El Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón colabora un año más con la Asociación Española contra el Cáncer en el marco del XI Congreso de Personas con Cáncer y Familiares de Aragón que se celebrará el 6 y 7 de noviembre en el Palacio de Congresos de Zaragoza.
La colaboración entre ambas entidades se mantiene desde la primera edición de este congreso y, en algunas ediciones, se han impartido talleres sobre salud bucodental durante y después de un proceso oncológico, además de conferencias sobre cáncer oral.
A través de este convenio, el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón y la AECC aúnan esfuerzos en la lucha contra el cáncer. El documento, suscrito por el presidente del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón, Jaime Alfonso Maza, y el presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer en Zaragoza, José María Arnal Alonso, establece diferentes líneas de colaboración en el marco de la celebración del Congreso de Personas con Cáncer y Familiares de Aragón.
Para el presidente de los dentistas aragoneses, Jaime Alfonso Maza, “gracias a este convenio reforzamos el mensaje de la importancia que tiene la prevención a través de la promoción de la salud, pero también el papel esencial que tiene el dentista antes, después y durante el proceso de un tratamiento oncológico. Puede ayudar a mitigar los efectos que la radioterapia y la quimioterapia pueden tener en el estado bucodental de los pacientes”.
“Desde la Asociación Española Contra el Cáncer nos ilusiona especialmente que colegios profesionales como el de Odontólogos apoye el Congreso de Personas con Cáncer y sus Familias. Las personas que trabajamos por y para las personas nos unimos para conseguir mejorar el proceso oncológico”, ha asegurado José María Arnal.
Según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2026’, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se diagnosticarán más de 8.200 casos de cánceres de cavidad oral y faringe en este año en España. El 75% de los cánceres orales se detecta en etapas avanzadas, lo que lo convierte en una enfermedad con alta mortalidad por su diagnóstico tardío. Con la detección temprana, la tasa de supervivencia podría elevarse hasta el 90%.


