De izda. a dcha. los participantes en el Simposio, Guillermo Topham, Alejandro Ramírez y Fernando Durán-Sindreu.

II Simposio Odontología Conservadora en el Colegio de Las Palmas

II Simposio Odontología Conservadora en el Colegio de Las Palmas

En los últimos años, los avances que se han producido en el campo de la cirugía apical, con la introducción de microscopios de alta precisión y de nuevos instrumentos, han hecho posible que «se solucionen más del 95 por ciento de los casos presentados y que, de esta manera, se limite mucho el número de extracciones de dientes». Así lo explicó el odontólogo Justo Sosa en el transcurso del II Simposio de Odontología Conservadora que se desarrolló los pasados 20 y 21 de mayo en el Colegio de Dentistas de Las Palmas. En este encuentro se abordó el diagnóstico y pronóstico de los tratamientos de endoncia, tanto los convencionales como las nuevas técnicas y tecnologías. Todo ello encaminado a un objetivo: preservar la pieza dental. Profesionales como Ricardo Huerta, Fernando Durán-Sindreu y Guillermo Topham hablaron de la importancia de la cardiología en la clínica diaria y de la endiocarditis bacteriana, de las novedades en instrumentación y obturación en endodoncia y de la restauración del diente endodonciado.

Según el Dr. Sosa, «algunos pacientes presentan lesiones en el hueso maxilar o mandíbula alrededor de una o varias raíces que crecen destruyendo el hueso de soporte del diente y son responsables de dolores e infecciones». Estas lesiones, denominadas granulomas y quistes periapicales, son originadas por una infección dentaria crónica. «Pues bien –explicó Sosa–, cuando esas lesiones son de pequeño tamaño (menos de 1 centímetro), el tratamiento se realiza por su odontoestomatólogo mediante endodoncia del diente causal. Normalmente la endodoncia soluciona el problema, aunque no ocurre en todos los casos». Cuando la endodoncia no ha permitido la curación de la lesión, habitualmente está indicada la repetición de la endodoncia. Y si ésta no controla la evolución de la lesión, «estaría indicada una cirugía apical», indicó el propio Justo Sosa. Este tipo de información consiste en la extirpación quirúrgica de la lesión que se encuentra al final de la raíz del diente, junto con la sección de la parte final de la raíz (unos 3 mm). Normalmente se acompaña de la realización de una pequeña preparación al final de la raíz seccionada y obturación de la misma con amalgama o cemento especial.

Son candidatos a esta intervención las personas que tienen una lesión periapical que no ha respondido a la endodoncia y reendondoncia del diente o anomalías anatómicas en la raíz del diente que impiden que la endodoncia selle adecuadamente el ápice radicular. En estas ocasiones, la reconstrucción del diente precisa la colocación de un perno o espiga colada que no se puede levantar para intentar reendodoncia, explicó Justo Sosa.