Investigación

La bacteria de la periodontitis podría favorecer la calcificación de la válvula aórtica

claves para la salud periimplantaria y el éxito de los implantes
Imagen: Bearfotos. Freepik.

Las bacterias relacionadas con la enfermedad periodontal podrían favorecer la acumulación de calcio en la válvula aórtica, un proceso asociado con una enfermedad cardíaca frecuente y grave, según una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas de Ciencias Cardiovasculares Básicas 2026 de la Asociación Americana del Corazón. El encuentro, celebrado en Boston del 13 al 16 de julio de 2026, es una de las principales reuniones internacionales dedicadas a la investigación básica y traslacional en ciencias cardiovasculares.

Según la Asociación Americana del Corazón, la estenosis aórtica calcificada se produce cuando la válvula aórtica se engrosa y acumula calcio, lo que restringe el flujo sanguíneo desde el corazón hacia el resto del organismo. En sus primeras etapas puede no causar síntomas, pero, a medida que progresa, puede provocar fatiga, dolor torácico, dificultad para respirar, desmayos, insuficiencia cardíaca y, en algunos casos, muerte prematura. El tratamiento habitual de los casos graves es la sustitución quirúrgica de la válvula.

El estudio identifica una posible vía biológica que relacionaría la enfermedad periodontal crónica y las infecciones orales con la estenosis aórtica calcificada.

«Actualmente no existen medicamentos que hayan demostrado prevenir o retrasar la progresión de esta enfermedad. Esperamos que nuestros hallazgos, que muestran una relación entre la enfermedad periodontal y la estenosis aórtica calcificada, impulsen nuevas investigaciones sobre posibles estrategias preventivas y terapéuticas», declaró Chenyang Li, coautor principal del estudio y doctorando del Departamento de Cardiología del Laboratorio Estatal Clave de Enfermedades Cardiovasculares, perteneciente al Centro Nacional de Enfermedades Cardiovasculares del Hospital Fuwai, la Academia China de Ciencias Médicas y el Peking Union Medical College, en Pekín.

Los investigadores se centraron en la bacteria Porphyromonas gingivalis (P. gingivalis), que desempeña un papel relevante en la inflamación de las encías y en la destrucción de los tejidos periodontales. Esta bacteria también se había relacionado anteriormente con la inflamación sistémica y con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluida la acumulación de placa en las arterias y la enfermedad coronaria.

El equipo analizó la presencia de distintas bacterias en tejidos de válvulas cardíacas humanas extraídos durante intervenciones de sustitución valvular. Las muestras procedían tanto de pacientes con estenosis aórtica calcificada como de personas con otras enfermedades de las válvulas cardíacas.

«Nos sorprendió la elevada cantidad de P. gingivalis encontrada en las válvulas aórticas calcificadas», explicó Li. «Aunque no era una de las bacterias más abundantes en términos generales, presentó una de las mayores diferencias entre las válvulas con estenosis aórtica calcificada y las que no padecían esta enfermedad. Este hallazgo inesperado nos llevó a estudiar su posible papel en el desarrollo de la patología».

Los investigadores también utilizaron modelos animales para analizar cómo P. gingivalis podría contribuir al desarrollo de la estenosis aórtica calcificada. Administraron a los ratones bacterias vivas y bacterias inactivadas mediante calor para comprobar si su acumulación en la válvula aórtica aumentaba la calcificación y provocaba signos de estenosis.

Algunos animales recibieron antibióticos, mientras que en otros se bloqueó o eliminó genéticamente la vía inflamatoria de la interleucina 1 beta, conocida como IL-1β.

La exposición repetida a P. gingivalis viva provocó la acumulación de la bacteria en las válvulas aórticas de los ratones, un aumento de la calcificación valvular y la aparición de signos de estenosis aórtica. El tratamiento preventivo con antibióticos redujo estos efectos.

Los investigadores observaron además que, en las células de las válvulas, P. gingivalis activaba la IL-1β, una proteína producida principalmente por las células inmunitarias y relacionada con la respuesta inflamatoria.

En experimentos posteriores, la eliminación genética de la IL-1β redujo significativamente la calcificación y los signos de enfermedad valvular, incluso cuando los animales habían estado expuestos a P. gingivalis.

«El mensaje principal es sencillo: hay que cuidar la salud bucodental», afirmó Li. «Una buena higiene oral y el tratamiento de la enfermedad periodontal son importantes para la salud general y también podrían aportar beneficios cardiovasculares. Aunque todavía es demasiado pronto para recomendar tratamientos específicos destinados a prevenir la estenosis aórtica calcificada, nuestros resultados sugieren que la salud periodontal podría ser una pieza importante del rompecabezas».

«Este estudio se suma a la creciente evidencia de que la salud bucodental y la cardiovascular están estrechamente relacionadas», señaló Eduardo Sánchez, director médico de Prevención de la Asociación Americana del Corazón. «Para muchas personas, las visitas periódicas al dentista constituyen su único contacto con el sistema sanitario. Por ello, los profesionales de la odontología desempeñan un papel fundamental en la detección precoz de problemas como la enfermedad periodontal, lo que puede facilitar una derivación más rápida, mejorar los resultados de salud y, en última instancia, salvar vidas».

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