Miguel Pocovi y José Antonio Casasnovas (ambos de la Universidad de Zaragoza); Javier Sanz, director de la Cátedra Fremap, Fernando Bandrés, responsable de la Unidad de Biomedicina de la Universidad Europea de Madrid y Federico Durán, socio coordinador del Departamento Laboral de Garrigues

“Está demostrado que el impacto de las campañas de cribado sobre la salud pública es mucho mayor si se hace a través de las empresas que si se realizan desde los centros de salud”, asegura el doctor Fernando Bandrés, responsable de la Unidad de Biomedicina de la Universidad Europea de Madrid y uno de los ponentes del seminario “La Medicina del Trabajo predictiva: un nuevo escenario”. Este encuentro, organizado por la Cátedra FREMAP de Investigación y Desarrollo del Trabajo de la Universidad Europea de Madrid ha reunido, el pasado 21 de febrero, a alrededor de 150 médicos del trabajo con el objetivo de analizar la viabilidad de que desde el ámbito laboral se realicen pruebas que detecten el riesgo potencial de los trabajadores a sufrir determinadas patologías.

El doctor Javier Sanz, director de la Cátedra y responsable de los servicios médicos de Garrigues y de Deloitte, explicó que los primeros objetivos serían las patologías cardiovasculares y el cáncer; “responsables de tres de cada cuatro muertes en España”. Este experto recuerda que, a pesar de las políticas de prevención que se están desarrollando en estas especialidades, muchísima gente sigue enfermando. “Por eso pensamos que hay que dar un paso más y, por un lado, pasar de la medicina preventiva a la predictiva y, por otro, hacer accesible a las personas los nuevos avances. Una de las claves del éxito de los desarrollos científicos es su accesibilidad”, aseguró.

Conscientes del papel que puede jugar la medicina del trabajo en este terreno, la Universidad Europea de Madrid creó, junto con la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales FREMAP, la Cátedra de Investigación y Desarrollo del Trabajo, la cual tiene como uno de sus objetivos potenciar el desarrollo de esta especialidad. Los trabajos de la Cátedra se desarrollan en dos direcciones: por un lado, estudiar el impacto de que la medicina del trabajo asuma labores como la determinación de marcadores biológicos para predecir enfermedades al igual que se realiza en otros ámbitos asistenciales y, por otro, estudiar otros marcadores relacionados directamente con el mundo del trabajo, como pueden ser por ejemplo los vinculados al estrés.

Junto a Javier Sanz, el comité asesor científico de la Cátedra está integrado por Fernando Bandrés, director de la Unidad Docente Fundación Tejerina y responsable de la Unidad de Biomedicina de la Universidad Europea de Madrid; Santiago Delgado, médico forense y director de la Unidad Médico-legal Abascal; Pedro Pérez, oncólogo del Hospital Clínico de San Carlos; Eduardo Alegría, cardiólogo de la Clínica Universitaria de Navarra, y Antonio Iniesta, médico de Garrigues y presidente de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT). La Cátedra contará además con el apoyo del departamento laboral de Garrigues a través de Federico Durán, socio coordinador del área, quien se encargará de analizar las implicaciones legales que pueda llegar a tener la aplicación de la medicina predictiva en el entorno laboral.

Según explicó el doctor Bandrés, experiencias desarrolladas en otros países han demostrado que las acciones que se llevan a cabo sobre los trabajadores tienen un enorme impacto en la salud pública puesto que se realizan sobre una masa de población sana -objetivo de las políticas de vigilancia y prevención- y a la que, además, se le puede seguir muy fácilmente. “No ocurre como con las personas que van al centro de salud, que se pierden. Además, los trabajadores trasladan su experiencia a su familia y amigos, con lo que tiene un efecto multiplicador”, añadió.

En España, estas iniciativas se llevan a cabo de forma puntual y fundamentalmente en el entorno de las grandes empresas. Así, hay algunas que tienen programas de prevención y diagnóstico precoz de cáncer de mama, otras de eventos cardiovasculares… “Es interesante estudiar hasta qué punto esto podría ser extensible a una gran parte de la población”, asegura Bandrés.

Los beneficios son clarísimos. Según aseguró Javier Sanz, una de cada dos personas que sufre un infarto tiene factores de riesgo fácilmente prevenibles. En el terreno de la oncología, recuerda que se cuenta con marcadores que predicen de manera muy fiable el riesgo de padecer determinados tumores.
“Es importante que las personas conozcan sus riesgos para, por ejemplo, evitar exponerse a ciertos agentes químicos, para que lleven una dieta adecuada o para que se hagan determinadas pruebas de manera periódica”. Aún con todo, los expertos son conscientes de que se enfrentan a varios obstáculos para su implementación. “Hay que determinar muy bien todo lo relativo al ámbito jurídico legal: el consentimiento del trabajador, la privacidad y confidencialidad de los datos…”.

A pesar de los avances logrados en la medicina predictiva, el doctor Sanz asegura que aún cuenta con un enorme potencial. “Hemos descubierto las letras, pero nos falta aprender a hilar frases y a escribir las novelas. Hay todo un campo por desarrollar”, concluyó.

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