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ToggleLa pasión por la salud del Dr. Simón Pardiñas le viene desde la cuna. Y quizás también la timidez, unos sonrojos que con el tiempo y trabajo superó para convertirse en uno de los divulgadores científicos y clínicos más destacados. No en vano su canal Dentalk, consiguió en 2020 ser el canal dental más visto del mundo en YouTube, con vídeos en más de 15 idiomas y alcance en todos los rincones del mundo. Polifacético, emprendedor, inquieto, alumno en constante aprendizaje… Todo eso y mucho más es el Dr. Simón Pardiñas, un claro ejemplo de que con una sólida formación, esfuerzo y motivación no hay meta inalcanzable.
—¿Cómo empezó tu pasión por la Odontología?
—Mi padre es médico estomatólogo y mi madre médico y dentista, así que desde que era niño, siempre me fascinó el cuerpo humano y la precisión con la que funciona. En casa se hablaba de Medicina con total normalidad. Recuerdo que me encantaban los libros de anatomía que tenían mis padres por casa, las radiografías, incluso el olor de la clínica me resulta familiar desde que tengo memoria. Así que crecí en un entorno donde la salud, la biología y el cuidado de las personas eran parte del día a día. También me gustaban muchas otras cosas: las manualidades, la tecnología, la historia… y curiosamente, la Odontología me permitió unir todo eso. Porque al final esta profesión no es solo ciencia: es precisión, es arte, es estética, es habilidad manual, es ciencia, es innovación…
—¿Cómo surgió la idea de crear Dentalk?
—Dentalk nació sin pretensiones, de una necesidad práctica. Surgió como una evolución del canal de nuestra propia clínica -Clínica Pardiñas-, donde empezamos hace más de diez años a hacer vídeos en 3D para explicar de forma sencilla los tratamientos a nuestros pacientes. Vimos que funcionaba muy bien, que ayudaba muchísimo a que la gente entendiera lo que le pasaba en la boca, así que empezamos a subir esos vídeos a YouTube para que los pacientes pudieran verlos en casa, compartirlos con familiares, y fue entonces cuando vimos que empezaban a tener muchas visualizaciones, incluso de fuera de España. Gente de México, Argentina, EEUU, India… nos escribía para darnos las gracias por ayudarles a entender lo que les pasaba. Y eso nos hizo darnos cuenta de que había un vacío de contenido riguroso, claro y accesible sobre salud dental en internet.
Poco a poco fuimos ampliando: vídeos cortos, curiosidades, desmentir bulos, recomendaciones… y con el auge de las redes sociales, todo creció de forma exponencial. En 2020 nos convertimos en el canal dental más visto del mundo en YouTube, con vídeos en más de 15 idiomas y llegando a cualquier rincón del mundo. Nunca imaginamos llegar tan lejos. Y todo desde una clínica gallega. Increíble.

«Esta profesión va mucho más allá de hacer empastes o colocar implantes: tiene muchas ramas y mucho potencial por explorar»
—¿Cómo ha ido evolucionando el Dr. Pardiñas y su canal en estos años?
—Ha sido una evolución en paralelo. Lo profesional y lo personal han ido de la mano. Siempre he sido una persona muy inquieta, con muchas ideas, así que me metí en todo lo que rodea esta profesión: clínica, investigación, gestión, docencia… Me apasiona aprender, crear, conectar disciplinas… Y eso se refleja en mi trayectoria.
Dirijo nuestra clínica en A Coruña, trabajo sobre todo en Periodoncia e Implantología, sigo formándome, estoy haciendo el doctorado, y hace poco me incorporé como profesor adjunto en el departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial de la NYU en Nueva York.
En cuanto al canal, al principio eran todo animaciones, pero en la pandemia decidí ponerle cara al proyecto y salir yo mismo en los vídeos. Salir delante de la cámara fue una decisión difícil, porque soy una persona tímida y no me gusta mucho la exposición, pero me di cuenta de que humanizar el canal era necesario. La gente quiere saber quién está detrás, conocer a la persona, y eso genera confianza y cercanía.
A partir de ahí surgieron muchos proyectos paralelos: creamos DentalPlay y Dentool para ayudar a otros dentistas a explicar mejor los tratamientos, colaboraciones con medios, asesoramiento a marcas, creación de podcast, entrevistas, charlas… Incluso los congresos empezaron a llamarme para hablar de marketing, comunicación y empresa en Odontología, algo que antes casi ni se tocaba.
Y lo mejor es que en cada proyecto, cada viaje o cada encuentro con otros compañeros, aprendo algo nuevo. He podido viajar, conocer realidades distintas, y, sobre todo, vivir experiencias que nunca habría imaginado.
Esta profesión va mucho más allá de hacer empastes o colocar implantes: tiene muchas ramas y mucho potencial por explorar. Y eso me motiva muchísimo.
—¿Qué consejo les darías a los odontólogos jóvenes que quieran empezar en la divulgación científica? ¿Cómo pueden hacerlo de forma rigurosa y ética?
—Primero, que se formen bien. Que lean artículos, que aprendan a interpretarlos, que no se queden solo con el titular. Hay demasiada desinformación circulando y es muy fácil caer en ella si no tienes criterio. Tener una buena base científica en investigación es importante para poder ser lo suficientemente críticos con los artículos y publicaciones que leemos.
Un segundo consejo es que encuentren su estilo. Que no copien lo que ya está hecho. Hay muchas formas de comunicar, pero lo importante es ser uno mismo, encontrar una forma auténtica de comunicar, con la que te sientas cómodo y conectes con la gente. La gente nota cuándo eres tú mismo y cuándo estás fingiendo.
Y, por último, que no se desanimen. Los comienzos son lentos, al principio parece que nadie te ve, que no llegas a nadie; pero si eres constante y haces las cosas bien, el crecimiento llega.
—¿Qué recursos o fuentes recomendarías consultar para hacer contenido de calidad?
—Siempre, siempre ir a la fuente original. Nada de fiarse del titular de un medio, porque muchas veces el periodista que escribe la noticia no tiene formación médica y se pierde rigor. Hay que ir al artículo científico, leerlo entero, entenderlo y luego explicarlo con palabras sencillas sin perder el rigor.
«Si conseguimos que más gente entienda, valore y cuide su salud oral, habrá valido la pena»
—En materia de divulgación, al igual que en la clínica es importante rodearse de un buen equipo. ¿Qué tipo de profesionales le han ayudado a cosechar importantes éxitos en esta faceta?
—El equipo es fundamental. La gente no se imagina el trabajo que hay detrás de cada vídeo. No es solo grabar y subir. Hay que elegir el tema, hacer el guion, revisar la parte científica, grabar, editar, optimizar, subtitular, responder comentarios… Es un proceso largo.
Con el tiempo fuimos formando un equipo con profesionales del mundo audiovisual, redes, edición… y sin ellos sería imposible mantener el ritmo. Yo sigo muy implicado en todo, pero, sin ese equipo, sería imposible mantener la calidad y el ritmo de publicación.

—Y en materia de formación, ¿cómo ha de cualificarse un divulgador científico y clínico?
—Igual que un buen clínico: leyendo, formándose constantemente, contrastando información, saliendo de su zona de confort.Yo he aprendido muchísimo preparando vídeos para el canal. Me ha obligado a investigar sobre temas que quizá nunca habría profundizado si no fuera por la necesidad de explicarlos. Es una especie de formación autodidacta constante, muy parecida a la labor de un periodista científico, ya que además hay que estar al día de todas las novedades y avances.
—¿Cómo “hacer frente” a haters o comentarios poco apropiados en los canales digitales que pueden hacer mucho daño a nivel profesional y personal?
—Con humor. Si entras al mundo de las redes, tienes que saber que no vas a gustarle a todo el mundo. Siempre habrá gente con envidia, frustrada, con demasiado tiempo libre, o simplemente, idiota.
Yo personalmente me lo paso muy bien respondiendo a esos comentarios, tiro siempre de humor e ironía, la famosa retranca gallega, y muchas veces, con una respuesta con gracia, desactivas al hater al momento. No hay que tomárselo como algo personal.
Pero hay que estar preparado mentalmente. Si no tienes la cabeza bien amueblada, los comentarios pueden doler. Por eso es importante rodearse de gente que te apoye y no perder el foco.
«Me motiva poder tocar varias teclas y no quedarme en una sola»
—Eres aún muy joven, pero ¿qué momentos consideras clave en tu carrera hasta ahora?
—Uno fue, sin duda, irme al extranjero, a estudiar a Estados Unidos. Estuve casi tres años en la NYU y fue una experiencia transformadora. Eso me abrió la mente a muchas ideas, proyectos, contactos, culturas distintas, idiomas… como siempre digo fue un máster clínico y, sobre todo, un máster de la vida.
Otro fue asumir la dirección de la clínica familiar. Ahí me di cuenta de lo importante que es saber de empresa, de recursos humanos, de gestión… Todo eso que no se enseña en la carrera, pero que marca la diferencia entre sobrevivir y crecer.
—¿Cuáles crees que han sido tus principales aciertos y errores en tu trayectoria académica y profesional?
—Errores muchos. A veces querer hacerlo todo yo solo, tardar en delegar, involucrarme en demasiados proyectos a la vez… Pero de todos he aprendido.
Y aciertos, también: apostar por la divulgación cuando no estaba de moda, la constancia, mantenerme fiel a mis principios, rodearme de gente con talento de la que aprender y seguir formándome siempre.
—¿Qué te mueve a nivel profesional?
—Las ganas de crear, de aprender, de mejorar la vida de mis pacientes, de compartir lo que sé con otros… Me gusta combinar clínica, docencia, empresa y comunicación. Me motiva poder tocar varias teclas y no quedarme en una sola.
Pero, sobre todo, me encanta ver cómo lo que hacemos tiene impacto, ayuda a la gente.
«Había un vacío de contenido riguroso, claro y accesible sobre salud dental en internet»
—¿Cómo imaginas el futuro en la Odontología y qué papel quieres ocupar dentro de él?
—Esto va a un ritmo tal que es complicado incluso pensar que es lo que va a ocurrir de aquí a 2 años.
Lo que está claro es que hay que subirse al carro, porque como te sueltes medio dedo, te quedas atrás muy rápido.
Me gustaría poder seguir creciendo clínicamente, transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones, y que Dentalk siga siendo una referencia para pacientes y profesionales. Si conseguimos que más gente entienda, valore y cuide su salud oral, habrá valido la pena.
Errores y malas prácticas en RRSS
¿Qué errores o malas prácticas ves más a menudo en la divulgación de temas de salud en redes sociales? Le preguntamos al Dr. Simón Pardiñas. “El principal error -nos confiesa- es repetir lo que ha dicho otro sin contrastar. Así es como nacen los bulos y las verdades a medias. Y luego está el famoso debate entre la fina línea entre lo profesional y lo chabacano. Sexo, polémica y salseo es lo que siempre funcionó y funcionará, pero recordemos que no es lo mismo tener un perfil en RRSS profesional que personal, y aunque sea tentador caer en esos contenidos para tener más seguidores e impacto, a mi modo de ver, no es profesional.
Muchas veces veo perfiles de sanitarios que mezclan todo tipo de contenido, bailes, fotos clínicas, lo que han comido ese día, la foto con el perro, la de la playa en bikini o la de marcando bíceps en el gimnasio, y lo que hay que pensar es: ¿A quién me dirijo? ¿A mis pacientes? ¿A mis amigos? ¿A satisfacer mi ego y me que digan lo buen@/guap@ que soy? Que, ojo, cada uno puede hacer lo que quiera, pero si quieres ser percibido como profesional, necesitas cuidar tu imagen y criterio.
También veo mucha “pornografía dental”: imágenes hipermanipuladas, casos extremos, filtros exagerados, antes y después irreales… Eso genera falsas expectativas en los pacientes y también presión entre compañeros.
Y, por último, algo que me parece clave: no hablar de lo que uno no sabe. En salud, un pequeño error puede generar un gran daño”, finaliza.
Habilidades clave para divulgar
El Dr. Simón Pardiñas huye de papeles a la hora de comunicar, una actividad que le ha supuesto grandes retos a nivel personal. “Es importante ser natural, ser tú mismo. Yo era muy tímido al principio, no me gustaba nada hablar delante de una cámara. Pero con el tiempo te vas soltando, encuentras tu estilo y descubres lo que mejor conecta con la gente.
Hay gente que tiene don de palabra desde el minuto uno, y otros que tenemos que trabajarlo más. Pero todo se aprende. Es cuestión de práctica, de equivocarse y mejorar”.
La “aventura” de GDentalk
GDentalk nació en enero de 2024 fruto de la colaboración entre Gaceta Dental y el Dr. Simón Pardiñas. Se trata de un videopodcast, con un enfoque divulgativo y profesional, especialmente dirigido a odontólogos jóvenes y con experiencia, así como a otros profesionales del sector dental o estudiantes.
GDentalk es un espacio dinámico, divulgativo y profesional que ofrece una visión relajada, pero profunda de la profesión odontológica, a través de conversaciones con expertos que van más allá de lo estrictamente clínico.
Odontología veterinaria, estética dental, gestión de clínica, impresión 3D, aspectos legales, transformación generacional, inteligencia artificial, emprendimiento, trabajar en el extranjero… son tan solo algunos de los temas que se han abordado en GDentalk.



