En el marco de las XXVIII Jornadas de Economía de la Salud celebradas a finales de mayo en Salamanca

En el marco de las XXVIII Jornadas de Economía de la Salud celebradas a finales de mayo en Salamanca

“La Tecnología Sanitaria cada vez más se presenta como un elemento dinamizador indispensable para garantizar la innovación en nuestro Sistema Nacional de Salud”, ha apuntado Margarita Alfonsel, secretaria general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). Según describe Margarita Alfonsel, a la hora de evaluar las tecnologías sanitarias también se deben tener en cuenta los ratios de coste-beneficio favorables que aportan ya que la tecnología no debería entenderse como un gasto, sino como una inversión que “contribuye a restablecer antes y mejor la salud del paciente y que suele generar reducciones en otras partidas del gasto sanitario”.

Desde este prisma, la secretaria general de FENIN señala que la innovación que aporta la Tecnología Sanitaria ayuda a la sostenibilidad económica y financiera del sistema sanitario gracias a la racionalización del gasto que genera en diferentes ámbitos: prevención, diagnóstico, tratamiento y atención domiciliaria y, de una manera no menos importante, en la gestión sanitaria, aportando eficiencia al sistema.

Este desarrollo sostenible es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector de tecnología sanitaria en un entorno marcado por el enfrentamiento entre la racionalización del gasto, provocado por el crecimiento de la actividad asistencial, y la necesidad de optimizar el uso racional de las nuevas tecnologías. Tal y como afirma Margarita Alfonsel “el objetivo del sector es mejorar la asistencia sanitaria garantizando la sostenibilidad económica y financiera del sistema”.

El fomento de la I+D es otro de los elementos de valor que aporta el sector de la Tecnología Sanitaria, que en España factura 5.500 millones de euros y genera más de 25.000 empleos. Como otras industrias tecnológicas, la sanitaria se caracteriza por su constante flujo de innovación. De hecho, Fenin destaca que, del total de empresas que dedican recursos a I+D, dentro del sector de Tecnología Sanitaria, más de la mitad colabora con los centros de investigación en el desarrollo de nuevos productos que contribuyen a mejorar la calidad de vida del ciudadano, impulsando la evolución del mercado desde “la salud a la e-salud”, concluye Margarita Alfonsel.

Evaluación de Tecnologías sanitarias
Desde el punto de vista de la Administración, el director de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, Antonio Sarriá, ha señalado que “nuestro cometido es aportar todas las herramientas posibles para identificar la innovación que aporta valor a la salud de los pacientes y de la población española en su conjunto, analizando previamente en profundidad las cualidades de dichas innovaciones”. En este sentido, Sarriá insta al sector de Tecnología Sanitaria “a trabajar de manera estrecha”.

En este punto, Alfonsel destaca que las empresas de Tecnología Sanitaria ofrecen su total disponibilidad a las Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias ya que considera que “es fundamental la colaboración entre ambas partes, y la aportación del sector de Tecnología Sanitaria podría ser de gran interés en aspectos fundamentales como, por ejemplo, la seguridad de los nuevos procedimientos”. Asimismo, Fenin considera necesaria una mayor cooperación entre los diversos agentes del Sistema Sanitario, a pesar de la ausencia de una estandarización de metodologías para llevar a cabo una adecuada evaluación de las tecnologías sanitarias. En esta línea, Sarriá recuerda que el sistema sanitario español está compuesto por 17 comunidades autónomas en las que cada una de ellas tiene capacidad de decidir. El experto señala que “el sistema establece una serie de servicios básicos, y el resto corresponde a las autonomías incorporarlos o no, razón por la cual existen diferentes agencias de evaluación de tecnología sanitaria”.

El director de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III apunta que el principal reto que tienen estas agencias de evaluación es la mejora e intercambio de información, de tal manera que los informes de evaluación puedan adaptarse a la realidad de cada autonomía. Para ello, considera necesario un sistema de trabajo colaborativo en el que se intercambien protocolos que permitan “hablar el mismo lenguaje a todas las comunidades autónomas”.

En este sentido, Sarriá habla de las características propias de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, diferenciadas de las cualidades de las comunidades autónomas: “nuestro interlocutor no son solamente los servicios de salud o los clínicos, sino todo el Sistema Nacional de Salud”, apunta. En este sentido, la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud establece que las decisiones del Ministerio se basarán en los informes elaborados por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III en colaboración con las agencias o entidades colaboradoras de las comunidades autónomas, añade.

Una gran contribución
La Tecnología Sanitaria ha desarrollado alguna de las innovaciones en biomedicina que más impacto han tenido en los últimos 30 años gracias a aplicaciones como la resonancia magnética, el escáner, la angioplastia para abrir arterias coronarias bloqueadas, la mamografía, el bypass de arteria por injerto, la extracción de catarata, la implantación de lentes y el reemplazo de cadera y rodilla, entre otras muchas. Asimismo, otras innovaciones directamente relacionadas con las tecnologías sanitarias marcarán esta y la próxima década: nuevas técnicas de diagnóstico por imagen, cirugía mínimamente invasiva, test y mapas genéticos, terapia génica, vacunas, sangre artificial, xenotrasplantes y la utilización de células madre, entre otros.