A pesar de que la tecnología es una gran pasión para ella, más aún lo es su profesión. “La tecnología debe entenderse como una herramienta al servicio del odontólogo, no como un fin en sí misma”, asegura la Dra. Irene García, una joven profesional que se siente afortunada de ser parte activa de la transformación constante que vive la Odontología actual. A quienes se adentran en este universo digital, lleno de soluciones y herramientas innovadoras, les aconseja mantener una actitud abierta, crítica y proactiva, así como reservar importantes dosis de tiempo, dedicación, esfuerzo y, sobre todo, paciencia para sacar el máximo provecho de las mismas.
—¿Qué te llevó a interesarte por la Odontología digital?
—Siempre he sido una persona inquieta y curiosa. Mi padre, odontólogo de la “vieja escuela”, siempre me inculcó la importancia de mantenernos en constante aprendizaje y actualización dentro de nuestra profesión. Sin embargo, la influencia más determinante en mi trayectoria ha sido la del profesor Guillermo Pradíes, tutor durante el Máster en Ciencias Odontológicas de la Universidad Complutense de Madrid y un visionario incansable. Como parte del proceso de selección, redacté una carta de motivación en la que expresé mi deseo de aprender y mi compromiso de ser parte activa del cambio que él lideraba.
En 2014, el profesor Pradíes reunió a un equipo excepcional de clínicos, docentes e investigadores para dirigir un innovador posgrado con un enfoque multidisciplinar con el fin de formar profesionales capacitados para integrar, evaluar y desarrollar las tecnologías más innovadoras aplicadas a la Odontología. Tuve el privilegio de formar parte de las primeras promociones del “Especialista en Odontología Restauradora basada en las Nuevas Tecnologías” de la Universidad Complutense de Madrid y, desde entonces, he permanecido siempre vinculada a esta propuesta académica pionera.
—¿Cómo ha sido tu evolución académica y profesional?
—Durante los últimos años de la Licenciatura en Odontología, trabajé como auxiliar dental en varias clínicas. Crecí viendo trabajar a mi padre, aun así, sentía la necesidad de conocer distintos enfoques clínicos y estilos de atención al paciente. Esa etapa fue fundamental para comprender la realidad de la profesión y adaptarme a las exigencias del trabajo clínico.
Posteriormente, inicié una formación clínica más específica en las áreas de Implantología, Periodoncia y Prótesis Dental, comenzando por el título de Experto en Periodoncia, y más adelante con el programa de Especialista en Odontología Restauradora basada en Nuevas Tecnologías de la UCM.
A lo largo de estos años, combiné la práctica clínica con una participación en congresos nacionales como SEPES y SEPA, manteniendo un interés constante en la investigación aplicada a la Odontología Digital.
En 2017, surgió la oportunidad de incorporarme como profesora de Oclusión en la Universidad Europea de Madrid, y desde entonces continúo colaborando como docente en el Máster de Prótesis. También amplié mi formación con diferentes estudios en mis áreas de interés.
Actualmente compagino mi labor docente en el Máster de Nuevas Tecnologías de la UCM con la práctica clínica y la gestión de mi propia consulta. Este equilibrio me permite mantenerme en constante actualización en un entorno rodeada de grandes profesionales y, sobre todo, estar en contacto directo con las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas a la odontología.
«La tecnología es una herramienta, no un fin en sí mismo»
—¿Qué impacto tienen hoy las herramientas digitales en la práctica clínica diaria de un odontólogo?
—La Odontología, al tratarse de una disciplina sanitaria con un fuerte componente técnico, ofrece un amplio margen de mejora gracias a la innovación digital. En todo caso, en los últimos diez años se podría decir que las herramientas digitales emergentes han experimentado un crecimiento exponencial. Esta transformación no solo optimiza la efectividad de los procedimientos clínicos, sino que también está redefiniendo cómo entendemos y practicamos la Odontología en la actualidad.
Hoy en día, la Odontología digital ya es una realidad consolidada, y está presente en prácticamente todos los aspectos de la práctica clínica. El empleo de cámaras de fotografía digital, dispositivos de radiovisiografía, o escáneres intraorales para la generación de modelos 3D son algunos de los recursos más representativos ya que, actualmente, hacen que sea posible la integración de archivos 3D para el diagnóstico y la planificación virtual. Asimismo, los programas de gestión clínica se actualizan constantemente, facilitando la comunicación con los pacientes y haciendo más fácil el trabajo diario prácticamente para todos los profesionales del sector.
«Una de las cosas que más me atrae del presente digital en Odontología es ser parte activa de un cambio constante»

—¿Cuáles son las principales ventajas de usar la tecnología digital en la Odontología restauradora?
—La incorporación de tecnología digital en Odontología restauradora ha supuesto una profunda transformación en la práctica clínica. En comparación con los métodos tradicionales, los flujos de trabajo digitales ofrecen una mayor fiabilidad, efectividad y seguridad. Esta evolución se traduce en procedimientos más ágiles, resultados clínicos más predecibles y una notable reducción en los tiempos de atención.
La experiencia del paciente se vuelve más cómoda, mientras que el odontólogo se beneficia de una práctica más fluida, precisa y ergonómica. Otra de las aportaciones más significativas de esta transformación es la mejora en la comunicación, tanto con el paciente como entre los distintos profesionales del sector dental. La posibilidad de compartir información de forma rápida, clara y visual contribuye a una atención más integrada, personalizada y eficiente.
A pesar de sus numerosas ventajas, la tecnología digital no está exenta de limitaciones. Su uso adecuado requiere criterio clínico y conocimiento actualizado basado en la evidencia científica. La experiencia del profesional sigue siendo indispensable para interpretar los datos y tomar decisiones informadas que garanticen la calidad de todo tratamiento.
—¿Qué procesos han mejorado más gracias a la digitalización?
—Un ejemplo práctico de la gran transformación digital se evidencia en la transición desde el empleo de impresiones convencionales realizadas con cubetas y materiales elastoméricos como el alginato o las siliconas al uso de escáneres intraorales. Este cambio ha supuesto una mejora significativa tanto en la fiabilidad de los modelos obtenidos como en la experiencia del paciente. Actualmente, los escáneres intraorales permiten obtener modelos digitales tridimensionales de forma rápida, fiable, más cómoda y limpia. Si se requiere de tratamiento protésico, ese modelo virtual generado permite la planificación y diseño de restauraciones mediante un flujo de trabajo totalmente digital.
Este flujo de trabajo digital también optimiza la comunicación con el laboratorio, con el que podemos intercambiar información virtual del paciente de forma casi instantánea. Actualmente, es posible diseñar y fabricar restauraciones incluso de forma automatizada, así como producir guías quirúrgicas y estructuras dentales cada vez más complejas.
«La Odontología, al tratarse de una disciplina sanitaria con un fuerte componente técnico, ofrece un amplio margen de mejora gracias a la innovación digital»
La mejora técnica de las impresoras 3D y de los sistemas de fresado ha ampliado considerablemente no solo la calidad en la fabricación, sino también el abanico de posibilidades en cuanto a materiales restauradores, lo que incrementa notablemente la versatilidad clínica.
Otra área que se ha beneficiado de la digitalización es el diagnóstico por imagen, especialmente en fotografía y radiología dental. Las tecnologías permiten obtener imágenes 2D y 3D de alta resolución, y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial facilita la detección automatizada de estructuras anatómicas, así como posibles indicios de patologías.
Los programas de planificación radiológica en 3D han marcado un antes y un después en cuanto al abordaje interdisciplinar de prácticamente cualquier caso. La integración de imágenes CBCT con escaneados intraorales permite realizar planificaciones quirúrgicas precisas, diseñar guías quirúrgicas personalizadas y mejorar tanto la predictibilidad de los resultados clínicos como la comodidad para el paciente y el profesional.
Por último, la optimización de los sistemas de almacenamiento y gestión de datos clínicos. El tratamiento de la información en línea o en la nube ha facilitado el acceso remoto a los datos y ha potenciado el trabajo de colaboración entre profesionales.

«Es esencial recordar que, más allá de cualquier innovación tecnológica, somos profesionales de la salud»
—¿Qué consejo darías a quienes todavía ven las nuevas tecnologías como un reto o una amenaza?
—Más allá de cualquier innovación, seguimos siendo profesionales de la salud. La tecnología puede encargarse de tareas sistemáticas o de apoyo, pero la experiencia clínica, la relación con el paciente o la responsabilidad en la toma de decisiones siguen siendo competencias exclusivas del odontólogo.
No obstante, la integración de herramientas digitales en la práctica dental no está exenta de desafíos, especialmente en las etapas iniciales. Desde la inversión económica para adquirir nuevos dispositivos, aplicaciones o suscripciones hasta la superación de la llamada “curva de aprendizaje”. Este proceso de adaptación suele requerir tiempo, formación continua, así como de reajustes en los protocolos de trabajo. Por ello, lo más recomendable es abordar esta transición de manera gradual y planificada.
En definitiva, la tecnología debe entenderse como una herramienta al servicio del odontólogo, no como un fin en sí misma. Cuando se integra adecuadamente, y se respalda con formación académica contrastada, se convierte en un recurso valiosísimo que mejora la calidad de la atención al paciente y optimiza la efectividad del trabajo clínico.
—¿Cómo se puede integrar la formación en tecnologías digitales en el currículo de Odontología?
—La digitalización ha transformado nuestra forma de vivir, comunicarnos y la manera en que aprendemos. En el contexto académico, este cambio representa una gran oportunidad para enriquecer la formación en Odontología.
Las nuevas generaciones de estudiantes, familiarizadas con el entorno digital, parten con una ventaja significativa frente a este nuevo paradigma. Sin embargo, la integración de estas tecnologías en el currículo debe realizarse de manera estructurada, permitiendo que los alumnos desarrollen progresivamente nuevas habilidades clínicas a la misma vez que adquieren las competencias digitales necesarias para su futuro profesional. Es fundamental que esta incorporación sea planificada, validada y basada en la evidencia científica. Toda innovación tecnológica propuesta o impulsada por la industria dental debería ser previamente evaluada mediante estudios rigurosos, preferiblemente en el entorno académico.
Asimismo, universidades y centros de formación, al igual que las clínicas, deberían planificar cuidadosamente el propio proceso de implementación tecnológica. Este proceso implica decisiones estratégicas que van más allá de la adquisición y mantenimiento de equipos; requiere también de formación continua, actualización docente, así como de revisiones periódicas de los dispositivos y de los protocolos clínicos asociados.
—¿Qué es lo que más te apasiona de trabajar en este “presente digital” de la Odontología?
—Una de las cosas que más me atrae del presente digital en Odontología es ser parte activa de una transformación constante. La rapidez con la que evolucionan las herramientas digitales no solo responde a nuestras necesidades clínicas, sino que a menudo las anticipa. Incorporarlas a la práctica diaria implica un proceso creativo que exige perseverancia, exploración y adaptación. Este reto impulsa a mantenerse siempre actualizado y a buscar nuevas formas de mejorar el cuidado del paciente.
«La digitalización hay que hacerla de manera gradual y planificada»
—Un consejo final para los jóvenes que quieren ser parte activa de esta transformación tecnológica…
—Apostar siempre por una formación académica sólida y científicamente respaldada, que fundamente la práctica clínica con conocimientos rigurosos y actualizados.
Las nuevas generaciones han crecido en un entorno digital, pero no debemos perder de vista nuestra responsabilidad principal: la atención integral y ética al paciente.
¿Qué tecnologías tienen más futuro?
“Una de mis principales fuentes de inspiración para imaginar el futuro dental es el presente tangible que se vive en “la juguetería” del Máster de Nuevas Tecnologías. Este espacio, que alberga una colección creciente de dispositivos digitales de última generación, permite a los alumnos experimentar con herramientas de vanguardia y que, en muchos casos, anticipan lo que, con el tiempo, se convertirá en estándar en nuestras clínicas.
Desde una perspectiva de innovación vertical, es decir, la evolución de las tecnologías ya existentes es probable que sigamos beneficiándonos de importantes avances en dispositivos que forman parte del día a día clínico. Un claro ejemplo son los escáneres intraorales 3D, que evolucionan hacia versiones más precisas, compactas, rápidas y versátiles. Algunos de estos equipos ya incorporan funciones avanzadas, como la detección automática de caries o el análisis del color dental, mediante herramientas basadas en inteligencia artificial (IA). Esta misma IA está revolucionando también el campo del diagnóstico por imagen y radiología, al ofrecer sugerencias diagnósticas que enriquecen la interpretación clínica. En paralelo, observamos un notable avance en las plataformas digitales de planificación interdisciplinar, que permiten integrar tratamientos restauradores, ortodóncicos y quirúrgicos dentro de entornos virtuales 3D cada vez más completos y colaborativos.
Por otro lado, la innovación horizontal, centrada en el desarrollo e integración de nuevas tecnologías, también está marcando un punto de inflexión. Aquí destacan los dispositivos para el estudio y reproducción del movimiento mandibular, así como la introducción de sistemas robóticos en procedimientos quirúrgicos, como la colocación asistida de implantes. Además, las aplicaciones móviles y los sistemas en la nube se consolidan como herramientas esenciales para el almacenamiento seguro, acceso remoto y sincronización de datos clínicos.
A pesar de que la tecnología nunca deja de sorprendernos, las predicciones apuntan a que la convergencia de inteligencia artificial, impresión 3D, robótica y plataformas digitales establecerán el nuevo paradigma en la odontología durante la próxima década”.
Competencias digitales
“Es importante dominar herramientas básicas como la cámara fotográfica digital, los visores radiológicos, además de los escáneres intraorales 3D. También resulta muy conveniente familiarizarse con los formatos de archivos digitales más empleados en Odontología actualmente, ya que facilita la integración, interpretación y gestión de toda la información clínica de cada paciente.
Por otro lado, es importante comprender la secuencia de cada uno de los procesos potencialmente implicados en el diseño y, la fabricación de prótesis y/o dispositivos ortodónticos, tanto en su versión analógica como digital. Del mismo modo, es muy recomendable conocer las principales aplicaciones y programas utilizados en la planificación ortodóncica, protética o quirúrgica.
No obstante, es fundamental no olvidar que, más allá del avance tecnológico, las competencias clínicas tradicionales continúan siendo los pilares indispensables de la profesión para ejercer una odontología segura, rigurosa y de calidad”.


