Miguel Ángel Huertas Moreno. Protésico dental. Director del Centro de Formación Profesional en Prótesis Dental de Grado Superior Grupo Dentazul y Profesor de Diseño de Prótesis Removible y Ortodoncia

Resumen
En la actualidad para los profesionales que nos encontramos inmersos en el campo de la salud bucodental, es conocido, comentado y publicado que los implantes actuales al no reproducir la amortiguación y movimientos que permiten los ligamentos dentales de forma natural es necesario buscar sistemas alternativos o materiales que reflejen al menos un efecto cojín como es la utilización de resinas y composites para la restauración protética sobre los implantes.

La búsqueda de implantes o sistemas biomecánicos alternativos para una rehabilitación oral semejante o próxima a lo que encontramos en la naturaleza es una asignatura pendiente dentro del campo de la implantología. Por ello el implante que presentamos en este trabajo es un paso más para intentar solucionar las teorías enumeradas en debates que se llevan a cabo por la aparición de defectos óseos relacionados con cargas oclusales o con la posible similitud que hay o no entre ligamentos periodontales y tejidos periimplantarios que se forman durante la óseointegración.

Podemos hablar de éxito en implantología por la utilización de materiales como es el caso de Titanio (Ti) o sus aleaciones, también podemos hablar de éxito por el tiempo y durabilidad de muchos implantes, así como hablar de éxito por el perfeccionamiento paulatino de los tipos de prótesis o fijación y localización de los implantes. Debemos partir de la realidad existente, que los implantes actuales son rígidos y en muchas ocasiones los profesionales tienden a comparar esta rigidez con la que encontramos en estado natural en dientes anquilosados. Pero debemos ser objetivos y comprender que no toda la boca está formada por dientes anquilosados ni todos los pacientes poseen dientes anquilosados. Sería como justificar —aunque las comparaciones son odiosas— que al paciente de un traumatólogo, al que por accidente se le fracturó la articulación de la rodilla o un codo y que al retirarle la escayola, observara como algo normal, que se le haya soldado y osificado dicha articulación sin que le preocupe. El anquilosamiento de cualquier pieza no debe ser en ningún caso vista de otra forma que no sea una patología como cualquier otra y no algo tan habitual como se quiere hacer ver para justificar la colocación de implantes rígidos.

A pesar de todo ello el implante rígido no deja de ser un cuerpo extraño y un sustituto artificial en la cavidad oral, no así un diente anquilosado que es parte del organismo y en la mayoría de las ocasiones sigue teniendo irrigación, o lo que es lo mismo, sigue teniendo vida.

No puedo olvidar a mi profesor de anatomía dental, el doctor Máximo Villegas Redondo, que también hacía hincapié en que “una cosa es la oseointegración y otra la cicatrización”y nos ponía como ejemplo comparativo el cuerpo humano y un saco de trigo o arena, que en el momento de perforarlos se estaba produciendo una agresión, y dicha agresión, cuando se trata de implantes, debía intentar convertirse en adaptación del organismo al implante, y para que ello fuera posible, los implantes tenían que ser a su vez, cuando se diseñan y fabrican, adaptados para el organismo. Por tanto tenían que cumplir con dos requisitos imprescindibles para sustituir a un diente natural: BIOCOMPATIBILIDAD y BIOMECÁNICA.

Introducción
Resulta curioso cuando los antropólogos intentando resolver los mecanismos que llevaron a los homínidos a crear herramientas o incluso a descubrir determinados comportamientos, les hace entrar en planteamientos que realmente nos dejan atónitos, a todos aquellos los leemos. Por ejemplo, es interesante saber que un símbolo del comienzo de la era neolítica sea el vaso campaniforme, cuando ya hace cien millones de años unos insectos como son las hormigas, construían auténticas ánforas (eso sí, sin decorar), conocían el aire acondicionado, la influencia del sol sobre el termitero dependiendo de su orientación, o el dominio del cultivo de hongos y la ganadería (pulgones). No quiero extenderme mucho en este tema, pero he de recordar un experimento que realizó un médico estomatólogo natural de Burgos, con un ave que crió en cautividad conocida con el nombre de alimoche o buitre sabio, cuya peculiaridad es la de romper huevos de avestruz con una piedra, pero si el huevo era de tamaño reducido lo cogía directamente para estrellarlo contra las piedras. Este médico estomatólogo se llamaba Félix Rodríguez de la Fuente y comprobó que este tipo de aves actuaba sin aprendizaje previo. Fue un estudio en toda regla que demostraba que esa capacidad no era otra cosa más que instinto.

Los seres humanos somos diferentes y tenemos una capacidad de observación que nos permite comparar, obtener teorías que terminan siendo teoremas en la mayoría de las ocasiones. Se preguntarán que a dónde quiero llegar con todo esto. Pues simplemente quiero explicar que los inventos no son nuestros, simplemente nos limitamos a destapar, imitar o modificar lo que ya existe y tenemos al alcance.

Volviendo a las aves, existe un tipo de aves como son las llamadas picapinos o carpinteras, que poseen unos ligamentos de sujeción del pico con el cráneo cuya función principal es evitar que el golpe del pico sobre la madera del árbol se transmita directamente al cráneo del ave y por supuesto a su cerebro, de lo contrario este tipo de aves no podrían realizar su trabajo ya que sufrirían daños irreversibles tanto óseos como cerebrales.

Los ligamentos dentarios también evitan la transmisión directa de las fuerzas masticatorias al hueso y el diente natural realiza una transmisión al cerebro indicándole el nivel de fuerza que se está ejerciendo, pero cuando lo que el paciente lleva es un implante rígido, esa percepción no existe, tal es el caso que los pacientes con implantes ejercen el doble de fuerza masticatoria que la que ejercerían en condiciones normales con dientes naturales. Esto ha llevado a numerosos investigadores a estudiar mecanismos biomecánicos, para la obtención de implantes que mejoren los actuales.

Implantes biomecánicos
Por respeto a los autores y para que no se molesten conmigo los nombraré por orden cronológico a la aparición de sus patentes, publicadas en el organismo oficial correspondiente de patentes y marcas. Créanme que los sistemas no tienen desperdicio y a diario los estamos utilizando sin saberlo, de forma íntegra o parcialmente. Por ello quiero recordar a:

Werner-Lutz Koch
Natural de Alemania, su patente fue publicada el 15 de marzo de 1988. Consiguió idear un implante con posibilidad de resilencia vertical, llegó al sistema hidráulico, cabeza redonda con menisco de plástico o goma, dentro de carcasa metálica para dar la posibilidad de movilidad lateral a la prótesis (Figura 1).

Axel Kirsch
Natural de Alemania, su patente fue publicada en el Boletín Oficial el 27 de diciembre de 1988. Consiguió idear un sistema de implantes, enfocado principalmente a implantes para epítesis nasales. Este implante tiene como característica, que es desmontable y equilibra los ángulos (Figura 2).

Nikola Lauks
Natural de Alemania, su patente fue publicada el 17 de septiembre de 1991. Consiguió crear amortiguación en el eje vertical, este sistema es realmente complicado y no sé si es que no llegó a un acuerdo económico con empresas que lo produjeran, o la sofisticación del mismo impidió la producción, porque a día de hoy no he localizado el sistema en ninguna casa comercial. Hay que tener en cuenta que siempre se buscan sistemas sencillos, bajo coste de producción y alta rentabilidad. Pero he de decir en su favor que es una obra maestra de la ingeniería y el estudio (Figura 3).

Shmuel Singer
Natural de Israel, su patente fue publicada el 21 de enero de 1992. Al igual que el de Koch, está muy utilizado sobre todo en los accesorios más que el implante en sí. Gracias a él se pueden adaptar sistemas como la barra dolder, caballito de acker, etc. (Figura 4).

Barry L. Musikant y Allan S. Deutsch
Natural de Eatados Unidos Publicado el 19 de mayo de 1992. Si lo observan bien los profesionales de la ortodoncia les recordará mucho a un tornillo determinado. ¿No creen? (Figura 5).

Por último, sólo nos queda el Implante Dental con Amortiguación Vertical y Resilencia Lateral.

Miguel Ángel Moreno
Natural de España. Publicado en el Boletín Oficial de Patentes y Marcas (BOPI) de la OEPM.

El sistema de implantes con amortiguación vertical y resilencia lateral, trata de evitar el estrés traumático sobre el hueso e intenta que al contrario que los implantes rígidos se convierta en una estimulación para los tejidos por sus características biomecánicas (Figura 6).

Oseointegración
En cuanto a la oseointegración de los implantes biomecánicos por su morfología y composición no conllevan diferencias sustanciales con respecto a los actuales para una perfecta unión con el hueso, no sería en este proyecto un tema principal a tratar ya que la carcasa externa de oseointegración del implante biomecánico bien puede ser impactado, roscado, con orificios de retención o que posean retención bioactiva, como es el caso por su composición de los implantes con hidroxiapatita con interacciones físicoquímicas.

Lo importante dentro de una oseointegración correcta cuando realizamos una rehabilitación oral completa o parcial es tener en cuenta una ley física que en muchas ocasiones se desestima y no es tomada en cuenta, esa ley dice que: la presión resultante ante determinadas fuerzas dependiendo de la edad y características físicas del paciente y esto en relación con su superficie de apoyo puede aumentar o disminuir dicha presión en la boca o incluso provocar fuerzas de palanca que en condiciones normales con dientes naturales no se producen. O lo que es lo mismo: presión igual a fuerza dividido por superficie (P = F/S).

Si la naturaleza coloca en la boca treinta y dos piezas dentarias (32) que representan una superficie (x) y cada paciente tiene una fuerza masticatoria (y), su presión resultante estará dentro de unos baremos aceptables para que ese paciente tenga una función masticatoria correcta. Por tanto, la rehabilitación protética en un paciente debe acercarse en la medida de lo posible a lo que la naturaleza nos muestra, y enseña para evitar sobrecargas traumáticas que en muchas ocasiones nos llevan a fracasos no sólo en implantología sino en cualquier otra rehabilitación y solemos achacarlo a mecanismos o productos que creemos que no funcionan o son defectuosos. Bien es cierto que con esto no quiero decir que al rehabilitar mediante implantes la cavidad oral de un paciente haya que sustituir sus treinta y dos piezas dentarias por treinta y dos implantes, puesto que ya sabemos que hay muchos factores y variados que lo impiden, pero si buscar la forma de equilibrar y compensar en la medida de lo posible la presión, la fuerza y la superficie. Por todo esto debemos encaminarnos en la búsqueda de implantes biomecánicos que actualmente es una asignatura pendiente dentro de las rehabilitaciones en el campo de la salud bucodental. Por esta razón voy a dejarles una pregunta en el aire: ¿SE IMAGINAN QUE YA EXISTIERA UN SISTEMA QUE CON UN IMPLANTE UNITARIO, SE CONSIGUIERA UNA REHABILITACIÓN TOTAL EN DESDENTADOS, SIN QUE EL IMPLANTE SUFRA SOBRECARGA?

Conclusiones
— Considero importantísimo que la investigación en este y en cualquier campo de la salud bucodental no cese.
— A pesar de los fracasos hay que continuar, para no caer en el conformismo.
— Todas las investigaciones son éxitos rotundos, por sí mismas o por el camino que nos abren para seguir mejorando.

Bibliografía
1. J. Alfredo Machín Muñiz.Implantes inmediatos postextracción. MACHIN CAVALLE C.B., 2002. Impresión y encuadernación: Eujos Artes Gráficas.

2. Antonio Bascones Martínez, Alejandro Magdalena, Leopoldo. Odontologia restauradora contemporánea implantes y estética.Ediciones Avances
3. Patrik Missika. Marc Bert. Implantologia quirurgica y protesica. Editorial: Masson, S.A.

4. Eduardo Antigua Aldecoa, Isabel Andia Ortíz. Un nuevo enfoque en la regeneración osea. Plasma Rico en Factores de Crecimiento (P.R.G.F.).

5. United States Patent. Koch; 15 marzo 1988
6. United States Patent. Kirsch; 27 diciembre 1988
7. United States Patent. Lauks; 17 septiembre 1991
8. United States Patent. Musikanti et al.; 19 mayo 1992
9. United States Patent. Singer; 21 enero 1992
10. Diccionario terminologico de ciencias medicas. 13.ª edición; Masson
11. Diccionario enciclopedico Salvat.