Carta abierta de Gema Bonache: El paciente impaciente.
Carta abierta de Gema Bonache: El paciente impaciente. Imagen: Tima Miroshnichenko. Pexels.

A muchos os tengo aburridos con mi caso, lo sé. Y es que desde octubre de 2020 mis dientes lucen unos flamantes brackets cerámicos. Cuando me los veis muchos me decís: ¡cómo has aprovechado la pandemia para lanzarte! Y es que, según recogen diferentes estudios, son muchos los pacientes, especialmente en edad adulta, los que han –y digo han, ahora veréis– aprovechado el obligatorio uso de las mascarillas y los límites en la actividad social para ocultar sus «sonrisas metálicas».

En mi «defensa», os tengo que decir que fui visionaria. Siguiendo las recomendaciones de mi dentista de cabecera, por las dificultades que me ocasionaba el apiñamiento dental que padecía a la hora de la higiene dental y sus importantes problemas derivados, en febrero de 2020, me dije: «Gema, hay que solucionar esto. Voy a consultar con un ortodoncista».

Bueno, reconozco que el hecho de tratar tan frecuentemente con vosotros, y que cada vez ocultaba más mi sonrisa –tan necesaria en estos tiempos que corren– también influyeron.

El caso es que busqué un profesional cualificado, me puse en sus manos y me dejé guiar por él –por ella, en mi caso–. Y ahí empezó la «aventura», algo truncada por el confinamiento.

En febrero de 2020, habíamos realizado el estudio previo y ya, aconsejada por mi ortodoncista, había elegido, incluso, los brackets céramicos –¡cómo ha evolucionado el mundo de la Ortodoncia en los últimos años!–. Desde el primer momento, me dijo: en tu caso te recomiendo este tratamiento, y ¿quién soy yo para cuestionar al profesional que sabe? Pues sin cerrar la visita para el «inicio de obra» llegó el enclaustramiento, el miedo y el desconcierto. Tras duras semanas y, aunque lo prolongué en exceso –mea culpa–, en octubre nos pusimos en marcha.

Y digo nos pusimos porque la comunicación y la relación que se establece entre profesional-paciente es fundamental, al menos en este tipo de tratamientos. Ese vínculo de confianza que se crea entre ambas partes, al que hace mención el Dr. Enrique Solano en nuestro Especial Ortodoncia del número 345 de Gaceta Dental. Si es que, además de buenos profesionales en lo vuestro, tenéis que ser excelentes psicólogos y comunicadores. No hay nada como navegar entre ambas aguas para entenderos a la perfección.

Para hacer este número hemos contado con la inestimable colaboración del Dr. Javier Girón de Velasco, presidente de la próxima reunión que la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) celebrará en Madrid del 22 al 25 de junio próximos, una excelente oportunidad para que os pongáis al día en esta disciplina que tanto ha evolucionado en los últimos años y que tiene tanto que decir en el futuro. Es evidente, qué os voy a decir a vosotros, que la Ortodoncia va mucho más allá de la estética. Pero no está de más recordarlo y reforzar el mensaje entre los pacientes que «alinear sus dientes y mejorar su oclusión repercute no solo en un mejor funcionamiento de su boca sino también en la salud del organismo en general».

Yo para terminar deciros que «voy viendo la luz al final de túnel»… que, pese a llagas, prohibiciones alimentarias –«mi reino por unos torreznos»–, y desprendimientos involuntarios, repetiría una y mil veces. ¡Ah! Y una cosa más y la más importante: ¡gracias a mi ortodoncista por su paciencia!