Científicos de la Clínica Odontológica de la Facultad de Medina de la Universidad de Salamanca, según informan desde la Agencia Dicyt, están inmersos en una línea de investigación que busca facilitar la regeneración ósea en la zona periodontal.

El gran problema al que se enfrentan los dentistas a la hora de realizar implantes es la falta de hueso que proporcione el soporte necesario para realizar una cirugía con éxito. Por eso, el objetivo de los investigadores es lograr que la reparación ósea se acelere y, por tanto, acortar los tiempos de tratamiento. La clave está en averiguar cómo tratar el hueso y qué hay que hacer para que cicatrice antes y tenga una buena calidad, con el objetivo último de que en un futuro salgan beneficiados los pacientes odontológicos. Los investigadores Antonio López-Valverde Centeno y Javier Montero Martín codirigen varios proyectos en este campo, dos de ellos han despertado el interés de casas comerciales, con las que ya han firmado contratos de investigación, y una tercera se encuentra en una fase más experimental, pero podría ser mucho más relevante en un futuro próximo.

Esta prometedora línea experimental trata de analizar la regeneración ósea en huesos de conejo. El ensayo consiste en aplicar un biomaterial sintético denominado KeraOs (betafosbato tricálcico), que fomenta la creación de hueso, mezclado con una solución de alendronato (un bifosfonato) y que está comercializado para otros fines, como frenar la osteoporosis. La idea es que la mezcla de ambos productos puede estimular indirectamente la regeneración ósea.
«El alendronato no es un osteogénico», señala Montero, es decir, no genera hueso, «pero inhibe a los osteoclastos, que son las células que lo destruyen, de tal manera que su presencia produce un desequilibrio a favor de la creación de hueso».

El primero de los proyectos se ocupa de reparaciones óseas en defectos creados en animales después de extracciones de piezas dentarias. El segundo, trata de subsanar esos mismos defectos colocando implantes y, a su alrededor, materiales regenerativos.

Una de las claves está en la comparación entre el titanio y el zirconio para realizar las reparaciones dentales. «Tradicionalmente el material de implantología ha sido el titanio, aunque hay descritos otros muchos», explica López-Valverde. El zirconio es mucho más novedoso, se trata de un material cerámico, es blanco y tiene ventajas como que no se corroe, «imita más al diente estéticamente e imita más la naturaleza una estructura cerámica mineral que una metálica», apunta Montero. De hecho, es mucho más biocompatible que el titanio, pero hasta ahora ha habido inconvenientes mecánicos, sobre piezas, aditamentos y mecanismos que sólo ahora se empiezan a solucionar, según los investigadores. También influye aquí el compuesto KeraOs para valorar qué superficie de implante funciona mejor en contacto con este compuesto.