Protagonistas

Dra. Vanessa Paredes Gallardo, catedrática de Ortodoncia

Vanessa Paredes, primera catedrática en Ortodoncia en España


La Dra. Vanessa Paredes ha hecho historia al convertirse en la primera catedrática de Ortodoncia en España, un reconocimiento que corona una trayectoria marcada por la excelencia, la dedicación y la pasión por la docencia. En esta entrevista, comparte con GD las claves de su carrera, los retos del presente y futuro de la Ortodoncia y la importancia de inspirar a las nuevas generaciones de profesionales, especialmente a las mujeres, a seguir construyendo su camino en la Universidad y en la profesión.

Profesora Paredes, acaba de convertirse en la primera catedrática de Ortodoncia en España. ¿Qué significa para usted este importante hito profesional?

-Para mí supone una enorme satisfacción personal y profesional, además de una profunda responsabilidad que estaré encantada de asumir. Ser catedrática de Ortodoncia era uno de los grandes sueños de mi vida profesional y verlo hecho realidad es una emoción difícil de describir.

Además, haberme convertido en la primera mujer catedrática de Ortodoncia en España tiene un valor muy especial para mí. No solo representa un logro personal, sino también un paso más hacia la visibilidad y el reconocimiento del papel de la mujer en la Ortodoncia española y en la Universidad. Espero que mi trayectoria pueda servir de inspiración a las jóvenes mujeres ortodoncistas a comprender que, con esfuerzo, compromiso, pasión y confianza, es posible alcanzar cualquier sueño que se propongan.

Obtener una cátedra universitaria es el resultado de una larga carrera de docencia e investigación. ¿Cuáles han sido los mayores retos de ese proceso?

-Más que retos puntuales, este resultado es fruto de un camino exigente de muchos años de duro trabajo en el que la clave ha sido mantener el equilibrio entre la docencia, la investigación, la práctica clínica y la gestión universitaria. Cada parte ha tenido sus propias exigencias: desde compaginar la formación de los estudiantes con el desarrollo de proyectos de investigación hasta impulsar líneas innovadoras que aportaran valor real a la sociedad.

Mantener la motivación a lo largo del tiempo, superar las dificultades y seguir creyendo en el valor del trabajo bien hecho han sido, sin duda, los mayores desafíos. Hoy miro atrás con gratitud por todo lo aprendido en el proceso, por las personas que me han acompañado y por haber tenido la oportunidad de dedicar mi vida profesional a algo que realmente me apasiona: contribuir, junto a un gran equipo, al avance de la Ortodoncia y a la formación de muchos profesionales que son el presente y el futuro de nuestra profesión.

Vanessa Paredes, primera catedrática en Ortodoncia en España
“La tecnología debe ser una herramienta al servicio del profesional, no un sustituto de su diagnóstico ni de su experiencia”, destaca la Dra. Vanessa Paredes.

Su carrera está estrechamente ligada a la Universitat de València, donde obtuvo la Licenciatura y el Doctorado, ambos con Premio Extraordinario, y donde ejerce como vicedecana de la Facultad de Medicina y Odontología. ¿Qué papel ha jugado y juega esta institución en su desarrollo profesional y académico?

-Efectivamente, la Universitat de València ha tenido un papel absolutamente crucial en mi desarrollo profesional y académico. Ha sido el lugar donde he crecido, no solo como profesional, sino también como docente e investigadora. Es una institución que me ha brindado innumerables oportunidades para formarme, investigar y contribuir al avance de la Ortodoncia, y a la que tengo un profundo cariño y agradecimiento.

Sin embargo, también hay una segunda universidad que ha sido fundamental en mi trayectoria: la Universidad Complutense de Madrid. Allí realicé el Máster en Ortodoncia durante tres intensos años que marcaron mi vocación y consolidaron mi pasión por esta especialidad. Por todo ello, puedo decir que la Complutense es, sin duda, mi segunda casa, a la que estaré eternamente agradecida. Ambas universidades son dos pilares esenciales para mí.

¿Qué la llevó a elegir la Ortodoncia como especialidad? ¿Recuerda algún momento clave en el que sintió que ese era su camino?

-Mi primera experiencia con la Ortodoncia fue como paciente, cuando era adolescente, y fue una vivencia que recuerdo perfectamente y que me marcó profundamente. Al llegar a la universidad, dudé entre hacer la carrera de Medicina, como toda mi familia, o de Odontología, pero finalmente me decanté por Odontología. Aunque suene a tópico, desde que comencé la carrera tuve claro que quería ser ortodoncista. Me fascinaba ver cómo esta especialidad podía transformar no solo la estética de la sonrisa, que ya de por sí tiene un gran impacto en la autoestima, sino también la función, la oclusión y la armonía facial.

En 4º curso, las clases de Ortodoncia me atraparon desde el inicio haciéndome disfrutar enormemente con la asignatura: supe entonces, sin ninguna duda, que ese era mi camino.

¿Se ha arrepentido en algún momento de su trayectoria de esta elección?

-Nunca. Es una especialidad apasionante que me ha dado muchísimas satisfacciones tanto a nivel profesional como personal. Es cierto que hay momentos en los que uno puede impacientarse, porque la Ortodoncia no es una especialidad de resultados inmediatos: requiere tiempo, constancia y mucha paciencia. Sin embargo, cuando ves el resultado final, cuando observas cómo una sonrisa puede cambiar la vida de una persona, mejorar su autoestima y su calidad de vida, toda frustración desaparece. Esa transformación es, sin duda, la mayor recompensa y la razón por la que sigo amando esta profesión cada día más.

En los últimos años, la Ortodoncia ha experimentado una transformación profunda impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y la planificación 3D. ¿Cómo valora este cambio en el ámbito clínico y formativo, y qué considera esencial para preparar a los futuros ortodoncistas ante este escenario?

-La Ortodoncia vive actualmente una de las etapas más apasionantes de su historia. La digitalización, la planificación virtual y la inteligencia artificial han revolucionado tanto la práctica clínica como la enseñanza, permitiendo tratamientos más precisos, personalizados y previsibles, además de optimizar los tiempos y la comunicación con los pacientes.

En la Universidad de Valencia hemos integrado plenamente estas tecnologías en la formación de grado y posgrado, para que nuestros estudiantes adquieran no solo una sólida base científica, sino también la destreza digital necesaria para afrontar estos retos.

La Ortodoncia es un campo que evoluciona a gran velocidad, y solo quienes estén dispuestos a formarse y adaptarse de manera constante podrán ofrecer siempre la mejor atención a sus pacientes. En definitiva, necesitamos profesionales con una sólida base científica, una mentalidad abierta a la innovación y un firme compromiso con la actualización permanente a lo largo de toda su carrera profesional.

No obstante, esta revolución tecnológica exige también mantener una actitud crítica y un criterio clínico firme. La tecnología debe ser una herramienta al servicio del profesional, no un sustituto de su diagnóstico ni de su experiencia. Por ello, el objetivo es formar ortodoncistas competentes, innovadores y comprometidos con la excelencia, capaces de conjugar la precisión digital con la esencia humana de nuestra profesión: el rigor, la empatía y la pasión por mejorar la salud bucodental y la calidad de vida de cada paciente.

¿Hacia dónde cree que se dirigirán las investigaciones más prometedoras en Ortodoncia?

-Las líneas de investigación más prometedoras se orientan hacia una integración cada vez mayor entre biología, tecnología y sostenibilidad. Por un lado, el desarrollo de nuevos materiales inteligentes será clave: polímeros con memoria elástica, biocompatibles y sostenibles, capaces de mejorar la eficiencia y el confort de los tratamientos de ortodoncia invisible.

Otra área con un enorme potencial es la aplicación de la inteligencia artificial y el big data en el diagnóstico, la planificación y el seguimiento clínico. Estos sistemas permitirán automatizar procesos, optimizar tiempos y predecir con mayor precisión los resultados, abriendo la puerta a una Ortodoncia verdaderamente personalizada y basada en la evidencia, siempre bajo el criterio y supervisión del ortodoncista.

Vanessa Paredes, primera catedrática en Ortodoncia en España
“A las nuevas generaciones, les diría que se formen adecuadamente, con rigor y profundidad, porque la Ortodoncia exige una preparación científica, técnica y humana de alto nivel”, asegura la Dra. Paredes.

Asimismo, la biología molecular y la ingeniería tisular están aportando nuevas perspectivas para comprender mejor los mecanismos de remodelado óseo y respuesta tisular al movimiento dentario.

Sabemos que el Máster de Ortodoncia de la Universidad de Valencia es una de sus principales dedicaciones diarias. ¿Cuál es su papel dentro del Máster y cuáles considera que son los principales puntos fuertes de este programa?

-Tengo el honor de ser codirectora del Máster de Ortodoncia de la Universidad de Valencia junto con el Profesor Gandía, un programa que se ha consolidado como referente nacional e internacional por su excelencia académica. Nos caracterizamos por estar siempre a la vanguardia de la innovación, incorporando escáneres intraorales de última generación, softwares de diagnóstico y diseño de aparatología, e impresión 3D. Además, contamos con una fuerte proyección internacional: desde hace casi una década mantenemos un programa de intercambio con la Universidad de Minnesota. También recibimos regularmente ponentes de prestigio internacional, lo que enriquece la experiencia formativa y ofrece una mirada más amplia. Otro de nuestros grandes pilares es la investigación que nos han permitido generar una producción científica amplia y de calidad. Pero, por encima de todo, este máster destaca por su equipo humano: más de 30 profesores con sólida formación y una gran calidad personal, y un ambiente de compañerismo y sentimiento de familia que hacen de la experiencia formativa algo realmente especial.

También forma parte de la junta directiva de SEDO, ¿qué le aporta a su perfil su trabajo en la sociedad científica?

-Formar parte de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) como vocal científica es, para mí, una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un enorme orgullo. Es una sociedad con la que tengo un fuerte vínculo, pues formo parte de ella desde que comencé como miembro estudiante durante mis estudios de posgrado hasta la fecha actual como miembro diplomado. Creo que mi sólida formación en investigación, docencia y práctica clínica, adquirida a lo largo de todos estos años, me permite afrontar este nuevo reto con ilusión, compromiso y rigor.

Desde este cargo, participo activamente en la organización de los congresos de la SEDO, trabajando junto al resto de miembros de la Junta para hacer crecer la sociedad y ofrecer congresos de alto nivel científico. Nuestro objetivo es tener los mejores conferenciantes, tanto nacionales como internacionales, que aporten conocimiento, innovación y calidad a nuestra Sociedad Española de Ortodoncia.

Mirando atrás, ¿hay algún consejo que le hubiera gustado recibir al iniciar su carrera?

-Mirando atrás, creo que el consejo que me hubiera gustado recibir al iniciar mi carrera es que el camino no siempre es lineal. Que los momentos de duda, de cansancio o incluso de error, forman parte del aprendizaje y acaban construyendo al profesional y, sobre todo, a la persona. Me habría gustado que me recordaran que los logros importantes no llegan de la noche a la mañana, sino gracias al trabajo constante, al esfuerzo sostenido y a la pasión por lo que uno hace. Que hay que tener paciencia, perseverancia y que, al final, todo llega.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de odontólogos que quieren dedicarse a la Ortodoncia y especialmente a las mujeres que aspiran a seguir una carrera académica?

-A las nuevas generaciones, les diría que se formen adecuadamente, con rigor y profundidad, porque la Ortodoncia exige una preparación científica, técnica y humana de alto nivel. No hay atajos: la constancia y el esfuerzo diario son los pilares que sostienen una trayectoria profesional de calidad. Pero, por encima de todo, les animaría a amar profundamente esta profesión.

Esa pasión es la que permite crecer, pero, sobre todo, transmitir ilusión a los pacientes y a los alumnos. A las mujeres que aspiran a desarrollar una carrera académica, me gustaría decirles que crean en sí mismas, que no se dejen frenar por los obstáculos, que sean valientes y que confíen en el valor de su trabajo, pero, sobre todo, que disfruten del camino.

Después de todo lo que nos ha contado, queda claro que su día a día está lleno de proyectos y responsabilidades. ¿Cómo consigue llegar a todo y coordinarlo con tanta precisión y sin fisuras?

-La clave más importante está en rodearse de un buen equipo. Una parte importante de mi labor es precisamente saber coordinarlo y elegir personas trabajadoras, proactivas y generosas, porque cuando hay calidad humana, todo fluye.

También creo que es fundamental mantener el equilibrio personal. En mi caso, la vida social forma parte de ese equilibrio: tanto la que surge de las propias actividades profesionales como la que disfruto fuera de la universidad, con mi familia y amigos.

Y, por supuesto, el ejercicio físico. Es mi forma de desconectar, pero también de mantener la mente enfocada y el cuerpo preparado para el ritmo que exige esta profesión. En definitiva, mantener una actitud positiva y avanzar siempre con entusiasmo es, para mí, la mejor forma de llegar a todo.

Finalmente, ¿cuáles son sus próximos proyectos o metas personales tras alcanzar este importante logro?

Aspiro a seguir evolucionando, ampliando horizontes y asumiendo nuevos retos tanto en lo personal como en lo profesional. En el ámbito universitario, mi objetivo es continuar avanzando junto a todo mi grupo de Ortodoncia que me acompaña desde hace años, un equipo formado por grandes docentes, investigadores, profesionales y excelentes ortodoncistas, a quienes quiero seguir apoyando para que cumplan sus propios sueños.

En cuanto a mi labor dentro de la Sociedad Española de Ortodoncia, deseo seguir ofreciendo mi mejor versión, para contribuir al progreso y la excelencia de nuestra especialidad. Además, el año 2028, será un año importante, ya que seré la presidenta del congreso de la SEDO en Valencia, con un objetivo claro: conseguir que se convierta en una reunión científica de referencia, única y memorable, que refleje el nivel y la pasión con la que vivimos la ortodoncia en nuestro país.

Principales retos y desafíos de la Ortodoncia

A juicio de la Dra. Vanessa Paredes, son varios los desafíos a los que se enfrenta la Ortodoncia en nuestro país. “El primero es, sin duda, el reconocimiento oficial de las especialidades odontológicas. En segundo lugar, controlar la proliferación de tratamientos sin supervisión profesional, que ponen en riesgo la salud de los pacientes. Otro gran desafío, tal y como he comentado anteriormente, es la adaptación a la transformación digital. Además, debemos aprender a gestionar un nuevo perfil de paciente, más informado y con expectativas elevadas. Finalmente, la necesidad de impulsar la investigación es otro reto clave para seguir avanzando”.

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