Uno de los laboratorios de BTI, donde se investigan nuevas aplicaciones terapéuticas del plasma rico en factores de crecimiento.

El II Simposio Internacional en Medicina Regenerativa Trasnacional congregó el uno de octubre en Vitoria a un amplio elenco de profesionales y científicos nacionales e internacionales para presentar los últimos avances en terapia celular, en el uso de factores de crecimiento, el trasplante de órganos o la ingeniería tisular.

Coincidiendo con los preparativos del evento, organizado por Biotechnolgy Institute (BTI), visitamos este centro de investigación, especializado en biomedicina y biotecnología, donde el Dr. Eduardo Anitua, director general y científico del mismo, ha sido pionero de una terapia regeneradora basada en un plasma enriquecido con factores de crecimiento, obtenido con la sangre del paciente.

El equipo de investigación del centro ha venido desarrollando desde 1999 la utilización terapéutica del plasma rico en factores de crecimiento, cien por cien autólogo, que evita riesgos de bioseguridad y rechazo en el paciente a partir de una cantidad pequeña de sangre y que permite utilizar los recursos del propio organismo en numerosas patologías regenerando tejidos de forma eficaz y reduciendo notablemente el tiempo de recuperación de fracturas, lesiones musculares o intervenciones quirúrgicas.

Esta técnica está muy experimentada en Odontología, especialmente en cirugía oral, máxilofacial e implantología, donde se utiliza para estimular la cicatrización de heridas, la regeneración ósea en casos de falta de hueso o hueso de baja calidad al poner un implante, para mejorar la epitelización, para humectar los implantes y lograr una rápida oseointegración de lo mismos o la regeneración de tejidos blandos, favoreciendo la disminución de la inflamación y reduciendo el riesgo de infección o de complicaciones posquirúrgicas.

Más allá de la Odontología
Sin embargo, las últimas investigaciones –según explica Gorka Orive, responsable del laboratorio de investigación– han abierto nuevas posibilidades terapéuticas en diversas áreas médicas como la dermatología, la traumatología, las lesiones vasculares y otras áreas como la oftalmología o la cirugía general.

En traumatología –una de las especialidades que ha dado mayor fama al centro, donde han sido atendidos deportistas como el tenista Rafael Nadal, los futbolistas Xavi e Iniesta o el ciclista Joseba Beloki–, la aplicación de este sistema consigue acortar el tiempo de recuperación en tendones, cartílagos y osteoartritis de la rodilla, entre otros, y promueve la cicatrización y la recuperación funcional en músculos dañados. Asimismo, se ha aplicado en medicina deportiva, para reducir el tiempo de recuperación tras una lesión muscular y en cirugías de ligamentos.

En dermatología, según Orive, el plasma facilita la renovación celular y acelera el proceso de cicatrización de úlceras crónicas en un periodo de tiempo reducido y está indicado en el tratamiento de quemaduras, heridas y lesiones de la piel.

En oftalmología se puede aplicar en la regeneración de tejidos de la superficie ocular y en la mejora de los síntomas del ojo seco o las úlceras corneales.

Las últimas investigaciones desarrolladas en el centro de investigación alavés apuntan también a su uso en cardiología (por ejemplo, en el tratamiento de zonas isquémicas, entre otras); en cirugía general (en el tratamiento de quistes sacros, suturas intestinales y en general en todas las situaciones que discurran con problemas de cicatrización) y en enfermedades asociadas al envejecimiento.

Esta terapia «no es en absoluto elitista», según el Dr. Anitua, quien apunta que «podría generalizarse a nivel nacional en menos de dos años» y que a largo plazo, «tendría una relación coste precio mucho mejor que los tratamientos convencionales, ya que se acortarían las estancias en los hospitales y los periodos de baja».

La medicina regenerativa ofrece la posibilidad de utilizar los propios recursos del cuerpo humano para curarse a sí mismo, adoptar nuevas terapias y procedimientos mínimamente invasivos. En pocos años ha supuesto una revolución en la odontología y en toda la sanidad en general, pero los investigadores apuntan que es una disciplina con mucho recorrido que todavía tiene mucho que ofrecernos.