El decano de la Facultad de Odontología de Sevilla, profesor Pedro Bullón Fernández

Gracias al convenio alcanzado entre la Confederación de Hermandades Santos Cirilo y Metodio, la Universidad de Sevilla y el Colegio de Dentistas de Sevilla, los niños bielorrusos que pasaron sus vacaciones acogidos en familias sevillanas, han podido beneficiarse, también este año. de revisiones, tratamientos y educación en higiene bucodental, previa autorización de los tutores legales de los menores en su país de origen.

La Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla prestó asistencia bucodental gratuita a más de 300 niños bielorrusos. Este proyecto se desarrolló durante el mes de julio en los gabinetes dentales que posee el centro universitario.

Los estudiantes de último curso de la titulación fueron los encargados de realizar los tratamientos. No obstante, contaron con la supervisión de los profesores del centro, así como con la colaboración de compañeros de cursos inferiores y del personal de administración y servicios.

La asistencia bucodental ha consistido en una revisión general de la boca y en la aplicación del tratamiento adecuado a cada uno de ellos, fundamentalmente empastes y tratamientos preventivos, y, en caso necesario, extracciones u otro tratamiento especializado.

Esta iniciativa persigue el objetivo de minimizar las reticencias de los niños a visitar al dentista. Para ello, se les han impartido charlas orientativas sobre higiene bucodental, además de crearles un entorno agradable, evitando esperas y obsequiándoles con productos para el cuidado de la boca, tales como cepillos de dientes, colutorios, pasta de dientes, así como otros accesorios.

La filosofía del proyecto es aprovechar el viaje de los niños para que regresen a su país con la boca en las mejores condiciones posibles. A los pequeños que repiten estancia en familias de acogida se les hace un seguimiento continuado de su higiene bucal.

Esta iniciativa solidaria, que alcanza este año su sexta edición, ha contado también con la colaboración de la empresa Henry Schein y de los laboratorios Normon.