historia del centro por cuyas aulas han pasado más de 2.000 estudiantes.

—Se cumplen 25 años de la creación de la Facultad de Odontología en la Universitat de Barcelona. Haciendo un ejercicio de memoria y consultando en las bibliotecas y hemerotecas, ¿podemos recordar cómo fueron los inicios de la Facultad?

—Nuestra Facultad se creó en el año 1986 a raíz de la promulgación de la Ley 10/1986 sobre odontólogos y otros profesionales relacionados con la salud dental que establecía, en España, la profesión de odontólogo de acuerdo con los criterios vigentes en los países que en aquel momento constituían la Unión Europea y de la publicación en el BOE del 21 de mayo de 1986 del Real Decreto que establecía el título oficial de Licenciado en Odontologia, así como las directrices generales comunes de los planes de estudio conducentes a la obtención de dicho título.

La Universitat de Barcelona nombró una comisión gestora para coordinar la puesta en marcha del primer curso de la nueva Licenciatura y para ubicar a los alumnos de nuestra primera promoción, que durante ese primer curso utilizaron los espacios de que disponía nuestra Universidad en el Campus Universitario de Pedralbes. Algunos de nuestros profesores actuales recuerdan con cariño y nostalgia estos inicios.

Las directrices generales, antes citadas, indicaban por una parte las materias a cursar: de tipo básico, médico-biológico o propiamente odontológicas y, por otra, las áreas de conocimiento que debían participar en su desarrollo curricular.

Se hizo pues necesaria la coordinación entre los profesores que en la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona impartían las materias básicas y médico-biológicas y los provenientes de la Escuela de Estomatología, de la misma facultad, que estaba en funcionamiento desde 1971.

—¿Y cómo ha sido su evolución hasta llegar hasta hoy?

Durante el curso 1987-1988 se procedió al traslado de los equipos dentales de la Escuela de Estomatología de la Facultad de Medicina a las instalaciones del Hospital Universitario de Bellvitge. En uno de sus edificios, el denominado Pabellón de Gobierno, se habilitó una planta destinada a las aulas, laboratorios de prácticas preclínicas y despachos y laboratorios de investigación para los profesores. Los equipos dentales se ubicaron en otro de sus edificios, el que albergaba la Escuela de Enfermería del mencionado Hospital, iniciando así su camino nuestra Clínica Odontológica Universitaria.

En la actualidad, continuamos en la misma ubicación, en el recientemente denominado Hospital Odontológico de la Universitat de Barcelona, donde impartimos la docencia clínica a nuestros alumnos de grado, licenciatura y postgrado, con la colaboración indispensable y excelente profesionalidad de los distintos colectivos de profesionales que en él trabajan.

Como tal, nuestra Facultad nunca ha dispuesto de un edificio propio y de utilización exclusiva, sino que siempre hemos aprovechado los recursos e infraestructuras existentes y, en la actualidad, compartimos espacios docentes y de investigación así como servicios administrativos comunes con el resto de titulaciones de Ciencias de la Salud: Medicina, Enfermería, Podología y Ciencias Médicas Básicas que se imparten en el Campus de Ciencias de la Salud de Bellvitge que forma parte de uno de los Campus de Excelencia de nuestra Universidad: el Health University of Barcelona Campus.

—¿Cuál ha sido la trayectoria docente e investigadora de la Facultad de Odontología de la UB en este cuarto de siglo?

—A lo largo de estos 25 años hemos formado a veintiuna promociones de Licenciados en Odontología, por lo tanto más de dos mil nuevos profesionales sanitarios responsables de la salud bucodental de la población.

Realmente los inicios de la titulación implicaron un considerable esfuerzo de adaptación para los profesores, tanto para los que provenían de las áreas denominadas familiarmente «básicas» como la Anatomía, Fisiología, Microbiología, Farmacología, Bioquímica, etc., que debían adecuar los contenidos de sus programas a estos nuevos licenciados, como para los que provenían de la Escuela de Estomatología porque sus alumnos ya no tendrían una formación previa, no serían licenciados en Medicina y Cirugía sino procedentes de las pruebas de acceso general a la Universidad.

Durante este período, nos hemos ido adecuando a las directrices oficiales que han implicado distintos cambios en nuestro plan de estudios, y este curso hemos implantado ya el tercer año del nuevo Grado en Odontología.

Nuestra oferta de formación postgraduada incluye el Máster Oficial de «Investigación en Ciencias Odontológicas», que sirve de acceso al correspondiente programa de Doctorado, así como 12 títulos de Máster y 16 diplomas propios de los distintos ámbitos de la Odontología, algunos de ellos con más de 20 promociones formadas y con diferentes vínculos interuniversitarios.

En el ámbito de la investigación, nuestros 25 años nos han permitido impulsar y consolidar diferentes grupos de investigación. En algunos de ellos colaboran profesores de algunas de las áreas básicas y profesores del área de Estomatología, pero la mayor parte están formados por profesores especializados en los diversos perfiles de la Odontología. A pesar de que un número muy reducido de los profesores del Departamento de Odontoestomatología tienen una dedicación de tiempo completo en la Universidad, esta situación no ha impedido que la labor investigadora del Departamento haya alcanzado un elevado reconocimiento tanto en publicaciones nacionales como internacionales.

Desde el decanato, hace ya varios años, concedemos ayudas a proyectos de investigación para apoyar a alguno de los grupos que por diversos motivos no pueden solicitar ayudas en las convocatorias oficiales. También contamos con un Comité Ético de Investigación Clínica propio, que facilita la evaluación de los protocolos de investigación promocionados por nuestros profesores, por la industria farmacéutica o por empresas afines al mundo de la Odontología.

—¿Qué destacados profesionales han pasado por sus aulas?

—En cuanto a nuestros alumnos más destacados, entre los cursos 2003-2004 y 2009-2010, cabe mencionar a los que obtuvieron premio extaordinario de Licenciatura: Carlota Anfrús Damians, Carlota Dullás Gaspar, Dunia España Grifoll, Tal Grauer Amir y Marta Lahoz Herranz; así como los que obtuvieron premio extaordinario de Doctorado: Fabiana Caribe Araujo, Joan Cadafalch Cabany, Aldea Clervie Poirier, Antonio Jesús España Tost, Claudia Molina Gil, Rosa Ramón Montserrat y Meritxell Sánchez Molins.

A lo largo de nuestros 25 años hemos podido contar con excelentes profesores de las distintas áreas de conocimiento implicadas en nuestra titulación así como con colaboradores de reconocido prestigio que han participado en nuestra formación de postgrado. Gracias al esfuerzo y dedicación de todos ellos hemos conseguido odontólogos competentes y comprometidos en el cuidado de la salud bucodental de sus pacientes.

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—Todo indica que el futuro de las enseñanzas de Odontología pasará por las especialidades, ¿qué opinión le merece la creación de las mismas?

—Puesto que somos el único país europeo donde no existe ninguna especialidad odontológica oficial, considero necesario que por parte de los Ministerios del Gobierno del Estado español, con competencias en este ámbito, se desarrolle la normativa legal que permita equipararnos a los países europeos que ya las tienen implantadas.

Las Facultades de Odontología y de Medicina o Ciencias de la Salud con docencia en Odontología, como responsables de la formación tanto a nivel pregraduado como postgraduado de los profesionales de la Odontología, colaboraremos para conseguir este objetivo. Es muy importante el consenso y el buen entendimiento entre la Universidad, los colegios profesionales, las sociedades científicas y las asociaciones de estudiantes para que este tema potencie las imprescindibles sinergias entre estos colectivos, que redundarán, sin duda, en una mayor calidad en la salud bucodental de nuestra población.

—En unos momentos en los que la oferta de profesionales en el mercado laboral supera a la demanda. ¿Cómo afrontan los futuros odontólogos de la UB esta situación en las aulas?

—Nuestros alumnos son conscientes de esta situación y, por lo tanto, saben que cuanto mejor formados estén, mayores posibilidades de inserción en el mercado laboral tendrán. Lo cierto es que en los tres años que llevo desempeñando el cargo de decana de la Facultad ha aumentado considerablemente el número de nuestros licenciados que van a trabajar a otros países, situación que también está aumentando en otras titulaciones.

—¿Qué consejos dan en la Facultad al alumnado de cara al futuro profesional?

—Desde hace varios cursos organizamos, en colaboración con el Servicio de Atención al Estudiante de nuestra Universidad, una sesión informativa para los alumnos de último curso. Dicha sesión incluye, por una parte, aspectos técnicos que les ayuden a buscar y encontrar trabajo: orientación para preparar un currículum vitae y una carta de presentación, técnicas para afrontar con éxito una entrevista de trabajo, localización de ofertas de trabajo en distintos soportes, etc.

También les informamos de la oferta de formación postgraduada y de las distintas salidas profesionales en el ámbito de la sanidad pública y la privada, así como la opción de dedicarse a la docencia y la investigación.

Nuestra facultad ha participado conjuntamente con «Porta22-Barcelona Activa», entidad del Ayuntamiento de Barcelona, en la actualización de las nuevas ocupaciones para los licenciados o graduados en Odontología y su inclusión en el «Catálogo de Nuevas Ocupaciones» que dicha entidad pone a disposición en su página web. Los cinco perfiles profesionales establecidos son: odontólogo, visitador odontológico, técnico en calibración, perito odontológico, y docente/investigador.

El tercer aspecto que tratamos en la sesión es el de la cooperación como una muy buena posibilidad de conocer otra realidad asistencial, que además les permite aplicar su experiencia al cuidado de colectivos sociales desfavorecidos. Estamos convencidos de que nuestro objetivo es formar profesionales con la mejor competencia profesional posible, pero también ciudadanos comprometidos socialmente.