Werner Knuth. Presidente de FENIN / Margarita Alfonsel. Secretaria general de FENIN / Jaume Esteve. Presidente de FENIN Cataluña / Luis Garralda. Presidente del sector dental de FENIN

La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN) ha celebrado su veinticinco aniversario con una Jornada de Puertas Abiertas en Barcelona, el pasado 19 de junio. Allí Gaceta Dental se acercó a Werner Knuth, presidente de la Federación; la directora de FENIN, Margarita Alfonsel; el presidente de FENIN Cataluña, Jaume Esteve, y el presidente del sector Dental de FENIN, Luis Garralda, para conocer sus impresiones acerca del presente y el futuro del sector de Tecnología Sanitaria en España

Gaceta Dental . FENIN cumple 25 años de existencia, ¿en qué ha cambiado la Federación en los últimos tiempos?
Werner Knuth. Yo creo que hemos experimentado una evolución lógica. Hace ya bastantes años que nos hemos constituido en sectores muy orientados a terapias, acciones empresariales,… Hemos tratado de organizarnos tal como están organizados en Europa y lo que estamos intentando ahora es erigirnos, cada vez más, en el interlocutor válido ante la Administración.

Por lo tanto, queremos contar cada vez con mayor número de asociados y que los distintos sectores estén representados dentro de FENIN, respetando lógicamente la independencia de cada uno de ellos, para coordinar todas las acciones. Uno de los logros más importantes ha sido la profesionalización: han entrado a formar parte de FENIN personas nuevas, asumiendo cada uno tareas muy específicas consistentes en dar servicio a los sectores y cubrir aspectos generales que puedan interesar a todas las empresas.

Margarita Alfonsel. Yo también apuntaría que, en estos veinticinco años, FENIN ha evolucionado tal como lo ha hecho el entorno sanitario. Hemos pasado de una sanidad totalmente centralizada a un sistema absolutamente descentralizado, con todos los cambios que ello conlleva en cuanto a retos para la industria, porque no es lo mismo tener un Ministerio de Sanidad, un Insalud o, como cuando empezó FENIN, un Ministerio de Sanidad y seguridad Social y un Instituto Nacional de Previsión, mientras que ahora tenemos 17 comunidades autónomas, 17 consejerías y, por lo tanto, 17 servicios de salud, más 6 agencias de evaluación de tecnología sanitaria, etc. La mayor transformación es la que ha vivido el entorno de FENIN, que nos ha obligado también a llevar a cabo esta renovación estructural que comentaba el presidente.

Yo creo que la federación ha sabido dar respuesta a ese cambio en el entorno, ha ido evolucionando hacia una mayor profesionalización, ofrecer un mejor servicio a los sectores y responder a las necesidades territoriales.

G.D. ¿Qué ventajas fundamentales ofrece FENIN a las empresas asociadas?
M.A. Como opinan las personas más veteranas del sector, el asociacionismo es fundamental para enfrentarse a problemas comunes. Yo creo que FENIN lo que ofrece es un foro, un marco de relación de empresas que comparten los mismos intereses para enfrentarse a problemáticas o a situaciones comunes. En nuestro caso, hay algunas situaciones que afectan a todo el colectivo empresarial y otros aspectos que son más sectoriales. FENIN ofrece un foro, y, además, una interlocución directa con Administraciones sanitarias y con todas las organizaciones sanitarias. Creo que ese es el mayor valor que tiene FENIN.

W.K. A veces nos hemos encontrado, por ejemplo, que la Comunidad Autónoma deseaba hacer algo diferente a lo que estábamos habituados y eso, mientras que a un sector le encantaba que se hiciese, a otro le era terriblemente perjudicial. En FENIN hemos tenido la oportunidad de discutirlo y llegar a un acuerdo para podernos presentar con una postura única ante la Comunidad.

G.D.¿Reconoce la Administración esta aportación de FENIN?
W.K. Al ser multisectoriales, los miembros¡ de FENIN somos especialistas en muchos ámbitos de la sanidad pero sobre todo en lo que se refiere a la tecnología sanitaria. Sin embargo, se dan situaciones en que la Administración hace sus esquemas sin contar con nadie, indudablemente con su mejor buena fe, pero sin haber consultado previamente al sector empresarial, y nos encontramos con que, si nos hubiesen dado la oportunidad de dialogar con ellos, gracias a nuestros conocimientos podríamos haber hecho aportaciones de interés con un resultado diferente y más beneficioso para la sanidad.

Hace muchos años que estamos ofreciendo nuestra colaboración, pero imagino que tampoco es tan fácil y que la rutina del día a día hace que se olviden de nuestro ofrecimiento. Yo comprendo que la Administración siempre tiene la idea de que el administrado le quiere meter un gol y, por consiguiente, actúan con mucha precaución y escuchan poco. En consecuencia, toman decisiones que, a veces, son ilógicas y entonces el administrado se siente frustrado, porque siente que si le hubiesen consultado las cosas habrían sido menos perjudiciales para la industria. Y, como se suele decir aquello de “hecha la ley, hecha la trampa”, cuando se ha hecho algo que es de alguna manera negativo para la industria, rápidamente se busca la manera de torearlo. La Administración lo descubre y entonces aún se cierra más.

Yo siempre soy defensor de que exista más confianza entre unos y otros, de que nos comuniquemos. Las empresas se constituyen para ganar dinero, pero nosotros también estamos interesados en que la sanidad funcione mejor, por lo tanto, si se establecen unas buenas reglas de juego, que sean buenas para todos. Queremos que se nos escuche porque creemos que podemos aportar ideas.

G.D. ¿En qué sentido y hasta qué punto pueden las tecnologías sanitarias mejorar la calidad de vida, tal como menciona el lema escogido por FENIN para su jornada de puertas abiertas?
W.K. Nosotros, que representamos a empresas tanto nacionales como extranjeras, constantemente estamos pendientes de las últimas novedades porque creemos que cualquier español tiene derecho a ser tratado con las mejores, las últimas tecnologías probadas. Todos deben poder acceder a la mejor sanidad. Y nuestra función es ésta. Muchas veces se nos critica diciendo que lo que aportamos es más caro que lo que había antes, pero si es más caro es porque también es más seguro, porque presenta menos complicaciones o reduce las estancias en los hospitales. Por lo tanto, aunque el producto sea más caro, la totalidad del tratamiento al paciente se abarata.

G.D. En España, según datos manejados por FENIN, el 9 por ciento del gasto sanitario se destina a la adquisición o renovación de equipamiento; la cifra de negocio de este sector en España es el 7 por ciento del total generado en Europa, ¿evidencian estas cifras que nuestro país se encuentra aún “en pañales” con respecto a otros de su entorno?
Jaume Esteve. En pañales no, pero realmente la inversión en equipos y tecnología sanitaria en España es muy inferior a la de otros países del ámbito europeo. En Europa, la renovación de los equipos es mucho más rápida que en España. Yo podría hablar de mi sector o de mis máquinas y decir que en Europa un esterilizador se cambia a los 10 años, cuando en España tenemos esterilizadores con 18 o 20 años de uso. La tecnología que tenemos en España es puntera, igual que en el resto de Europa, pero la renovación de los equipos es mucho más lenta.

W.K. La sanidad pública española se rige por capítulos de presupuestos. El capítulo uno es el de personal y, en un hospital, este capítulo supone bastante más del 50 por ciento. Supongo que a mucha gente no le gustará oír esto pero, si para abaratar costes las empresas suelen hacer una reducción de personal, pues la sanidad pública tendría que hacer también un esfuerzo en reducir el personal y buscar sistemas de trabajo mucho más efectivos. Sé que es muy difícil, pero aquello que se ha mencionado referente a abordar la sanidad del futuro también pasa por aquí, lógicamente los sindicatos se opondrán, hay unas costumbres muy arraigadas.

Además del mencionado 50 por ciento que corresponde a personal, el 20 por ciento de los gastos corresponden a farmacia. Así pues, todo lo que nuestro sector suministra no supera el 8 por ciento. Los gastos en farmacia van aumentando y no se hace nada por evitarlo, en el capítulo de personal tampoco, y donde se ensañan para reducir costes es nuestro 8 por ciento.

El capítulo de inversiones en equipamiento prácticamente no existe, porque se le destina poquísimo presupuesto, pero los hospitales tienen que seguir funcionando. es por eso que hacen lo imposible para que un esterilizador les llegue a funcionar hasta 20 años , pero hay muchos otros aparatos con los que esto no se puede hacer. Entonces, se llega a un acuerdo con la empresa, la cual suministra el aparato a cambio de que el centro de salud se comprometa a utilizar consumibles de un sólo uso relacionados con este aparato y de la misma empresa, aunque a un precio de venta mas elevado de lo habitual, para que en un número determinado de años se haya conseguido amortizar el precio del aparato. Este truco nos crea unos problemas terribles de comparación de precios.

J.E. Aparte, tendríamos que conseguir que la Administración diera el espaldarazo definitivo a operaciones a tres, cuatro, cinco años; a vender equipamientos en el hospital en régimen de leasing o de renting, entonces toda esta perversión que nos explica el doctor Knuth quedaría superada.

W.K. Yo estoy seguro de que FENIN estaría dispuesta a pagar un estudio serio hecho por auditores o por expertos en todos estos temas para ver cómo se podría llevar esto a cabo dentro de la Sanidad, ya que seguramente les resultaría más barato.

G.D.En cuanto a los equipos fabricados en España, ¿qué calidad tienen en comparación con los de importación?
W.K. Yo tengo la sensación de que, en general, lo que se fabrica en España es muy bueno, porque la sanidad no se puede permitir hoy en día contar con equipos que no cumplan unos niveles mínimos. Lo que pasa es lo siguiente: en Estados Unidos cuando una empresa fabrica un producto tiene un mercado de 350 millones de consumidores potenciales, mientras que en España, el mercado es de 40 millones; y luego tiene que hacer un gran esfuerzo para exportar. Todo eso sin hablar de la ayudas existentes en países como Alemania o Estados Unidos e incluso la cultura tecnológica.

Sin embargo, puedo decir con satisfacción que cuando participamos en ferias y congresos bajo la tutela de FENIN, acudimos con más de cien empresas. Muy pocos países de nuestro entorno pueden decir que, dentro del ámbito de la sanidad, tienen empresas fabricantes que desarrollan y fabrican equipos que hoy en día tienen que competir con productos de muy buena tecnología. Y, como español, esto me llena de orgullo.

J.E. El equipamiento básico de un odontólogo estaría compuesto por el sillón, la lámpara y el esterilizador. De sillones, lámparas y esterilizadores existen magníficos fabricantes nacionales que no tienen nada que envidiar al resto de fabricantes italianos, franceses o alemanes. Y eso que no tenemos apoyo a la investigación.

W.K. Entre otras cosas, porque, además de que en España tenemos profesionales muy creativos y muy buenos científicos, aunque, por desgracia, muchas veces tienen que emigrar porque no consiguen suficientes puestos donde poder desarrollar su trabajo.

Pero la cantidad de información que se mueve hoy día es brutal y, además, proliferan las ferias especializadas en componentes, por lo que muchas veces los propios aparatos fabricados en Estados Unidos o en Alemania utilizan los mismos componentes que los de aquí.

M.A. Yo quiero señalar que, desde el año 1990, fecha en la que se inició la primera directiva de productos sanitarios, se inicia la legislación armonizada de productos sanitarios, y esa legislación viene a garantizar calidad, seguridad y eficacia de los productos y equipos. Es decir, los estándares de calidad están acreditados por una legislación, por lo tanto, no hay duda de que el cumplimiento de esa legislación, de aplicación a todo el ámbito de productos sanitarios, se traduce en seguridad, calidad y eficacia.

G.D. Centrándonos ahora en el uso de tecnología sanitaria dentro del sector odontológico, parece ser que éste debería ser uno de los que más la necesitan y la emplean. ¿Es así? ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años?
Luis Garralda. Entre las empresas, la fabricación nacional, hoy el odontoestomatólogo y los protésicos dentales españoles tienen a su alcance lo mejor de las tecnologías puntas que se pueda encontrar en cualquier otro país. La particularidad de nuestro sector dental es que tiene un componente exclusivamente privado y el componente público de nuestro sector es mínimo, pero la clínica dental moderna en España es comparable a cualquiera de los países de nuestro entorno.

G.D. ¿Creen posible que, en breve plazo, se produzca una mayor demanda de material en el sector dental?
J.E. Concretamente en el terreno de la esterilización sí, porque está ya totalmente terminada la normativa de la esterilización para el sector dental. Esta normativa lleva prácticamente ultimada desde hace dos años, pero Bruselas no terminaba de sacarla adelante.

En ella, se clasifica la esterilización para los que tienen los aparatos de la clase A en la clase B, lo que prácticamente supondrá una revolución en la esterilización odontológica y, aparte de esto, entrará también algo que hasta ahora el odontólogo no contemplaba, como es el lavado y desinfección del instrumento. Con esta normativa la asepsia en el sector dental estará totalmente garantizada.

G.D. ¿Qué retos nos quedan aún por asumir? ¿Cómo va a ser el futuro de la sanidad en cuanto al empleo de tecnologías sanitarias?
W.K. Lo primero que un país necesita es comer. Y si este tema lo tiene resuelto, entonces, en segundo lugar, aparece la sanidad, la gente quiere estar sana. La presión del pueblo sobre la clase política en el tema de la sanidad es brutal. Se convierte en un arma electoral. Pero, por otra parte, el ciudadano no es consciente de que la sanidad tiene un coste, que hay que pagarla. Se les ha acostumbrado a recibir atención sin coste.

Creo que, como ha dicho el conseller de Sanidad durante la inauguración de la Jornada de Puertas Abiertas de FENIN, el reto está en conseguir que la sanidad no siga siendo un tema de propaganda partidista, sino que surja un pacto de estado y que se busquen mecanismos de muchísimo más control del gasto, reducción de costes. El dinero que se escapa a través del abuso en la adquisición de medicamentos con receta, podría ser muy útil para ayudar a mejorar la atención sanitaria.

G.D. El próximo mes de marzo se celebra una nueva edición de Expodental, ¿se le augura un nuevo éxito? ¿Qué ventajas van a tener los miembros de FENIN a la hora de acudir a esta manifestación ferial?
L.G. Las perspectivas son excelentes, el índice de participación, por los datos de que disponemos, va a aumentar significativamente. Expodental se ha convertido en el foro del sector dental cada dos años y pensamos que esta edición va a ser la mayor y más importante de las celebradas. Es posible que, en número de visitantes, Expodental sea ya la tercera feria dental de Europa. El reto para esta próxima edición consiste en superar los 20.000 visitantes profesionales y los 11.000 metros cuadrados brutos de exposición, unos 8.000 metros cuadrados netos.

Tengo que decir que este año van a ser muy destacables las ventajas de FENIN en Expodental. Dentro de la documentación ya se contemplan dos categorías diferenciadoras de expositores: una en función de la contratación de metros cuadrados y otra por la calidad de miembro FENIN o no miembro. Los miembros de FENIN tendrán una serie de ventajas como una mayor facilidad para elegir ubicación.

En España hay regiones con un mayor espíritu de asociacionismo que otras, por ejemplo, en Cataluña está muy arraigado. Muchas veces las empresas se asocian solamente si están convencidos de que van a recibir inmediatamente algo a cambio. Es una lástima, porque, como hemos dicho al principio, el espíritu de asociacionismo tiene que ser siempre con una idea muy a largo plazo, no buscar beneficios inmediatos, permite reunirse para hablar de problemas comunes y tratar de resolverlos. Yo creo que las empresas que no pertenecen a una asociación de su ámbito se equivocan. Sí, se ahorran un dinero, pero se pierden la ocasión de participar en proyectos y conversaciones que después revierten en beneficio de todos.

M.A. Aparte de lo que ya hemos dicho, yo creo que FENIN aporta un valor añadido como organización global, en este caso al sector dental. Me refiero a que FENIN, aparte de tener un sector dental activo y con unos objetivos claros y con una orientación estratégica muy adecuada, además cuenta con un departamento de formación que aporta, como servicio añadido al asociado, posibilidades de conocimientos en el ámbito de la formación. También estamos iniciando estudios de prospectiva tecnológica y estudios de mercado. Trabajamos, asimismo, en el ámbito legislativo, que es algo muy tradicional en FENIN. Estamos tratando de penetrar con toda la fuerza en las organizaciones internacionales para hacer fortalecer al sector a todos los niveles. Impulsamos la exportación, que es un beneficio clarísimo para las empresas, así como el I+D con proyectos como el Libro Blanco y, ahora, FENINTEC que es un servicio a las empresas para proyectos de investigación. Yo creo que hay muchos valores añadidos que puede aportar la organización en su conjunto, en este caso al sector dental. v