La Implantología oral atraviesa una transformación marcada por la digitalización, la inteligencia artificial, la medicina regenerativa y una comprensión cada vez más profunda de la biología de los tejidos. Bajo el lema «Más innovación, mejor implantología», SEI Granada 2026 reunirá a destacados expertos nacionales e internacionales para analizar los avances que están redefiniendo la disciplina y su aplicación en la práctica clínica. El Dr. Antonio José España López, presidente del Comité Organizador del congreso, desgrana las claves de un programa concebido no solo para presentar nuevas técnicas, sino también para mejorar la toma de decisiones y avanzar hacia tratamientos más precisos, seguros y personalizados.
“Quisiera empezar remarcando un hecho, y es que la Implantología ya no vive una época de cambios; está cambiando de época. Parece que fue ayer, pero han transcurrido casi dos décadas desde que la Sociedad Española de Implantes celebró en Oviedo un congreso cuyo lema resumía perfectamente el momento histórico que vivía nuestra especialidad: “50 años de la Implantología dental en España”. Recuerdo aquel encuentro con un cariño muy especial porque un grupo de profesores universitarios de Implantología oral tuvimos la oportunidad de impartir las primeras conferencias de la Reunión SEI–Universidad celebrada en el Palacio de Congresos de Oviedo. Éramos docentes que tutelábamos a nuestras primeras promociones de alumnos en su trayectoria académica e investigadora y compartíamos, con enorme ilusión, una misma convicción: la Implantología estaba llamada a transformar la Odontología. Con la perspectiva que ofrece el tiempo, resulta emocionante comprobar que muchos de aquellos profesores somos hoy quienes tenemos el privilegio y la responsabilidad de organizar un nuevo congreso de la Sociedad Española de Implantes (SEI) presidida por el Dr. José López López; reconocida como la sociedad científica decana en el campo de la Implantología en España y Europa. No solo han evolucionado nuestras trayectorias profesionales; ha evolucionado profundamente la propia implantología. Hemos sido testigos de una transformación extraordinaria, impulsada por la investigación, la innovación tecnológica y, sobre todo, por el compromiso de tantos clínicos e investigadores que han contribuido a construir el conocimiento del que hoy disponemos”, destaca el Dr. Antonio José España López.
-Bajo el lema “Más innovación, mejor Implantología”, ¿qué mensaje principal quiere trasladar la Sociedad Española de Implantes a los profesionales de la implantología oral en esta edición del congreso?
-La digitalización, la inteligencia artificial, la medicina personalizada y la regeneración tisular están redefiniendo una disciplina que hace apenas dos décadas parecía haber alcanzado su madurez; en ese momento llegaron brisas con nuevos horizontes. Hace apenas treinta años, el mayor reto de un implantólogo era conseguir que un implante permaneciera integrado en el hueso. Hoy ese objetivo, gracias al extraordinario desarrollo científico de nuestra disciplina, ha dejado de ser la principal preocupación. La pregunta ya no es si un implante sobrevivirá. La verdadera cuestión es cómo conservará durante décadas los tejidos que lo rodean, cómo influirá en la calidad de vida del paciente y cómo conseguir que el tratamiento sea cada vez menos invasivo y más personalizado.
Vivimos una época extraordinaria desde el punto de vista científico. Nunca anteriormente había disponible tanta información biológica, tantos recursos digitales ni tantas posibilidades terapéuticas. El verdadero reto consiste en saber seleccionar aquella innovación que realmente aporta valor. La innovación adquiere sentido cuando consigue mejorar la atención al paciente. No innovamos para disponer de equipos más sofisticados, sino para diagnosticar mejor, planificar con mayor precisión, preservar más tejidos, reducir complicaciones y ofrecer tratamientos más seguros y duraderos.
Si me permite comenzar con un recuerdo personal, creo que ilustra muy bien el sentido de este lema. Volviendo a la nostalgia de aquella primera reunión SEI–Universidad celebrada en Oviedo, recuerdo que mi conferencia giró en torno a una tecnología que entonces acababa de incorporarse a nuestra práctica clínica y que todavía despertaba un intenso debate científico: el uso de la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT).
En aquel momento muchos estábamos convencidos que sería una de las mayores revoluciones en el campo de la Odontología, pero en ese sentido en aquella reunión se nos preguntó si realmente cambiaría nuestra forma de diagnosticar y planificar los tratamientos o si terminaría siendo una herramienta reservada para indicaciones muy concretas. Con el paso del tiempo, la respuesta ha sido contundente. Hoy sería prácticamente imposible entender la Implantología moderna sin el CBCT. Lo que entonces representaba una innovación discutida constituye actualmente uno de los pilares sobre los que se sustenta el diagnóstico y la planificación implantológica.
La historia de la Implantología nos enseña que las grandes innovaciones no triunfan porque sean nuevas; triunfan porque, con el tiempo, la evidencia científica demuestra que mejoran la atención al paciente.
-El programa científico aborda diferentes áreas de interés para la Implantología oral actual. ¿Qué temáticas tendrán un mayor protagonismo durante el congreso?
-Cuando en el seno del comité organizador y científico de SEI Granada 2026 comenzamos a diseñar el programa del congreso nos planteamos una pregunta muy sencilla: ¿qué necesita realmente conocer hoy un implantólogo para ejercer una Odontología de excelencia durante la próxima década?
La respuesta nos llevó a una conclusión muy clara. No bastaba con reunir excelentes conferencias sobre diferentes técnicas quirúrgicas. Queríamos construir un programa que reflejara la profunda transformación que está viviendo la Implantología oral.
Hace algunos años, la mayor parte de los congresos se organizaban alrededor de procedimientos concretos: elevación sinusal, carga inmediata, implantes postextracción o regeneración ósea. Todos ellos siguen teniendo un enorme interés y continúan formando parte de nuestra práctica clínica. Sin embargo, hoy el desafío es diferente.
Por eso, el programa científico de Granada no gira alrededor de una técnica concreta, sino de cuatro grandes ejes que, en mi opinión, marcarán el futuro de nuestra especialidad. La Implantología ha dejado de avanzar por compartimentos estancos en las que las distintas áreas del conocimiento comienzan a converger. La Implantología está dejando de ser una disciplina fundamentalmente quirúrgica para convertirse en una disciplina profundamente biológica. Esto implica hablar de inflamación, microbioma, inmunología, cicatrización, estabilidad tisular, envejecimiento y medicina regenerativa; no únicamente de superficies de titanio.
El primero es, sin duda, la transformación digital. La Implantología digital ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad cotidiana. Hace unos años ese cambio quedaba reflejado en el libro “Implantología oral guiada asistida por ordenador. Fundamentos científicos y práctica clínica” , una obra que contribuyó a consolidar científicamente la planificación digital cuando todavía comenzaba a incorporarse a la práctica clínica. Hoy, esa transformación constituye el punto de partida sobre el que se desarrollan nuevas herramientas como la inteligencia artificial y los flujos digitales avanzados La planificación tridimensional, la cirugía guiada, los flujos completamente digitales, la impresión tridimensional y, especialmente, la incorporación de la inteligencia artificial está modificando la manera en que diagnosticamos, planificamos y ejecutamos nuestros tratamientos. Pero hemos querido abordar estos avances desde una perspectiva crítica. La tecnología no constituye un fin en sí misma; únicamente adquiere valor cuando mejora la precisión diagnóstica, facilita la toma de decisiones y aumenta la seguridad del paciente.
El segundo gran eje es la biología y la medicina regenerativa. Creo sinceramente que la Implantología está viviendo una transición muy interesante: está dejando de ser una disciplina centrada exclusivamente en la sustitución de dientes; el profesor Per-Ingvar Brånemark (padre de la osteointegración y la Implantología moderna) dijo: «Nadie debe morir con los dientes en un vaso de agua». Este paradigma ha experimentado una segunda gran revolución, para convertirse en una disciplina orientada a preservar y regenerar tejidos. La ingeniería tisular, donde la Universidad de Granada es una de las grandes referentes mundiales, las terapias regenerativas, el empleo de biomateriales innovadores y la preservación de los tejidos periimplantarios ocuparán un lugar protagonista porque representan una de las áreas con mayor proyección científica.
El tercer eje es la excelencia clínica basada en la evidencia científica. La cirugía reconstructiva, la Implantología estética, los implantes inmediatos, la rehabilitación de la atrofia maxilar severa, la Implantología pterigoidea, las técnicas mínimamente invasivas o la resolución de casos complejos estarán ampliamente representadas en el programa. Pero no pretendemos presentar estas técnicas como unas recetas o unos protocolos universales. Nuestro objetivo es analizar cuándo están indicadas, cuáles son sus limitaciones y qué evidencia científica respalda realmente su utilización.
Y existe un cuarto eje que considero especialmente importante y que quizá no aparece escrito explícitamente en el programa, pero que está presente en todas las sesiones: la toma de decisiones clínicas. Hoy disponemos de más información que nunca. Más imágenes, más biomateriales, más software, más publicaciones y más recursos diagnósticos. Paradójicamente, eso hace que decidir correctamente sea cada vez más complejo. Desde nuestro comité organizador y científico hemos querido que nuestros ponentes no solo expliquen cómo realizan sus tratamientos, sino también por qué los indican, qué alternativas consideran y cómo ha evolucionado su forma de pensar tras años de experiencia clínica e investigadora.
En realidad, si tuviera que resumir el programa científico en una sola idea, diría que no hemos organizado un congreso para enseñar únicamente nuevas técnicas sino para aprender a pensar mejor la Implantología.
-El congreso contará con ponentes nacionales e internacionales de referencia. ¿Quiénes son y qué valor aporta reunir perfiles tan reconocidos y diversos en un mismo foro científico?
-Uno de los mayores privilegios que nos ha brindado la organización de este congreso ha sido comprobar la extraordinaria generosidad con la que tantos profesionales de primer nivel han aceptado compartir su conocimiento con la comunidad científica.
Cuando pensamos en un ponente solemos fijarnos en su currículum, en sus publicaciones o en las técnicas que ha desarrollado. Todo eso es importante, pero creo que existe un valor aún mayor: la disposición a compartir años de experiencia para que otros profesionales puedan seguir avanzando. Ese espíritu de colaboración ha estado presente desde el primer momento en todos los colegas a los que invitamos a participar.
El programa reúne a investigadores y clínicos de reconocido prestigio internacional procedentes de diferentes países y escuelas de pensamiento, junto a algunos de los referentes más destacados de la Implantología española. Tendremos el privilegio de contar con figuras de la talla de Ugo Covani, Roberto Crespi, Nuno Rocha Jorge, Serge Smucler-Moncler, Mauricio Adolfi, Darío Adolfi, Ismael Ángel Rodríguez o Irina Asernova, junto a un extraordinario grupo de especialistas nacionales como Miguel Alaminos, Carlos León, Luis Segura, Guillermo Cabanes, Enrique Núñez, Imanol Donay, Mariano del Canto, Eva Otero, Juan López-Quiles, Iñaki Mayo, Álvaro Bastida, Ernesto Montañés, Miguel Urquía, , María Toboso, Antonio Bowen, Roberto Manzanares, Holmes Ortega y Tomás Beca, entre otros. Sus conferencias abordarán los grandes desafíos actuales de la Implantología: la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico y la planificación, la regeneración tisular, la cirugía avanzada, la preservación de tejidos periimplantarios, la Implantología estética, los flujos digitales y la rehabilitación de casos complejos.
Pero el verdadero valor del programa no reside únicamente en la calidad individual de cada uno de ellos. Lo realmente excepcional es haber conseguido reunir en un mismo foro a profesionales con trayectorias muy diferentes, formados en escuelas distintas y con enfoques clínicos complementarios, todos ellos unidos por un mismo compromiso con la excelencia científica.
La ciencia progresa precisamente cuando diferentes formas de entender un problema se encuentran y dialogan. Ningún avance relevante nace del pensamiento único. Surge del contraste de ideas, de la discusión fundamentada y de la capacidad para cuestionar nuestros propios protocolos a la luz de la mejor evidencia disponible.
Hemos querido, además, combinar la experiencia de quienes han contribuido decisivamente al desarrollo de la Implantología contemporánea con profesionales que están liderando las nuevas líneas de investigación en áreas como la bioingeniería, la medicina regenerativa, la inteligencia artificial o la Odontología digital. Ese diálogo interdisciplinar es extraordinariamente enriquecedor, porque permite comprender de dónde venimos, interpretar el presente y anticipar hacia dónde se dirige nuestra especialidad.
Me gustaría destacar que todos los ponentes han aceptado participar con una enorme honestidad intelectual, lo que es especialmente importante para las nuevas generaciones de profesionales que participarán en el encuentro SEI Universidad Granada 2026, ya que no se trata de presentar casos de éxito o nuevas técnicas; vienen a compartir también la evolución de sus protocolos, las complicaciones que les han permitido aprender y las preguntas que todavía siguen abiertas. En mi opinión, esa actitud representa la verdadera grandeza de la ciencia.
Al finalizar el congreso, me gustaría que los asistentes recordaran algo más que excelentes conferencias, y que han formado parte de una conversación científica entre colegas que comparten una misma pasión por mejorar la Implantología y, sobre todo, por ofrecer una atención cada vez mejor a sus pacientes. Pienso que “Los congresos no se miden únicamente por la categoría de sus ponentes, sino por la calidad de las ideas que permanecen en quienes los escuchan”.
-¿De qué manera cree que los avances científicos y tecnológicos que se presentarán en el congreso pueden trasladarse a la práctica diaria de las clínicas dentales?
-El mejor congreso no es aquel del que se sale con más diapositivas fotografiadas. Es aquel del que se regresa con una manera diferente de pensar la Implantología. Por eso hemos diseñado un programa con una marcada orientación clínica. Nuestros ponentes no se limitarán a presentar resultados espectaculares o casos de éxito. Explicarán el razonamiento que hay detrás de cada decisión clínica, las indicaciones de cada técnica, sus limitaciones, las posibles complicaciones y, sobre todo, qué evidencia científica respalda cada protocolo.
Me gustaría que los asistentes regresaran a sus consultas no solo con nuevas ideas, sino también con una mayor confianza para analizar cada caso de forma individual, seleccionar la mejor alternativa terapéutica y adaptar la innovación a las necesidades reales de cada paciente, ya que la innovación no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en mejorar el criterio clínico.
-El espacio SEI Universidad reunirá a universidades españolas vinculadas a la formación especializada en Odontología. ¿Cómo puede contribuir esta iniciativa a acercar la formación universitaria, la investigación y la práctica clínica en Implantología oral?
-La universidad no es el lugar donde termina la formación de un implantólogo; es el lugar donde comienza su compromiso con el conocimiento. Hace casi veinte años tuve la oportunidad de participar como profesor del master de Implantología oral en aquella primera reunión SEI–Universidad celebrada en Oviedo. Éramos docentes que tutorizábamos a nuestros alumnos, presentábamos nuestras primeras líneas de investigación y compartíamos con enorme entusiasmo una visión de futuro sobre la implantología oral.
Mirando atrás, comprendo que aquel encuentro fue más que una actividad científica, fue el inicio de una manera de entender la relación entre la universidad y la práctica clínica. Por eso, recuperar y potenciar hoy ese espacio tiene un significado muy especial. Con demasiada frecuencia hablamos de universidad, investigación y práctica clínica como si fueran tres ámbitos diferentes. En realidad, forman parte de un mismo proceso. La universidad plantea preguntas, la investigación busca respuestas y la práctica clínica es quien confirma, matiza o incluso replantea esas respuestas cuando llegan al paciente. Y es cuando ese ciclo funciona de forma natural, la Implantología avanza. Cuando se rompe, corremos el riesgo de que la investigación se aleje de los problemas reales de la clínica o de que la práctica clínica evolucione sin el respaldo de la mejor evidencia científica.
Precisamente en SEI Granada 2026, hemos querido que SEI Universidad sea mucho más que una sucesión de comunicaciones científicas. Contaremos con la Universidad de Granada y su facultad de Odontología ejerciendo de anfitriona, y apoyada por otras tantas como la Universidad de Barcelona, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Isabel I, la Universidad de León, la Universidad Católica de Murcia, la Universidad Europea Miguel de Cervantes, la Universidad de Santiago de Compostela y la de Sevilla, entre otras.
Queremos que sea un espacio de encuentro entre generaciones donde un estudiante pueda presentar por primera vez un trabajo de investigación ante investigadores consolidados y donde los profesionales que ejercen diariamente descubran el extraordinario nivel científico que actualmente existe en nuestras universidades. Creo firmemente que la investigación no debe entenderse como una actividad reservada al ámbito universitario.
Hay otro aspecto que considero especialmente importante: los estudiantes que presentarán sus primeros trabajos científicos serán quienes lideren nuestra especialidad dentro de unos años. Cuando recuerdo aquella reunión de Oviedo, veo a un grupo de profesores que iniciábamos esa indispensable relación SEI-Universidad. Hoy muchos de nosotros tenemos el privilegio de organizar este congreso. Estoy convencido de que, dentro de unos años, serán algunos de los estudiantes que participen en SEI Universidad Granada 2026 quienes impulsen las próximas innovaciones, coordinen nuevas investigaciones y asuman la responsabilidad de organizar futuros congresos de la Sociedad Española de Implantes.
Pienso que el verdadero patrimonio de una sociedad científica siempre serán las personas capaces de transmitir el conocimiento a la siguiente generación y esa ha sido, desde sus orígenes, una de las grandes fortalezas de la Sociedad Española de Implantes.


