Según un estudio de la Universidad de Murcia (UMU), para que se pueda llevar a cabo esta complicada visita, los vídeos que mejor funcionan son aquellos que muestran de forma visual cómo es la consulta y qué va a ocurrir paso a paso.
YouTube cada vez es de mayor ayuda para las familias con hijas e hijos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que recurren a la aplicación para preparar la primera visita al dentista. Los vídeos que más ayudan, según se ha podido conocer, son los que explican cómo será la consulta, cómo reducir la ansiedad o qué estrategias pueden facilitar la experiencia. Sin embargo, no toda la información que circula en la plataforma presenta la misma calidad.
Así se ha explicado en un estudio reciente liderado por Nuria Pérez-Guzmán y María Pilar Pecci-Lloret, investigadoras de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia (UMU), junto al catedrático Francisco Javier Rodríguez-Lozano, experto en odontología para personas con necesidades especiales.
El trabajo, que ha sido publicado en la revista científica Clinical Oral Investigations, analiza la calidad, utilidad y veracidad de los vídeos que se pueden encontrar en YouTube sobre la primera visita dental en menores con TEA.
Una visita especialmente compleja
Según señalan en el estudio, la primera visita al dentista suele ser un momento crítico para los niños con autismo y sus familias. La hipersensibilidad sensorial, los cambios de rutina y la dificultad para anticipar lo que va a ocurrir pueden generar ansiedad intensa, rechazo al tratamiento e incluso abandono de la atención odontológica. “Cuando estas visitas no se preparan adecuadamente, aumentan los problemas de conducta y el estrés familiar, y se pone en riesgo la salud oral a largo plazo”, señala María Pilar Pecci-Lloret.
Es por esta razón por la que se ha llevado a cabo el análisis de 93 vídeos en español e inglés, valorando diferentes aspectos de los mismos como quién los había creado, qué tipo de contenido ofrecían y si la información era fiable desde un punto de vista científico.
Los resultados muestran que los vídeos elaborados por dentistas y otros profesionales sanitarios presentan mayor calidad, fiabilidad y rigor, mientras que los vídeos basados únicamente en experiencias personales, aunque presentan un mayor grado de cercanía, suelen carecer de información contrastada.
“Los testimonios familiares conectan mucho con otros padres, pero no siempre aportan estrategias basadas en la evidencia. Eso no los invalida, pero sí limita su utilidad clínica”, explica Nuria Pérez-Guzmán.
Consejos prácticos que sí funcionan
El equipo de la UMU identificó una serie de contenidos especialmente valiosos cuando aparecen en los audiovisuales: el uso de pictogramas, la desensibilización progresiva, la adaptación del entorno clínico, la reducción de estímulos sensoriales o la explicación previa del material dental.
“Los vídeos que muestran de forma visual cómo es la consulta y qué va a ocurrir paso a paso son especialmente útiles para niños con TEA, que suelen responder mejor al aprendizaje visual”, destaca Francisco Javier Rodríguez-Lozano.
Uno de los aspectos más preocupantes, sin embargo, es que una parte significativa de los vídeos no ofrece información útil, y que es muy fácil acceder a mensajes que ofrecen información inútil o incluso incorrecta. Aunque YouTube es una herramienta muy potente, “no tiene ningún sistema de control de calidad”, advierten.
El estudio concluye que los profesionales sanitarios deben tener un papel más activo en la creación y recomendación de contenidos online. “Debemos estar presentes en los espacios donde las familias buscan información, ofreciendo contenidos claros, accesibles y basados en la evidencia”, concluye Pecci-Lloret.


