A sus 21 años, María Valiente es una voluntaria con experiencia. En la actualidad, cursa 4º de Odontología en la Universidad de las Islas Baleares, pero fue en el primer curso de carrera cuando le picó el gusanillo solidario y empezó a colaborar con Dentistas Sobre Ruedas. Esta organización no gubernamental nacida en la isla de Mallorca tiene activos varios proyectos solidarios, entre ellos, la Clínica Coloma Vidal en la capital palmesana donde colabora y aprende María. De cara al futuro, entre sus planes está viajar a Senegal a participar en el proyecto Adama, y seguir colaborando con DSR, en la clínica solidaria, una vez graduada.
—¿Por qué te decidiste a estudiar el Grado de Odontología?
—Siempre he sabido que quería dedicarme a acompañar, ayudar y cuidar de otras personas, pero no tenía claro a qué exactamente. De pequeña solía decir que me gustaría ser profesora, como mi madre, y estaba bastante convencida de ello; luego, en secundaria me di cuenta de que realmente lo mío eran las Ciencias de la Salud, aunque no descarto dedicarme a la docencia en algún momento de mi carrera.
—¿Qué te motivó a participar en un voluntariado odontológico?
—Desde muy pequeña soñaba con ser voluntaria y mejorar la calidad de vida de personas en situación vulnerable, pero no sabía cómo. Poco después, aprendí que muchas misiones que se organizan con este fin acaban teniendo un impacto negativo en la población que se pretende ayudar, especialmente cuando muchas de las personas que viajan a estos lugares de voluntarios no están cualificados para la tarea que se les encarga ni conocen la cultura, tierra ni necesidades reales de la población. Así que, antes de embarcarme en un voluntariado sin pensar, decidí informarme bien al respecto y animo a todo el mundo a hacer lo mismo.
—¿Cómo conociste a la ONG Dentistas Sobre Ruedas?
—Un día, buscando en internet sobre voluntariados para odontólogos, me topé con Dentistas Sobre Ruedas, una organización sin ánimo de lucro que vela por la salud general y bucodental de personas que no tienen los recursos para acceder a un servicio sanitario digno. Entre sus iniciativas están el proyecto Adama –en Missirah, Senegal–, la Clínica Dental Solidaria Coloma Vidal –en Palma, Mallorca– y Sonrisas sobre ruedas –programa de educación para la salud–. Me puse en contacto con ellos pensando en participar en la campaña de sensibilización y prevención, pero acabé como auxiliar en la Clínica Coloma Vidal.
—Cuéntanos un poco tu experiencia colaborando con Dentistas Sobre Ruedas.
—De momento no me he movido de la isla, he estado todos estos años colaborando como auxiliar en la Clínica Coloma Vidal semanalmente durante el curso y en verano con más frecuencia. Desde luego está en mis planes irme en algún momento a Senegal con el equipo DSR. Pero, quiero recalcar que no es necesario irse lejos para hacer voluntariado, una persona solidaria lo es allá donde esté. Hacer oídos sordos a los problemas presentes en nuestro entorno, pero sí ir a otros países a hacer voluntariado no te convierte en alguien solidario. Hay muchísimas personas de nuestro entorno que también necesitan apoyo, no hay que buscar lejos, basta con mirar entre nuestros vecinos, antiguos compañeros de colegio o familiares.
«Desde luego está en mis planes irme en algún momento a Senegal con el equipo DSR»
—¿Cómo funciona la Clínica Dental Solidaria Coloma Vidal y cuáles son los principales retos que tenéis que afrontar?
—La Clínica Dental Solidaria Coloma Vidal funciona gracias a donaciones y subvenciones de diferentes ayuntamientos y organizaciones de la isla. Los pacientes, para gran parte de los tratamientos, pagan una cuota muy baja. Conseguir brindar una atención de calidad al máximo número de pacientes con el mínimo gasto tanto para los pacientes como para la clínica es complicado. Principalmente los retos a los que nos enfrentamos son la falta de recursos humanos y económicos para abastecer la demanda.
«Poder ver desde 1º de grado cómo se realizan diferentes tratamientos y cómo enfrentarse a las dificultades ha tenido para mí un valor incalculable»
—¿Qué perfil de pacientes atendéis normalmente y cuáles son sus principales necesidades?
—Atendemos a pacientes derivados de los servicios sociales gubernamentales y otras organizaciones que cuidan de personas en situación de vulnerabilidad, por ejemplo: mujeres víctimas de violencia de género, personas con discapacidad psíquica o física, jóvenes internados en centros de protección de menores, etc. Las principales necesidades son las más comunes en el ámbito odontológico: tratamiento de la caries, enfermedad periodontal, pérdida dental y dolor. Los pacientes que atendemos suelen presentar cuadros clínicos más graves debido a que, en muchas ocasiones, no han recibido la educación necesaria para el mantenimiento de su salud, así que también nos ocupamos de darles las herramientas y conocimiento para que puedan mantener una boca sana. Nos dedicamos a realizar principalmente tratamientos restauradores, cirugía y prótesis removible.

—¿Qué te están aportado estas experiencias a nivel profesional y a nivel personal?
—En DSR he aprendido muchísimo. Poder ver desde 1º de grado cómo se realizan diferentes tratamientos y cómo enfrentarse a las complicaciones ha tenido para mí un valor incalculable. Más se aprende todavía habiendo tenido mentores como los doctores Joan Frau y Ana Carbonell, a quienes les quiero agradecer su acogimiento, enseñanza y cariño, sin ellos no sería la estudiante y futura odontóloga que soy hoy.
A nivel personal, me ha abierto los ojos a la realidad y lucha silenciosa que viven muchas personas, he aprendido sobre compasión, empatía, agradecimiento y compañerismo. Además, estoy muy agradecida con todo el equipo de la Clínica Coloma Vidal por hacerme sentir en casa siempre. A Pilar Sánchez, nuestra higienista que me ha enseñado y cuidado como una madre (y es la única que sabe dónde está ese instrumento que buscas); a Irene Coll, directora de la clínica, quien me ha abierto las puertas a esta etapa de crecimiento personal y profesional; a Cristina Llull y Victòria Colom, que siempre me hacen reír; a las doctoras Maida, Maribel, Mar y Marina; a las auxiliares en prácticas Alexandra y Helena y, por supuesto, a Joan y a Ana, gracias.
—¿Hay alguna experiencia o momento concreto que te haya marcado especialmente?
—Me he dado cuenta haciendo el voluntariado de que realmente no conoces en qué situación están los que te rodean y que la gente tiende a aprovecharse de la bondad de los demás. También que el voluntariado no es de color rosa siempre, en ocasiones te topas con pacientes que menosprecian tu trabajo o son desagradables contigo; lo que desanima un poco, aunque no sean muchos. Así que puedo decir que antes de hacer voluntariado yo tenía una idea muy bonita de esto, pero realmente la vida tiene muchos matices y ser voluntario no es bonito siempre. Sin embargo, no hay que dejar que lo negativo pese más que lo positivo, por eso seguimos adelante con el proyecto DSR.
«No es necesario ir lejos para hacer voluntariado, una persona solidaria lo es allá donde esté»
—¿Qué les dirías a otros estudiantes que se estén planteando participar en un voluntariado?
—Les diría que lo hagan sin dudarlo, que presten atención a todo lo que se hace en clínica, que aprendan, que pregunten, que sean proactivos y descubran qué les gusta más. Que se informen y sean solidarios sin importar el lugar en el que estén. Por último, si deciden irse de voluntariado a otros países, que lo hagan porque lo sienten y quieran ayudar, no por enseñarlo en redes sociales. Mucha gente disfruta publicando en redes, pero antes de hacerlo, deberían preguntarse: “¿Publicaría esto si estuviera en otro país?”. Está claro que nadie es altruista al 100%, uno siente satisfacción con uno mismo al ayudar a otras personas y eso está bien. También les aconsejo que se informen bien sobre el Síndrome del Salvador Blanco. Bajo mi punto de vista, un viaje de voluntariado no debería hacerse a la ligera. No es un viaje cualquiera. Y otra recomendación importante para quienes quieren viajar a determinados países es que se lleven algún que otro Fortasec porque probablemente lo van a necesitar.
La labor de Dentistas Sobre Ruedas
Dentistas Sobre Ruedas (DSR) es una fundación sin ánimo de lucro formada por dentistas, profesionales de la salud y voluntarios de diferentes sectores, cuya principal finalidad es organizar y coordinar proyectos que contribuyan a mejorar la salud en general –y la bucodental en particular– de aquellas personas que no disponen de los recursos suficientes para acceder a «unos servicios sanitarios decentes», tal y como la define el Dr. Alfonso Jaume Campomar, presidente y fundador de la ONG.
Y es que la Fundación DSR lleva 15 años velando por la salud de las personas en riesgo de exclusión social en África. Comenzando en sus orígenes con camiones equipados con clínicas dentales, ahora realiza sus acciones en la sede del Proyecto Adama en Missirah (Senegal). También opera en la clínica Dental Solidaria Coloma Vidal en Palma (Mallorca), ayudando a colectivos vulnerables. Mientras que, a través del proyecto Sonrisas Sobre Ruedas, sensibiliza a la población sobre la importancia de la higiene bucodental, el cuidado del medioambiente, la importancia del deporte y de la cultura.


